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Alchevsk, Alto el fuego, Armas, Donbass, Ejército Ucraniano, LPR, Przirak, Voluntarios internacionales

Alto el fuego en el frente

Artículo Original / Fotografías: Susann Witt-Stahl / Junge Welt

86605En la noche del jueves entró en vigor en Ucrania el alto el fuego entre el Ejército y la Guardia Nacional del régimen de Kiev, por un lado, y las fuerzas de las Repúblicas no reconocidas internacionalmente de Donetsk y de Lugansk, por otro. Como informaron observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), el alto el fuego fue de partida observado por las dos partes en conflicto. Desde la medianoche ha estado todo tranquilo, declaró por la mañana el jefe de la misión de la OSCE, Ertugrul Apakan.

Nada de esto se dejaba sentir durante las horas previas al alto fuego, logrado a través de la mediación internacional de Rusia, Francia y Alemania. A unos 40 kilómetros de Lugansk, a distancia de la gran ciudad de Donetsk, se escuchó fuego de artillería de inusual intensidad a lo largo de la noche. El ejército de la República Popular de Lugansk fue puesto en estado de alerta y se emitieron instrucciones a la población para que tomara medidas de protección.

A unos 25 kilómetros al noroeste de Alchevsk, la brigada “Prizrak” mantiene la posición en la línea del frente contra las tropas del régimen de Kiev. Mientras construían sus trincheras en zigzag, sus  combatientes llegaron a desenterrar allí esqueletos, monedas y restos de una vivienda. “Es un puesto de soldados de la Wehrmacht alemana en la Segunda Guerra Mundial  que fue eliminado con éxito”, piensa un voluntario italiano con el nombre de guerra de “Nemo” y que se unió hace más de un año a la unidad Comunista de “Prizrak”. “Exactamente donde ahora se encuentran la 92ª y la 93ª brigada de las Fuerzas Armadas regulares de Ucrania, y los Batallones 15º y 39º de la Guardia Nacional, había entonces unidades del Ejército Rojo”, dice al señalar a la tierra de nadie en la primera línea del frente. A alrededor de un kilómetro de distancia se encuentran las tropas de Kiev, demasiado lejos para poder observar sus movimientos a simple vista. Un periscopio artillero ofrece un servicio valioso. “Es muy estresante, porque hay que concentrarse en mirar durante horas”, dice uno de los miembros de la brigada.

Con un salto largo por encima de la zanja, tras una marcha a paso de gallina de unos 100 metros, se llega por una fina línea trazada sobre el suelo, por encima de un campo minado, al antiguo refugio de los fascistas alemanes. “No queremos que los ucranianos se pongan nerviosos y reaccionen” explica Nemo. “Tenemos con ellos una especie de pacto entre caballeros. Ambas partes no disparan mientras la parte contraria no plantee actividades hostiles obvias”. Aquí ya se mantenía el alto el fuego que se había acordado con motivo de la vuelta a la escuela, en vigor desde el 1 de septiembre. Valentina, una voluntaria de Polonia, de 28 años, comenta que algunos de sus compatriotas están al otro lado: “Muchos nacionalistas polacos luchan a favor de Kiev,” dice la comunista. Ella perdió su medio de subsistencia económica en su país de origen tras solidarizarse con los insurgentes en el Donbass: “el empresario me echó a la calle”.

Poco más de una docena de hombres y mujeres ocupan el puesto en el frente, y lo hacen en unas condiciones casi arcaicas. Viven en pequeñas tiendas de campaña en medio de los arbustos. No hay electricidad ni agua corriente. La comida se prepara a fuego abierto en un agujero que se ha abierto en el suelo. “La mayor parte de las veces preparamos una sopa”, dice un combatiente local que ahora se encarga del servicio de cocina. Como en todos los comedores militares, a veces hay pasta en el menú. “La forma en que se cocina aquí la pasta es un escándalo”, se indigna el italiano Nemo. Un pequeño depósito de agua, un espejo y, entre ellos, una tabla estrecha clavada en un árbol para dejar los cepillos de dientes, en eso consiste el cuarto de baño.

Una y otra vez, sopa y pasta: La comida de los combatientes se cocina a fuego abierto.

Una y otra vez, sopa y pasta: La comida de los combatientes se cocina a fuego abierto.

La vida cotidiana es monótona, se compone de palas de trincheras y sobre todo de espera, espera, espera. Se aprovecha cualquier forma de pasar el tiempo. Vídeos subidos con el móvil, archivos de música metal, hardcore o pop ruso. Un soldado escucha con respeto el dramón de Polina Gagarina “Kukuschka” (El cuco), un éxito del género del drama de guerra.

Ya sea en la culata de los rifles, en los sacos de dormir o en los antebrazos de los combatientes, el logotipo de la brigada está en todas partes, la identificación con “Prizrak” es grande. Los combatientes internacionales se han unido a la organización “Inter Unit” y llevan el emblema de quienes les sirven de modelo, las Brigadas Internacionales de la Guerra Civil española. La importancia histórica del uso de ese emblema se relaciona con los tiempos en los que toda Europa se enfrentaba al avance de la derecha: “Llevamos a cabo el combate en el que el Partido Comunista fracasó en Ucrania en 2014” explica Nemo. “Aquí se tiene que parar el avance del fascismo”.

En general, el conflicto se considera en Ucrania como una “guerra entre hombres viejos”, dado que un gran número de combatientes todavía se formaron en el Ejército Rojo. Pero aquí es diferente, muchos de los soldados de “Prizrak” son muy jóvenes. Pero ya dan la impresión de viejos soldados en el frente. Sus caras reflejan los rigores de una existencia que oscila entre momentos agónicamente sin incidentes y la  nada, por un lado, y el estrés extremo durante los combates, por otro.  Los combatientes nos muestran donde cayeron los proyectiles de mortero lanzados desde Ucrania. Ellos tienen armas de mano, rifles y pistolas, también ametralladoras PK rusas. Pero no veo ningún tipo de armamento pesado.

La puesta de sol sobre el paisaje natural y el magnífico cielo estrellado, que pronto se arquea sobre nosotros, seduce por breves momentos hasta convertir las zanjas en una imagen románticas. Pero la explosión de una de las muchas minas que se encuentran en las inmediaciones nos catapulta de nuevo a la deprimente realidad. Esta vez ha sido un perro rondando, o tal vez un zorro, el que ha desencadenado el artefacto explosivo y al que le ha tocado morir. Mañana quizás vuelva a ser uno de los compañeros.

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Comentarios

3 comentarios en “Alto el fuego en el frente

  1. Reblogueó esto en Guerra en Ucrania.

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    Publicado por Zhukov | 18/09/2016, 14:09
  2. Muy buena narración, en muchas ocasiones se me hacen cortas. Es de lo mejor que se puede leer en los blog web sin tener que tragarse unos tostonazos sobrecargados de erudición y ramalazos de egos literarios. Fluido, dinámico y a la historia, o al meollo de la cuestión. Articulismo ( y os juro que existe, no me la he inventado ) del que hace afición literaria reflejando sin florituras lo que se ve, se sufre y se siente. ¡ Gracias por seguir relatando lo que pasa por ahí !.

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    Publicado por ahiur | 20/09/2016, 12:31

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  1. Pingback: Alto el fuego en el frente – Diario Octubre - 18/09/2016

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