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Último adiós a Motorola en Donetsk

Artículo Original: Aleksandr Kots, Dmitry Steshin / Komsomolskaya Pravda

031A la entrada de un edificio residencial de Donetsk asesinaron a un hombre que “lavaba coches en la República de Komi”, pero que resultó ser un héroe del pueblo de Donbass. Hoy [el miércoles 19 de octubre] se le ha rendido homenaje también al otro lado del frente. Allí lloraron en silencio. En Donetsk se lloró en voz alta.

Como suele ocurrir en estas ocasiones, tras el terrible e irreparable incidente, el homenaje al comandante del batallón Sparta contó con medidas de seguridad sin precedentes. Por la mañana se acordonó y se bloqueó gran parte del centro de la ciudad, la Ópera y las calles aledañas. Los asistentes comenzaron a acercarse desde las nueve de la mañana y, en el frío de otoño, esperaron en silencio. La cola aumentó hasta cruzar la plaza frente al teatro y a girar en la gran avenida [la avenida de Artyom, calle central de Donetsk].

Es imposible destacar entre la multitud a un grupo social concreto, es más sencillo decir que “vinieron todos”: había personas mayores y chicas muy jóvenes. Había muchos heridos que caminaban con muletas. Había soldados de diferentes unidades: algunos de gala, otros con el descolorido uniforme del frente. Había chicos que caminaban en grupo. Desde hace dos años, los niños juegan en los parques de Donbass a hacer de Motorola o de Sparta. Una niña de unos ocho años, vestida de uniforme, vino al homenaje de la mano de su abuela, colocó flores, se santiguó y presentó sus respetos.

021Quienes vinieron a despedirse no se dispersaron tras hacerlo. Salimos con la cámara a lo largo de la cola y nos paramos a preguntar: ¿Quién era para usted Motorola? “Héroe” fue la palabra más mencionada. No es el resultado de la “propaganda del Kremlin”, sino la voz de Donbass, que ha sufrido una dura pérdida.

“Motorola es nuestro héroe, nuestro protector, nuestro hijo”, suspira Tatiana, con un gran ramo de flores en la mano. “Es muy duro. Memoria eterna para él y su guardaespaldas. A todos nuestros chicos muertos. Han muerto para que todos nosotros estemos bien”

“Es un héroe de la RPD. Luchó por nuestra libertad, para liberarnos de los ocupantes ucranianos”, afirma Denis, de 18 años. “Hemos venido a honrar su memoria. Su lucha nos enseña a nosotros, la generación de jóvenes, que tenemos a alguien que lucha por nosotros. Por supuesto, es un golpe muy duro, una gran pérdida para la República y para cada ciudadano. Para nosotros es un ejemplo de coraje y heroísmo”.

09“Resulta que para mí no era un extraño sino un amigo”, afirma Elena intentando aguantar las lágrimas. “Para Donbass es un símbolo, un héroe nacional. Era un soldado, un hombre con mayúsculas. Sigue con nosotros, se quedó aquí. Él es Donetsk. Es esta ciudad, esta tierra, se hizo parte de ella, de Donbass, de todos nosotros”.

No todos tuvieron tiempo de despedirse antes del mediodía. Durante mucho tiempo, casi media hora, una gran multitud esperó para ver pasar el ataúd en un carro de artillería, cubierto de flores.

Portaban el féretro soldados del batallón Sparta ataviados con el uniforme negro del cuerpo de marines, un homenaje al marine Arsen Pavlov. En ese momento, la multitud gritaba “Gracias, Motorola”. Una ola de aplausos atravesó el gentío. Arrancó el motor del camión y la audiencia del teatro se unió al convoy y a una columna de banderas de la República. La multitud cubría la plaza frente al teatro y tuvo que esperar para poder seguir la procesión. Decenas de miles de personas, unidas por un mismo duelo, un mismo dolor, una misma pérdida. Así no es como se entierra a terroristas, es como se entierra a un héroe del pueblo.

04“Era un hombre modesto. No hay suficientes estrellas en el cielo”, recuerda el miliciano Prapor, que le conoció en Slavyansk. “Primero fue comandante de un pequeño grupo que se probó en Semenyovka. Su unidad fue la que menos bajas sufrió, un ángel de la guarda le cuidaba a él y a su gente”. Perdí a un compañero. Muchos compañeros han muerto. En estos dos años han muerto tantos que siempre se puede esperar esto”.

011“Motorola era un hombre que en las situaciones más difíciles era capaz de encontrar una idea creativa fuera de los común”, sonríe Gennady Duboboy, que fuera reportero del batallón Sparta. “En este mundo tan falso hay muchos farsantes, pero Motorola tenía carisma de verdad. Personas así aparecen una vez cada siglo. Provocaba confianza completa e incondicional y los soldados estaban dispuestos a acudir al frente y derramar sangre solo por la mirada de quien se lo pedía. Era uno de los elegidos”.

05Solo los compañeros y amigos más cercanos acudieron al cementerio. El cortejo fúnebre se aproximó poco a poco al lugar de la tumba. En un cojín rojo iban, iluminadas por el sol, las medallas de Arsen. Daniel, el hijo de 9 años de Arsen, portaba la estrella más importante: la de héroe de la RPD. En sus mejillas caían grandes lágrimas. Su padre le había visitado en Rusia e incluso planeaba traérselo. Pero tras un atentado cambió de opinión y decidió no arriesgar.

00“Hoy decimos adiós a una persona a la que se puede calificar como uno de los padres fundadores del Estado”, afirmó Alexander Zajarchenko en su discurso. “Es una leyenda, uno de mis amigos más cercanos. No tengo palabras. No hay nadie como él. Pero en su lugar se alzarán docenas. Y juntos nos aseguraremos de que su muerte no haya sido en vano. Sé que los chicos de Sparta le prometieron llegar a Slavyansk. Chicos, llegaremos hasta allí. Por principios y como homenaje a Motor”.

08“Arsen, te prometo que continuaré con tu lucha, cueste lo que cueste. Lo prometo ante los mejores amigos de Motorola y de su adjunto, Vokha. Él no se consideraba un héroe. Creía que todas las medallas eran mérito de sus hombres, de su batallón. Motor, prometo que el batallón no se vendrá abajo, no importa cuánto nos presionen. Seremos todos uno. No serán capaces de destruirnos. Has construido un grupo de grandes soldados. Educaremos a tus hijos de la misma forma”.

07Daniel se acercó al féretro de su padre y no pudo aguantar las lágrimas. Estaba cerrado. “No os lo llevéis”, lloraba Lena, desde hace tres días viuda de Arsen. “Hace frío, dejadme ir con él”. Afectados, hasta los soldados más duros se retiraron escondiendo las lágrimas.

06“Señores”, afirmó Zajarchenko tras depositar tres puñados de tierra. “Hagamos una promesa. Cuando lleguemos a Slavyansk, los que lleguemos vivos, colocaremos un monumento a Motorola en Karachun [colina por la que tanto se luchó en el verano de 2014 y desde la que el Ejército Ucraniano comenzó a bombardear Slavyansk]. ¿Lo prometéis?

¡Lo prometemos!

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