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Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, LPR, Rusia, Ucrania

En el aniversario del referéndum del 11 de mayo de 2014

Artículo Original: Ukraina.ru

La imagen hace cinco años: avenida de Kiev en Donetsk, 11 de mayo de 2014. Un día soleado, con música y miles de personas vestidas de domingo con sus hijos y con globos. Algunos van a votar, otros vuelven de allí. No se había visto nada así desde tiempos soviéticos, cuando la población iba a los actos del 1 de mayo y se llenaban las calles.

No es exceso de pasión ni una exageración decir que el aire flotaba una especie de ambiente religioso. La población de Donbass esperaba un cambio a mejor y liberarse de estar expuesto al fascismo que se había creado en Ucrania.

Muy pronto, a los tres meses, la avenida de Kiev quedaría completamente destruida por la artillería ucraniana. Con cráteres de los proyectiles, enormes agujeros de Grad y Uragan en las fachadas, restos de proyectiles de 152mm, cristales rotos, paredes derrumbadas y calles y pueblos enteros vacíos en una imagen que ninguno de nosotros olvidará hasta la muerte.

Porque soy ruso

Recuerdo que en el colegio número 57 -en el que, por cierto, estudió Sergey Bubka, una de las personas más famosas de Donetsk- se me acercó una joven periodista proucraniana. Entonces todavía se les podía ver por la capital minera. “¿Por qué has venido hoy aquí?”, preguntó. La respuesta que me salió sin pensar fue “porque soy ruso”. “En Moscú, fuentes bien informadas nos dicen que no os tomarán como a Crimea”, añadió. “Lo que sea para no seguir con vosotros”, le respondí saliendo del colegio electoral.

No estoy seguro de si todos habrían sido tan contundentes de haber sabido lo que le esperaba a su calle favorita y a sus alrededores, si les hubiera mostrado la imagen de la destrucción y las viviendas ardiendo, los cuerpos de sus vecinos en sus patios y huertas, si hubieran escuchado el exhausto rugir de los proyectiles en el aeropuerto de Donetsk destruido por las bombas ucranianas o los tejados agujereados de este colegio número 57. Pero creo que habrían votado lo mismo que aquel día: por el derecho a hablar su lengua materna, por dignidad, por el retorno a su patria histórica de la que Donbass fue apartada hace cien años, por la oportunidad de volver a la gran familia de pueblos con el espíritu del internacionalismo ruso, donde los rusos son solo uno más entre iguales. Esta hipótesis se confirmó el 14 de noviembre de ese año, cuando la artillería rugía sobre la ciudad, Donetsk volvió a salir masivamente a las urnas a elegir al líder de la República y los representantes del Parlamento.

La segunda motivación para Donbass era la realidad económica, porque para entonces ya había quedado claro que Ucrania había fracasado en los siete años de intento de recuperarse de la crisis económica global. Además, Donbass ya sabía que los nacionalistas pretendían suspender la cooperación con Rusia, de donde venían el 90% de los grandes pedidos industriales. Era inaceptable.

A costa de la libertad y la vida

El 11 de mayo, en el referéndum de autodeterminación del pueblo de la República Popular de Donetsk, el 87% de quienes salieron a votar lo hicieron por la independencia de Ucrania. La prensa ucraniana trató de restarle importancia diciendo que habían acudido principalmente residentes de aquellas ciudades controladas por las autoridades de la República. Pero en aquel momento se había proclamado la República en todo el territorio de la antigua región de Donetsk.

Las imágenes de júbilo en todas las zonas eran comparables a lo que se había visto el 16 de marzo en Crimea y Sebastopol. Lo que se vio en Donetsk se pudo ver en Svyatogorsk, Slavyansk, Krasny Liman, Kramatorsk, Artyomovsk, las regiones del norte y del centro: Donetsk, Yasinovataya, Dimitrov, Gorlovka, Yenakievo, Debaltsevo. Y en sur, donde ya había empezado el acoso a los residentes por parte de los batallones voluntarios ucranianos: en Mariupol, Telmanovo, Volnovaja, Novoazovsk, Amvrosievka. La participación fue muy alta en todas partes.

La única ciudad en la que el referéndum fue interrumpido fue Krasnoarmeisk por un grupo de militantes armados por el oligarca Kolomoisky, patrón del candidato Zelensky, que ha vencido a Poroshenko. Ese día una persona fue asesinada y otro votante que osó enfrentarse a ellos resultó herido.

Todos los participantes sabíamos que para Ucrania y para el mundo nuestro referéndum sería ilegal. Pero Donbass había decidido y no iba a haber nadie capaz de pararlo. A la población le preocupaba solo una cosa: si las autoridades de la República hacían caso al presidente ruso, Vladimir Putin, que había recomendado posponer el referéndum al menos hasta las elecciones presidenciales ucranianas, previstas para el 25 de mayo, el proceso quedaría paralizado. Pero la postura del Gobierno de la República fue firme. El entonces presidente de la Junta Electoral, Roman Lyagin, afirmó que “si las autoridades de la República Popular de Donetsk deciden posponer la fecha del referéndum, tendremos que aceptarlo, pero en Donetsk no se van a celebrar las elecciones presidenciales”.

Celebración de los cinco años de la RPD. Tras la multitud, en la valla publicitaria se puede leer “Yo nací en la RPD”

Nuestra elección: Rusia

¿Por qué la población de Donetsk y Lugansk tenía estos sentimientos? Posiblemente se haya hablado mucho de ello, pero no es malo volver a repetirlo. Sin enredarnos en la jungla histórica, hablemos solo de 2014. Donbass había visto la cara de Maidan: era una cara de odio. El golpe de Estado que había derrocado, con el apoyo de millones de residentes del centro y el oeste del país, al presidente Viktor Yanukovich, democráticamente elegido, no podía causar deseo de permanecer en el mismo barco con ese país y esa población. Entre febrero y marzo se celebraron en Donetsk y otras ciudades de la región numerosas manifestaciones enormes en las que hubo choques con activistas proucranianos que habían llegado del otro lado del Dniéper. En abril, la autoridades nacionalistas de Kiev enviaron al ejército a acabar con las protestas de Donbass. Después llegó la tragedia del 2 de mayo en Odessa y el 9 de mayo los soldados ucranianos dispararon contra la población en Mariupol.

Que cualquier persona se haga esta pregunta: ¿teníamos en estas circunstancias otra opción,? ¿No debíamos aprovechar esta oportunidad histórica para finalmente deshacernos del Gobierno ucraniano, que en Donetsk desde los años noventa empezó a hablar de nosotros como ocupantes?

Han pasado cinco años desde el referéndum del 11 de mayo en Donbass, fecha que ahora se celebra como el Día de la República. Es significativo que esté tan cerca de otra fecha sagrada: el Día de la Victoria. Ahora los residentes de Donbass saben que la elección no fue solo consciente sino sincera. Y saben también que un amigo de verdad o un hermano no te abandona cuando tienes problemas, no importa cuántas veces intenten engañarle tramposos o escépticos. Si hace cinco años votamos por la independencia de Donbass de Ucrania, ahora en la fachada de un edificio de nueve pisos en el centro de Donetsk hay un enorme cartel que dice: “Nuestra elección: Rusia”.

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