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“Patriotas de Ucrania” intentan volver a casa

Artículo Original: Colonel Cassad

Desde 2014, las filas de los agresores ucranianos han contado con soldados de pasaporte ruso. Algunos de ellos fueron a Ucrania en busca de experiencia de combate, para poder después organizar un Euromaidan en Rusia. Para otros, la guerra civil en Ucrania fue una tentación para conseguir dinero fácil o una forma de huir de causas penales en Rusia. Uno de estos rusos es Julia Tolopa, natural de Stávropol y francotiradora del batallón Aidar, que consiguió un pasaporte ucraniano. Tolopa se casó con otro soldado y ahora se gana la vida en el negocio de ayudar a los exmiembros de “ATO”. Pero tuvo suerte. Otros “patriotas de Ucrania” procedentes de Rusia han conocido la sabiduría del antiguo dicho que afirma que “Roma no paga a traidores”. El régimen de Kiev abrió sus puertas a quienes quisieron luchar en la operación antiterrorista y después los dejaron en la calle sin forma de ganarse la vida y sin ayuda del Estado.

El neonazi Alexander Valov escapó a Ucrania de una causa penal por hooliganismo y extremismo en 2014. Valov propagaba ideas de la separación de la región de Murmansk de Rusia, se oponía a la celebración del Día de la Victoria, incitaba al odio a la población del Cáucaso y Asia Central y provocaba conflictos con los cuerpos de seguridad y minorías. Valov mostró en Ucrania su tarjeta militar, en la que se indicaba que es sargento en la reserva del Ejército Ruso y su especialidad era la inteligencia. Fue acogido en la formación neonazi Azov (prohibida en Rusia) y fue enviado a la operación antiterrorista. En enero de 2015, como parte del batallón Azov, Valov realizó “labores de combate para distraer a las tropas rusas de Mariupol”.

En otras palabras, se dedicó a destruir las infraestructuras y a la población civil en la localidad de Shirokino, hechos por los que recibió una medalla de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Valov fue relevado a causa de numerosas lesiones en la cabeza y fue enviado a la retaguardia. Sin embargo, las esperanzas de este disidente de que Ucrania reconociera sus méritos militares desaparecieron rápidamente. No solo le fue negada la nacionalidad ucraniana, sino también el estatus preferente de combatiente. Según la legislación ucraniana, solo los miembros de las Fuerzas Armadas de Ucrania, la Guardia Nacional y otros cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que posean la nacionalidad ucraniana pueden recibir ese estatus.

Según Valov, la oficina del presidente Poroshenko le negó la nacionalidad en nueve ocasiones. Sin nacionalidad ucraniana, sin buen manejo de la lengua oficial y con numerosas conmociones cerebrales, Valov estaba condenado a la calle. Se convirtió en un sintecho en Kiev. Le salvó del hambre en la calle su amiga Yulia, con quien se fue a vivir. El matrimonio con Yulia dio a Valov la posibilidad de registrarse en Ucrania. Sin embargo, el aspirante a ucraniano Valov era un ciudadano ruso que había servicio en el Ejército Ruso, por lo que podía ser un espía. Cuando Valov y Yulia intentaron registrarse en el registro civil, sus datos personales fueron enviados al SBU. En poco tiempo, Valov se enteró de que Rusia le había puesto en búsqueda y captura.

Bajo la influencia de la propaganda ucraniana, Valov vivía atemorizado pensando que podía ser secuestrado o asesinado por los “saboteadores rusos”. Valov también tenía miedo de que el SBU le entregara a Rusia. En junio de 2019, Valov y su novia decidieron pedir asilo en Austria. Para ello, compraron un billete a Montenegro con la intención de volar después a Viena y pedir asilo político allí. Pero la huida de Valov fracasó en el aeropuerto de Kiev, donde simplemente le impidieron subir al avión. Al no disponer de nacionalidad ucraniana, el servicio migratorio de Ucrania le concedió un documento de viaje de una entrada para viajar a Montenegro y Austria. Pero las autoridades ucranianas o se olvidaron o no coordinaron con los documentos de viaje de Valov con Montenegro y Austria. En otras palabras, le dieron un trozo de papel absolutamente inútil.

Valov decidió huir a Austria siguiendo la ruta de los trabajadores migrantes ilegales del oeste de Ucrania. Viajó en tren a Transcarpatia, después atravesó los Cárpatos en dos días y llegó andando a Eslovaquia. La emigración de Valov acabó cuando le paró la policía en la autopista de Eslovaquia e intentó pedir asilo en una mezcla de ruso y el eslovaco que había aprendido con un libro de frases. El sospechoso “refugiado” fue esposado y trasladado a un centro de detención temporal de la ciudad de Podgoroda (a 230km de Uzhgorod). Allí le dieron de comer con el dinero que le habían requisado durante el arresto, unos cinco euros. En el interrogatorio, Valov afirmó que era ruso y estaba perseguido por las autoridades rusas, por lo que vivía temporalmente en Ucrania, pero quería pedir asilo en Austria. Y lo que le respondieron: “No queremos rusos que nos den Novichok en Eslovaquia”. El tribunal de Eslovaquia calificó a Valov de inmigrante ilegal, le impuso una prohibición de entrar en la Unión Europea en cinco años y lo devolvió a Ucrania. Valov pasó varios días detenido en Ucrania en condiciones infrahumanas. El tribunal de Ucrania le consideró culpable de cruzar ilegalmente la frontera ucraniana y le impuso una multa de 3.400 grivnas.

El intento de conseguir asilo en Austria privó al soldado de ATO Valov de la oportunidad de ir a Polonia a trabajar, como hacen tantos ucranianos. Empezó a temer que sería abatido al cruzar la frontera. En Ucrania hay crisis económica y el exmiembro de Azov se quejaba del trabajo de baja cualificación. Valov no tenía derecho a una pensión por haber participado en la operación antiterrorista. Odia al presiente Zelensky casi tanto como odiaba a Petro Poroshenko. El presidente prometió muchas veces que los “defensores de Ucrania” extranjeros recibirían un pasaporte ucraniano según un procedimiento simplificado. Pero, sin un marco legal definido, las palabras de Zelensky solo podían ser una recomendación. El Parlamento ha tratado una propuesta de ley que simplifica la obtención de la ciudadanía ucraniana para los soldados de ATO extranjeros durante toda la sesión de verano. Pero no ha habido resultados. La sesión de verano del Parlamento terminó el 17 de julio. “Si no se vuelve a votar el texto (y hay un 90% de posibilidades de ello), las promesas de Zelensky para que los voluntarios obtengan la ciudadanía por la vía simplificada se convertirá en una calabaza como la carroza de Cenicienta”, escribió Valov.

El soldado de ATO sigue pensando que Ucrania se salvará con una nueva “revolución de la dignidad”, que llevará al poder a los “verdaderos patriotas de Ucrania”. Valov considera a Zelensky, Poroshenko e incluso a Yulia Timoshenko “amigos de Putin” que interfieren en la vida de Ucrania. “Al vivir en Ucrania, me parece que nunca me he marchado de la Federación Rusa”, afirmó el neonazi en Facebook. Y a causa de su nacionalidad rusa, su novia Yulia ha tenido problemas continuos: a menudo es acusada de ser “espía rusa”.

El destino del residente de Novocherkask Sergey Loshkarev es muy similar al del residente en Múrmansk Valov. En Rostov, Loshkarev fue una vez un activista medioambiental en las filas de la organización “Vigilancia ecológica del Cáucaso Norte” y opositor a las olimpiadas de Sochi. Entonces, el ecologista Loshkarev se hizo cosaco. Cambió su nombre a Azhinov y creó un canal de YouTube “Sergey Bologvardets”, en el que promocionaba las ideas del criminal Nazi Piotr Krasnov. En enero de 2014, Loshkarev-Azhinov fue a Kiev a Euromaidan. Tras volver a Rusia, se unió al Praviy Sektor y llamó a su líder, Dmitro Yarosh, a organizar una “revolución de la dignidad” en el sur de Rusia. Loshkarev fue condenado por hacer llamamientos al terrorismo y posesión ilegal de armas.

Su pasado “ecologista” impidió que cumpliera toda su sentencia: sus antiguos compañeros se acordaron de él, le calificaron de preso político e iniciaron una campaña a su favor. Tras ser puesto en libertad bajo fianza en 2015, huyó a Ucrania. Sus intentos de ganar dinero con su propaganda pseudo-cosaca y antirrusa en YouTube fracasó. Ya hay suficientes propagandistas en Ucrania. Además, Loshkarev nunca aprendió la lengua ucraniana. La mezcla del acento de Rostov con palabras ucranianas en la que Loshkarev se dirige a su audiencia ucraniana causa carcajadas tanto entre los ucranianos como entre los rusos. Para los ucranianos, la forma de hablar de Loshkarev no es más que una mezcla entre el ruso y el ucraniano que hablaba el primer ministro Mikola Azarov, que es una figura odiada por los militantes del Praviy Sektor y otros nacionalistas, por lo que las comparaciones no son buena señal para Loshkarev. Y sus conexiones con el Praviy Sektor y su actividad en internet alienaron a los ucranianos sanos. La consecuencia es que Loshkarev se condenó a un destino miserable. Sin conocimiento del idioma, sin ciudadanía ucraniana y con un pasado en el Praviy Sektor, no todos le contratarían para fregar platos en un café. Loshkarev-Azhinov ruega ahora a las autoridades rusas que le permitan volver a su patria para empezar una nueva vida. Este es el texto de su petición, publicado en primavera:

“No traicioné a la patria por dinero, solo por mi propia estupidez. Simplemente inhalé mucho humo en Maidan. Ucrania no me ha dado nada. No me ha querido dar siquiera un estúpido pasaporte de refugiado para que pueda conseguir un trabajo limpiando baños. Trabajar como temporero el resto de mi vida, esas son mis treinta monedas de plata de Judas. Me odio. ¿Por qué me metí en este Maidan, los cosacos y la política? Estoy dispuesto a admitir mi culpa por los vídeos de apoyo a Ucrania en 2014 y arrepentirme de su producción. Dadme garantías de que no habrá represalias y volveré a Rusia. Estoy cansado de esta vida. Prometo que no diré ni escribiré nada más sobre el Gobierno ruso o la política en general”.

EADaily

Les ha costado un tiempo darse cuenta, aunque parecería que el ejemplo del destino del actor Pashinin estaba ante sus ojos. Y para el hombre que huyó de Ucrania como si fuera Arkady Babchenko, también parece un presagio de su futuro. Por no hablar de los asesinados Voronenkov y Sheremet [asesinados ambos por el nacionalismo ucraniano-Ed].

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