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Fascismo, Historia, Holocausto, Rusia, Ucrania, Unión Soviética

El curso de la propaganda

Artículo Original: Colonel Cassad

Apoyada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania, la web Ukraine Now ha presentado una nueva versión de la historia ucraniana del siglo XX en la que, además de las ya familiares historias sobre los genocidios y holodomores, la Unión Soviética es acusada de organizar el Holocausto. La nueva obra suena así: “Hasta 1991, los ucranianos vivieron bajo el gobierno de un régimen totalitario como parte de la comunista URSS. Fue un tiempo difícil con terribles tragedias y retos: colectivización forzada, el genocidio, Holodomor, el gran terror, el Holocausto, deportaciones, Gulag, psiquiatría punitiva, intervenciones militares soviéticas, el desastre de Chernóbil, que se cobraron la vida de millones de ucranianos de muchas nacionalidades diferentes”.

Si nos fijamos en la obra en general, vemos los clichés antisoviéticos habituales, gran parte de ellos arraigados en los manuales de propaganda de los tiempos de Goebbels y de la Voz de América. Ahora simplemente se han adaptado a las nuevas realidades políticas y militares y se han repensado para la actual situación informativa y tecnológica como base para que un bando lo utilice contra el otro, que es el mismo viejo enemigo.

Inicialmente, esta construcción fue cultivada y refinada en los territorios de Estados Unidos y Canadá, donde comenzó a integrarse la propaganda política y militar del discurso banderista en la línea general de la propaganda contra la Unión Soviética. Los colaboracionistas ucranianos que huyeron tras las derrota del Tercer Reich se convirtieron en intérpretes de esa propaganda que promocionaban y también en suministradores de “ideas” similares que posteriormente se emitían en el territorio de la Unión Soviética y los países del Pacto de Varsovia. A Estados Unidos no le preocupaba especialmente si colaboraba por personajes que habían servido a Hitler, ya que, desde 1945, se planteó activamente cómo utilizar contra la Unión Soviética a los Nazis supervivientes, lo que llevó a la “Operación paperclip” y otros planes en los que también tenían un lugar quienes habían colaborado con Hitler.

Mientras existió la Unión Soviética, esta sociedad fue ignorada y calificada de propaganda soviética, que por su parte disfrutaba señalando los vínculos de Estados Unidos con el neonazismo y los colaboracionistas en Europa. Con la destrucción de la URSS, desapareció la principal amenaza ideológica y esas ideas que podían promocionarse sin temor se extendieron con éxito en el territorio de los países Bálticos y Ucrania una vez que se instalaron los regímenes títere de los americanos. La credibilidad de las distorsiones de la historia no preocupaban a nadie, ya que quienes osaban levantar la voz contra esta reescritura de la conciencia fueron declarados remanentes comunistas, agentes rusos o simplemente deshumanizados como colorados o sovoks.

Nada de esto ocurrió de repente. Es el resultado de un trabajo sistemático y planificado que se realizó desde los años cincuenta del siglo XX y que, en los años noventa, tuvo la oportunidad de extenderse en toda una generación. En 2014, los resultados de este trabajo dieron unos frutos que se mostraron claramente.

Como se puede ver con los últimos acontecimientos, nada giraba alrededor de Poroshenko, que no era más que uno de los muchos ejecutores de este plan en Ucrania. Con Zelensky continúa por el mismo camino, lo que vuelve a demostrar que el curso no depende de quién esté al frente de la administración títere en Kiev. Solo se trata de consolidar las ganancias y establecer este camino como continuación el trabajo de propaganda ideológica que Estados Unidos ha realizado durante décadas en Ucrania contra los mediocres intentos de la Federación Rusa de contrarrestarlo, que son un signo de cómo pueden desarrollarse los acontecimientos en Ucrania.

En el caso de la “culpa de la Unión Soviética por el Holocausto”, es evidente que se busca exculpar a quienes realmente persiguieron a los judíos en los territorios ocupados de Ucrania: los bandidos de OUN-UPA, los colaboracionistas de la división Galizien de las SS, miembros de la policía auxiliar y batallones punitivos y otros traidores que se aprovecharon de la ocupación alemana para cometer un genocidio de los pueblos de la Unión Soviética. No es ninguna coincidencia que los nazis y colaboracionistas ucranianos participaran en prácticamente todas las acciones masivas contra los judíos que vivían en el territorio de la República Socialista Soviética de Ucrania bajo ocupación alemana: desde el pogromo de Lviv hasta Babi Yar. En cuanto llegaba el Ejército Rojo, la persecución de los judíos se detenía inmediatamente.

En realidad, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania trabaja abiertamente en la rehabilitación de criminales. ¿Comprenden el Ministerio y Zelensky lo que están haciendo? Por supuesto que lo saben. Es una postura consciente y planificada con unas claras bases ontológicas. Son conscientes de que  con esa propaganda basura dirigida contra Rusia, Zelensky gana legitimidad externa (que en un Estado títere es más importante que la legitimidad interna), en Occidente cerrarán los ojos ante las más burdas manifestaciones de neonazismo y colaboracionismo, como ya hicieran durante la Guerra Fría contra la Unión Soviética.

Las denuncias del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia y de la televisión rusa, que dirá “miren, justifican a los Nazis”, afectarán a muy poca gente en Occidente, ya que Occidente ya hizo todo esto durante décadas en el siglo XX y esto no es más que una repetición de una línea de propaganda ya conocida, que se puede justificar fácilmente alegando “intereses geopolíticos de contener a Rusia”. Así que Ucrania puede instalar en el discurso propagandístico cualquier barbaridad, ya que para Occidente Ucrania es una plataforma para sus actividades antirrusas y un arma que se puede utilizar para diferentes ataques contra Moscú, también en el aspecto informativo. Las consecuencias de esta realidad en Ucrania no son gran preocupación para los que mandan. Ucrania es un recurso consumible y cualquier coste es insignificante. En Rusia, quienes creyeron en 2014-2015 que “Estados Unidos se cansará de Ucrania y se marchará” estaban lejos de la realidad y confundían las estrategias y objetivos reales de Estados Unidos.

Con el tiempo, algunos despertaron, así que, en el caso de Zelensky, pocos tuvieron que esperar para desestimar cualquier ilusión de cambio. El actual presidente repetidamente demuestra que las esperanzas de un “títere honesto” en Ucrania no tienen sentido. Así que el enaltecimiento del nazismo continúa y ahora la Unión Soviética tiene la culpa del Holocausto.

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