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Censura, Rusia, Ucrania, Zelensky

La guerra informativa

Artículo Original: Andrey Manchuk

El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky ha autorizado el cierre de tres canales de televisión desleales: 112 Ukraina, ZIK y NewsOne. Están asociadas al nombre del político Viktor Medvedchuk, uno de los líderes de la Plataforma Opositora Por la Vida, que ayer mismo sobrepasó en los índices de popularidad al partido presidencial Servidor del Pueblo. La inesperada decisión puede convertirse en un hito en la mal pavimentada historia moderna de Ucrania.

Es importante comprender que la oposición de los canales bloqueados ha sido muy, muy relativa. Los notorios “altavoces de Medvedchuk y del Kremlin” han repetido obedientemente todas las narrativas oficiales de la propaganda oficial. Sin embargo, se han permitido criticar moderadamente al Gobierno al hablar del aumento de las tarifas de los servicios básicos, de la discriminación de la lengua rusa y del flirteo con la extrema derecha. Y también han criticado las interferencias externas en la política doméstica sin tapujos que se permiten los “socios” occidentales de Zelensky.

Este acto de censura no tiene precedentes en los treinta años de historia de la Ucrania independiente. La Oficina del Presidente ignora todas las leyes y la Constitución. La eliminación de canales de televisión se explica por las sanciones contra el diputado de la Plataforma Opositora Taras Kozak, en nombre del cual están registrados esos medios. Zelensky ni siquiera ha considerado necesario que haya una decisión de un tribunal, ya que no había ninguna justificación real para bloquear esos canales. La resolución se tomó rápidamente a través de la obediente estructura del Consejo de Seguridad, cuyos miembros recibieron un documento ya preparado para que pudieran firmarlo. El periodista Alexey Romanov rápidamente dio a conocer que el documento había sido preparado por el SBU.

Volodymyr Zelensky ha hecho algo a lo que sus predecesores no se han atrevido, no solo el cobarde e indeciso Yanukovich, sino incluso el halcón Poroshenko. Al mismo tiempo, el “servidor del pueblo” no ha considerado necesario explicar a los votantes ucranianos por qué se han encontrado con una pantalla en negro en lugar de esas frecuencias. Su primer mensaje sobre el tema fue en inglés y dirigido a sus patrones de Washington.

“Ucrania es una fuerte defensora de la libertad de expresión. No de la propaganda financiada por el Estado agresor, que mina el camino de Ucrania a la UE y la integración euroatlántica. La lucha por la independencia es la lucha en la guerra informativa por la verdad y los valores europeos”, escribió en Twitter.

La embajada de Estados Unidos en Ucrania inmediatamente dio su aprobación a las medidas represivas de censura afirmando que Estados Unidos es partidario de la firme oposición a la “maliciosa influencia de Rusia”. Y los diplomáticos de la misión ucraniana en la Unión Europea se mostraron confiados en que los oficiales de Bruselas también tratarán la situación con comprensión y simpatía. Así que Zelensky no se enfrenta a ninguna reprimenda por violar la libertad de expresión ni por acosar a la oposición.

“Estados Unidos apoya los esfuerzos de Ucrania ayer de contrarrestar la maligna influencia de Rusia, en línea con la legislación de Ucrania, en defensa de su soberanía e integridad territorial. Debemos trabajar todos juntos para prevenir la desinformación que está siendo desplegada como arma en la guerra informativa contra estados soberanos”.

“Zelensky ha hecho algo que, por algún motivo, Poroshenko no hizo. Por fin, los canales prorrusos en Ucrania han recibido lo que merecen desde hace tanto tiempo. Son enemigos, son agentes rusos. Apelo a mis colegas a no contratar a nadie que haya trabajado para Rusia. ¡Gloria a los Estados Unidos de América! ¡Muerte a todos los enemigos!”, escribió, con gozo e insistiendo en que detrás de la censura está la administración estadounidense, el experiodista ruso Aidar Muzhdabayev.

El fuerte apoyo de Occidente prácticamente dirige a cometer acciones inconstitucionales a Zelensky, que sabe perfectamente que la embajada estadounidense es la principal fuente de poder en el humillantemente dependiente Estado post-Maidan. El presidente ucraniano no tiene nada que perder, sus votantes de ayer están masivamente desilusionados con el “servidor del pueblo”, que se las ha arreglado para engañarles en todas y cada una de sus promesas electorales. El intento de revertir esa sensación por medio de autopromoción bien producida ya no dan al exactor los resultados deseados.

Además del apoyo externo, el presidente se apoya en los servicios de seguridad y sus grupos de extrema derecha afines para perseguir y amenazar a la oposición. El SBU ha comenzado a bloquear y desacreditar los canales de la oposición en Telegram, acusándoles de trabajar para la propaganda rusa. Y los representantes del Corpus Nacional han bloqueado las oficinas de uno de los canales de televisión sancionados y han lanzado numerosas amenazas a los sovok y moskalis.

Andriy Medvedko, miembro de la notoria organización de extrema derecha C14 y acusado del asesinato del periodista Oles Buzina, ha agradecido al presidente Zelensky por bloquear los canales “prorrusos”. “Somos los camisas negras de Zelensky”, escribió parafraseando una cita de una canción alemana de los años treinta del siglo pasado. Recientemente, Medvedko ha abierto en las afueras de Kiev un café para nacionalistas y se siente aún más seguro bajo este gobierno que bajo el de Poroshenko.

Esto es solo el principio. Tras perder la popularidad anterior sobre la que construyó su legitimidad el presidente Zelensky, las autoridades ucranianas han apostado por introducir la censura total en el espacio informativo del país, limpiándolo de críticas, que serán consideradas propaganda criminal del Kremlin. El Gobierno ucraniano ha pedido a YouTube que bloquee las cuentas de los canales de televisión prohibidos y se cree que ese tipo de medidas pueden tomarse también contra el popular periodista Anatoly Sharii. El Paramento votará también la polémica ley de los medios, que permitirá a las autoridades bloquear webs y redes sociales además de las ya prohibidas Odnoklassniki y VKontakte [por el único motivo de ser rusas].

La limitación de las libertades democráticas está acompañada de una frenética persecución de disidentes, que ha aumentado notablemente desde el inicio de este año. Todo ello está evidentemente dirigido a agravar la situación política. En un contexto de crisis progresiva, Zelensky se encamina hacia el habitual trío “ejército, lengua ucraniana, fe”, con la esperanza de extinguir el descontento social con la ayuda del nacionalismo. Esto crea los requisitos para una nueva escalada de violencia en el este, con consecuencias difíciles de predecir para el futuro del país.

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