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Batallón Azov, Crimea, Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, Járkov, Jerson, LPR, Rusia, Ucrania, Zaporozhie

Dos momentos

Tras cuatro días de votaciones la RPD, RPL y las zonas de Jerson y Zaporozhie bajo control ruso dieron por finalizado un referéndum que Ucrania y sus socios ya han calificado de farsa, pero que en las últimas semanas han tratado de impedir por medio de sus ofensivas en Jerson y Járkov. Por la tarde, en el horario previsto, las mesas comenzaron un recuento que pone en marcha toda una maquinaria política que, salvo mayúscula sorpresa, dará como resultado la adhesión de una serie de territorios legalmente ucranianos a Rusia. Ayer, concluido ya el proceso de votación, Leonid Pasechnik, líder de la RPL, que destacó por encima de todo que, pese a las dificultades, el referéndum había podido celebrarse, confirmó que viajará a Moscú para presentar a Vladimir Putin la petición de adhesión de la República a Rusia. Lo mismo hará Denis Pushilin, reconocido por Rusia como líder de la RPD, pero previsiblemente también los líderes de las administraciones de Jerson y Zaporozhie nombradas por la Federación Rusa.

Los rumores, filtraciones y declaraciones cruzadas han comenzado ya y el principal objetivo es conocer cuándo el poder legislativo ruso tratará esas peticiones, que posteriormente habrán de ser trasladadas al jefe de Estado. El proceso ha de seguir el mismo camino realizado por Crimea en 2014: publicación de resultados, votación en la Duma y Consejo de la Federación, aceptación del presidente y la firma de los documentos en presencia de los líderes de la nueva región. Es de esperar también que el proceso culmine con un discurso del presidente Vladimir Putin a la nación en el que tendrá que justificar una serie de anexiones mucho más problemáticas y peligrosas que la relativamente sencilla reabsorción de Crimea hace ocho años.

En aquel momento, conscientes del desequilibrio de fuerzas, las autoridades del Gobierno de Kiev nacido de la victoria de Euromaidan optaron por la retirada sin presentar resistencia militar, una aceptación de un hecho consumado que no va a repetirse en este momento. En 2014, una parte de las tropas ucranianas destinadas en la península de Crimea desertó rápidamente a Rusia, debilitando aún más a las ya mermadas Fuerzas Armadas de Ucrania. La voluntad de no responder militarmente a los hechos se evidenció de forma pública y simbólica con una columna de soldados ucranianos que, liderados por el coronel Yuri Mamchur y armada únicamente con la bandera ucraniana y una bandera soviética, marchó a la base militar de Belbek (Crimea).

Sus hombres marcharían desarmados, liderando la columna un abanderado con una reliquia Soviética – la bandera del 62º Regimiento Combatiente de Aviación basado en Belbek durante la Segunda Guerra Mundial. Cualquier soldado nacido en la Unión Soviética habría escuchado las historias de aquellos pilotos legendarios, los que se habían impuesto a la Luftwaffe nazi en 1941 y luego guardado los cielos de la Conferencia de Yalta en 1945. Mamchur contaba con que ningún soldado con un mínimo de respeto por los héroes de la Unión Soviética dispararía a una columna con esa bandera”, escribió entonces la revista Time. Mamchur, que había valorado correctamente el respeto a ese símbolo común, logró recuperar para Ucrania el control de Belbek. Persistían aún vínculos comunes y la capacidad de diálogo, perdidos en estos ocho años, mucho antes de la intervención rusa iniciada en febrero. En las últimas semanas, en su avance en la región de Járkov, los soldados ucranianos no han perdido ocasión de fotografiarse pisando las banderas de la victoria que han encontrado en las localidades abandonadas por Rusia.

En una situación mucho más comprometida tanto en lo político como en lo militar, Rusia debe manejar ahora los tiempos tratando de equilibrar la necesidad de formalizar la situación y justificar ante su población una guerra por sus propias fronteras y el intento de mantener la apariencia de normalidad. Ayer, la inteligencia británica afirmaba que Rusia anunciará la anexión de los territorios ucranianos el 30 de septiembre, lo que supondría una aceleración de los acontecimientos que respondería a las dificultades en el frente (que en algunos de sus puntos, como Krasny Liman, sigue siendo grave).

Desde fuentes rusas, el poder legislativo afirmó ayer que la cuestión será tratada en la próxima sesión, sin que se prevea, según esta versión, una sesión extraordinaria para adelantar el proceso. En ese caso, Rusia iniciará los pasos definitivos para oficializar políticamente su actual control militar el próximo 4 de octubre. Esa cierta relajación de los tiempos respondería al intento de mantener una apariencia de tranquilidad y de normalidad.

Sin embargo, la situación es complicada tanto en el plano militar, como en el político. Al contrario que en 2014, Rusia tendrá ahora que defender los territorios que acepte como propios por la vía militar en un contexto de unas sanciones mucho más profundas que hace ocho años y prácticamente desaparecidos todos los canales de comunicación con Kiev y con Europa occidental. A la ya preocupante situación militar y la dificultad para movilizar a las 300.000 efectivos con los que Rusia pretende estabilizar el frente y mantener el control de la zona de conflicto se une ahora la escalada en la situación de los gasoductos que aún suministran gas a los países europeos. A lo largo del día de ayer, Dinamarca y Suecia informaron de fugas en el gasoducto Nord Stream, que posteriormente dieron lugar a explosiones. Ha comenzado ya el juego de adjudicar la culpa de lo que parece un sabotaje. Sin sorpresas, Mijailo Podoliak afirmaba ayer que se trataba de un acto terrorista planeado por Rusia.

Dispuesta a luchar en el ámbito político y militar, Ucrania continúa buscando más sanciones contra Rusia y más armas para luchar en el frente. A esa causa está dedicada la visita de varios miembros del regimiento Azov, entre ellos varios defensores de Azovstal, a Estados Unidos. El lunes fueron recibidos por el mismo Congreso que en los últimos ocho años ha prohibido en dos ocasiones armar, entrenar o financiar el regimiento Azov, al que calificó de supremacista blanco y neonazi.

El contexto político, económico y militar ha cambiado en estos últimos ocho años y es previsible que eso se refleje, en los tiempos y en la forma en la que Moscú responda a los referendos de Donbass y el sur de Ucrania y especialmente en la actuación para intentar asegurar el control sobre esos territorios. Ni la facilidad con la que Rusia consolidó los resultados del proceso de absorción de Crimea ni la debilidad política y militar que Ucrania mostró entonces van a repetirse.

Comentarios

Un comentario en “Dos momentos

  1. Acerca de la posibilidad de que Putin anuncoe el viernes la anexión de cuatro “oblast” de Ucrania a Rusia…, (el caso de Crimea es distinto y discutible, ya que su “anexión” desde Rusia a Ucrania fue reciente y reunía unas condiciones distintas del resto de oblast ucranianos, gozaba de una autonomía reconocida por Ucrania)…
    Saben ustedes que Napoleón, cuando ya estaba perdiendo la “Guerra Peninsular” anexionó a Francia cuatro departamentos del “Reino de España” que aún pretendía gobernar desde Madrid su hermano José I?…
    Por decreto de Napoleón de 26 de enero de 1812 y hasta el final de la guerra, en mayo de 1814, Cataluña quedó incorporada al Imperio francés. Se dividió el territorio en cuatro departamentos a la francesa: Ter, capital Gerona. Segre, capital Puigcerdá, incluido el Principado de Andorra y excluido el Valle de Arán incorporado al departamento de la Alta Garona, Montserrat, capital Barcelona y Bocas del Ebro, capital Lérida, Incluidos los municipios aragoneses de Fraga y Mequinenza.
    La cosa tuvo tanta “trascendencia” histórica que hoy casi nadie, salvo los muy versados en historia, lo sabe!…, ni siquiera es algo que los propios nacionalistas catalanes tengan presente!…
    Conclusión, la anexión a Rusia del Dombass, Jerson y Zaraporiyia tendrá o no trascendencia en función de como acabe la guerra…, y de como evolucione la situación posterior…
    Ah!…, y por cierto, eso de anexar y desanexar territorios por guerras es de lo mas habitual en Europa!…, un pequeño repaso: Olivenza, anexionada por España quitándosela a Portugal…, Alsacia y Lorena territorios de ida y vuelta por dos veces entre Francia y Alemania… La misma Ucrania se anexionó de Polonia los oblast de Lviv, Rivne, Ivano-Frankivsk, Ternópil y Volinia, y de Checoslovaquia el de Zakarpatia…
    Por no hablar de la Alemania histórica que se merendaron entre Rusia, (Königsberg-Kaliningrado), Lituania, (Memel-Klaipeda), y Polonia (Prusia Oriental, Danzig, Masuria y Silesia)!…

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    Publicado por Costadamorte | 28/09/2022, 08:08

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