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En busca de una guerra en el frente oriental (V): el principio del fin

“El tiempo se ha agotado”.

Karber a Breedlove, febrero de 2015.

B-HuQv8CUAA-wilEl principio del fin

Pero las cosas no van del todo bien para el grupo que se mueve en torno a Clark, Karber, Breedlove y otros como Pyatt. Al comentar el día 31 el correo de Karber en el que criticaba la falta de un diagnóstico adecuado sobre la situación, un pesimista Breedlove simplemente señala: “Es sólo que no hay demasiado interés,  por desgracia”.

El 3 de febrero reaparece Harlan Ullman, uno de los mayores opositores a los halcones en Ucrania, para compartir sus opiniones críticas sobre el conflicto. Se muestra completamente opuesto al argumento de que “Ucrania y la agresión rusa suponen la amenaza más seria a la seguridad a la que se enfrenta el Oeste”. “ISIS, Oriente Medio, Irán, Afganistán y Pakistán son [problemas] mucho más serios”, un argumento con el que Breedlove está familiarizado. Para Ullman, “rearmar a Ucrania es vital pero hasta cierto punto”, incluyendo además en el debate una cuestión llamativa: la financiación.

Las tesis de Ullman tienen en cuenta una realidad importante, los sucesos de la guerra de Vietnam. Para algunos halcones, la noción de escalada gradual se presenta como la estrategia correcta en Ucrania, facilitando armas a este país sólo hasta el punto de imponer tantos costes a Rusia como para forzar el cese en su acción o, al menos, la contención de la agresión. “Rechazo esto”, dice Ullman.  “La estrategia de escalada gradual falló en Vietnam y creo que fallaría en Ucrania porque Rusia nos sobreescalará.

Plantea dos opciones diametralmente opuestas ante ello. Por un lado, si se asume que Ucrania es una amenaza existencial, sería necesario asumir una estrategia de derrota de los separatistas y las fuerzas rusas, desplegando una fuerza masiva defensiva de la OTAN en los Balcanes y los países bálticos. Eso exigiría “Stingers, anti-tanques y otros misiles que puedan parar una intervención y en esencia empezar una acumulación masiva de fuerzas”. La alternativa es que Obama exija a Putin que aclare sus intenciones y tratar de ganar la guerra política a través de algún tipo de negociación: “Rusia se queda con Crimea y una federación entre Este y Oeste para el conflicto. Lo primero claramente no es factible. Y es cuestionable que Obama – a diferencia de Kerry – esté preparado para enfrentarse a Putin en la forma que Merkel lo intentó en Australia en noviembre. Así que la administración es probable que caiga de nuevo en la opción de en medio, la de una transferencia controlada de armas que es probable que sólo contribuya a exacerbar la situación”.

Frente a estas dos líneas de intervención, que considera equivocadas, su posición es, por una parte, saber hasta dónde puede llegar la OTAN y hasta dónde se puede empujar a los demás países aliados. “Dudo que hacer de Ucrania/Rusia el peligro más grave o existencial no venda lo suficiente para una acción masiva agresiva en los flancos”. En segundo lugar, es preciso convencer a Obama y Kerry para que aclaren la intención o el resultado preferido por Rusia ya que, en caso contrario, no habrá otro remedio que “armar a los ucranianos”, en cuyo caso el objetivo sólo podría ser la derrota de los separatistas. Pero esto supondría la posibilidad de “un largo, sangriento conflicto que haría la vida peor en Ucrania – en el este y en el oeste – y en Rusia también porque más sanciones, y más duras, serían empleadas”. “¿Cuál es su elección entonces Presidente Putin?”. Si Putin se niega a responder, “estamos atascados en un largo y duro esfuerzo y en un conflicto congelado. Pero eso puede ser el mejor de los escenarios. No veo ninguna alternativa mejor y espero que Vd. también lo vea así”.

El 8 de febrero, Ullman insiste con algunas ideas complementarias tras la reunión de Ministros de Defensa de la OTAN y la Conferencia de Seguridad de Munich. Ullman vuelve a criticar la idea de escalada gradual que justificaría el envío de armas a Ucrania, señalando que ésta sólo puede funcionar cuando la otra parte está dispuesta a ceder, algo que no hizo Vietnam del Norte; tampoco es probable que hoy Rusia asuma la rendición. Esto es una fórmula para el fracaso. La alternativa es la guerra y entonces no se trata de escalada gradual sino de la aceptación, según Ullman, de todos los pasos necesarios para mantener la integridad y libertad de Ucrania, lo que implicaría el despliegue de tropas para reforzar a Ucrania en su guerra contra el este. En Europa muchos se oponen a dar armas incluso defensivas a Ucrania porque saben que Putin sobreescalará. “Tienen razón” porque Rusia tiene ventajas en “las armas nucleares tácticas de alcance limitado”. El riesgo es una posible crisis nuclear.

La mejor solución, según Ullman, pasa por reforzar a la OTAN con el envío de misiles anti-aéreos y anti-tanques y otros sistemas defensivos al Báltico y los Balcanes. Pero eso debería haberse hecho antes. Para que las negociaciones tengan éxito, deben basarse “en el reconocimiento de la anexión de Crimea a cambio de asegurar la integridad de los demás territorios de Ucrania, probablemente con mayor autonomía para el Este. Esto no es ideal pero quizás sea el menos malo de los resultados”.

El 8 de febrero de 2015, Breedlove comenta un mail mandado el día 6 por Natalie Crawford en el que afirma ver mucho de la mano del general en la aprobación por la OTAN de una Fuerza Punta de Lanza (Spearhead Force) de respuesta rápida de 5.000 hombres, apoyada por la fuerza aérea y naval, con un elemento de fuerzas especiales ante crisis emergentes en el continente y una fuerza complementaria de respuesta de hasta 30.000 hombres. Le responde que “un montón de dura cría de gato” pero “todavía mucho para hacer”. Los ministros de la OTAN también aprueban implementar de forma inmediata seis centros de mando y control en Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía. Chuck Hagel, Secretario de Defensa, pidió sin embargo a los aliados de la OTAN precaución ante la petición de enviar armas letales a Ucrania. Su sucesor, Ashton Carter, se muestra sin embargo a favor.

Karber agota su discurso

El 16 de febrero de 2015, Karber vuelve a escribir a Breedlove. Le señala que acaba de llegar a Varsovia tras su última visita a Ucrania y que “la situación está ahora llegando a ser crítica allí”. “De Lugansk en el este hasta Mariupol en el sur, el Ejército de Ucrania ha lanzado ahora a cada una de las brigadas que tienen al combate, tratando de mantener la línea actual de confrontación”. “Debido a los efectos acumulados de fuertes pérdidas y casi continuado combate desde el alto el fuego del 5 de septiembre, la Brigadas no son ahora apenas más que Batallones”, “dos tercios de su Guarda de Fronteras y de sus batallones de voluntarios están ahora implicados en combate directo, y prácticamente todas estas unidades están ahora reducidas a fuerza de compañía, algunas poco más que a pelotones”. Para reemplazar las pérdidas en tanques y vehículos blindados, Ucrania ha recurrido a vehículos de los 70 y 80, con sus viejos tanques T64 incapaces de ofrecer resistencia. La artillería carece de municiones. Fuera del Donbass apenas hay tres o cuatro batallones controlando la frontera oriental con Rusia, un número similar en la costa sur y la llegada a Crimea. No quedan ya reservas.

Karber concluye su pesimista análisis apelando de nuevo al apoyo exterior: “Si el nuevo alto el fuego no se mantiene, o sin refuerzo externo inmediato en armas eficaces antitanque, varios sectores importantes en el frente se romperán, abriendo brechas, con muchas unidades defensivas en sus posiciones estáticas superadas, y el Ejército de Ucrania será derrotado por completo”. “Para ser honesto, estoy sorprendido de hasta qué punto su posición se ha deteriorado justo durante el último mes – mucho más dramáticamente de lo que las ganancias obtenidas por la ofensiva rusa de invierno sugerirían en términos de pérdida de territorio”. “Sin algún tipo de apoyo, el Ejército de Ucrania podría dejar de ser una fuerza efectiva en un mes”.

Las opciones disponibles para hacer frente a la situación son cada vez menores conforme pasan los días”, señala Karber. “Sin embargo, quedan por lo menos dos opciones para conseguirles ayuda sin entrega directa de armas letales por parte de EEUU. Pero ambas opciones requerirían el consentimiento de Estados Unidos, y tendrían que llegar a realizarse muy rápidamente”. La primera opción es la oferta de Pakistán de entregar a Ucrania 500 lanzaderas TOW-II (en su versión portátil individual) y 8.000 misiles TOW-II. El sistema TOW-II se ha distribuido a muchos más países que el Javelin y no tienen su hipersimbolismo, haciendo de su introducción en Ucrania un problema menor para los EEUU. Su eficacia anti-tanque estaría demostrada, según Karber.

La otra alternativa es la entrega por Polonia de tanques T-72 y howitzers SP-122 a cambio de recibir de EEUU armas homologadas de la OTAN como el howitzer 155mm. Como el de Pakistán, este envío también podría empezar a realizarse a partir de finales de mes y tendría muy escasa visibilidad porque los sistemas utilizados por los polacos son virtualmente no distinguibles de los de Ucrania.

Estas son, según Karber, las dos opciones viables que pueden ofrecer algunos meses de autonomía para mantener el poder de las fuerzas ucranianas así como introducir al otro lado “un incentivo para honrar sus compromisos de alto el fuego”. Pero las dos requerirían que los EEUU mandaran una señal de apoyo a los países potencialmente donantes.

Karber concluye: “El tiempo se ha agotado”. “Sin ayuda inmediata, es mi opinión que el Ejército Ucraniano podría enfrentarse a un escenario de colapso en 30 días, y si la barrera se rompe, los acontecimientos se moverán rápidamente a partir de entonces”. “Obviamente, soy, y he sido durante mucho tiempo, uno de los más firmes defensores del apoyo de EEUU, pero esto se ha vuelto ahora irrelevante en relación con el peligro descrito”.

Y profundiza en lo que mejor sabe hacer, definir escenarios apocalípticos. Las consecuencias para EEUU y la OTAN podrían ser:

*  La potencial explotación por Rusia de un colapso en el frente con un posterior movimiento ofensivo hacia Járkov, Dnepropetrovsk y la apertura de un corredor terrestre a Crimea;

  • Un gran movimiento de refugiados (en millones) fluyendo desde los Oblasts al este del Dnepr.
  • La probable caída del gobierno Poroshenko;
  • Una elevada angustia política en los estados al norte de la zona OTAN, situados en la línea del frente (Polonia y los países Bálticos);
  • Una reorientación hacia Moscú de los Estados fronterizos de la zona sur de la OTAN (Hungría, Bulgaria e incluso Rumanía).

Aunque es poco lo que ahora se pueda hacer ante las consecuencias anteriores, “empezar a prepararse para esas consecuencias es mejor que quedar atrapados a pies planos dentro de un mes”, señala Karber. Éste concluye con una post-data en la que afirma:

“Aparte de a Vd. (y a Wes Clark), sólo envío esta evaluación pesimista y personal al Embajador Pyatt, al subsecretario del Dpto.de Estado Gottemoeller, y al J-2 del JCS”. El tiempo ha demostrado que nada de eso ha ocurrido. Pese al evidentemente erróneo análisis, los hechos nunca han apuntado a que Rusia tuviera, por ejemplo, intenciones de avanzar hacia Járkov, la credibilidad de Karber no parece haberse resentido.

El mismo día, Karber responde a Breedlove para decir: “Puedo compartir algo de esto, pero voy a limpiar a fondo las huellas dactilares”. Al día siguiente, Karber le precisa que ha restringido la difusión de su mensaje, en particular entre sus contactos en el Congreso, para evitar que el debate se convierta en una “cuestión politizada” pero que lo remitió “porque creo que ningún gobierno de Estados Unidos debería verse sorprendido”.

La información que recibe de sus fuentes personales sugiere sin embargo que las fuerzas ucranianas “se están acercando al final del mantenimiento de ese frente y si/cuando se abra – no habrá ni fuerzas ni tiempo para reconstituir una defensa en la línea del río Dnepr si los rusos empujan más allá de las fronteras de los Oblast de Donetsk y de Lugansk”. Esta es la cuestión principal, algo de lo que quizás ni siquiera se haya “informado a Poroshenko”. Dice no enviar esta información como “un argumento para cambiar la política de EEUU/OTAN sobre la ayuda letal, porque a menos que hubiera un cambio en cuestión de días, en base a lo que he visto, es probable que sea demasiado tarde – al menos para sostener el frente oriental. Por supuesto, todavía sería crucial para mantener una línea en el río Dnepr, pero entonces estaríamos hablando de todo un nuevo universo político acerca de cuyas implicaciones pocos de nosotros, incluido yo mismo, hubiéramos podido pensar”. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

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Comentarios

Un comentario en “En busca de una guerra en el frente oriental (V): el principio del fin

  1. Ruego tomeis nota de mi nuevo correo

    tenacarlos@zoho.com

    ESTE CORREO DE OUTLOOK SERÁ ELIMINADO A PARTIR DEL DIA 12 DE SEPTIEMBRE

    ________________________________

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    Publicado por Carlos Tena | 06/09/2016, 06:28

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