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Alto el fuego, Ayuda humanitaria, Bombardeos, Crisis Humanitaria, Donbass, DPR, Reconstrucción, Rusia, Uglegorsk

Las ruinas de Uglegorsk

Artículo Original: Yevdokia “Dunya” Sheremetyeva / Littlehiroshima

496985_600Habían oído hablar de la ciudad de Uglegorsk? Está en la carretera a Debaltsevo. Allí también hubo una caldera. Sigue habiendo combates constantes y salvas de artillería. Algunas veces es a causa de los combates; otras veces son solo maniobras. Los residentes locales ni siquiera se inmutan. Pero nosotros ya no estamos acostumbrados a ello, así que siempre miramos a nuestro alrededor. Salgo del coche y escucho a Olga, la asistente social que nos ayuda con la ayuda humanitaria, gritar:

– ¿Qué hacéis? ¡No salgáis de la zona asfaltada!

Ni siquiera me he dado cuenta de que lo hacíamos. En Donbass, incluso en las zonas alejadas del frente, no debes alejarte de la carretera: bombas, minas, trampas. Nadie sabe lo que puede encontrarse. Tampoco se puede pasar por los arcenes ni por las cunetas. Ya conozco las normas perfectamente. Tendrán que pasar décadas hasta que se olviden. Quizá futuras generaciones puedan plantearse ir a buscar setas.

Circulamos por las afueras de la ciudad. Vacas, torres de la luz, campos con colores de otoño. Y una tumba. Es una atmósfera tremendamente opresiva. Hay algo en el aire. Olga sonríe y señala la tumba.

– Los ucros están justo ahí, al otro lado de ese campo.

Es amable. Para ella, como para otros muchos vecinos, la guerra se ha convertido en su realidad y su ambiente. Mientras que en la RPL apenas hay combates, la batalla nunca se ha detenido en Gorlovka.

En la ciudad no hay gas. Allí todos usan carbón, que ahora se acaba, aunque el nombre de la ciudad signifique “Monte de carbón”. La mina de carbón y la fábrica han cerrado.

– Casi todos huyeron en enero. Cuando estábamos sitiados. Las autoridades regresaron en febrero.

No volvió a haber electricidad en la ciudad hasta marzo. Muchos residentes comenzaron a regresar en otoño.

El actual alcalde en funciones, Oleg Vladimirovich Neleda, nos “asignó” a Olga. La administración alquila una habitación en la ciudad. El edificio del ayuntamiento está en ruinas, como otros muchos edificios en la ciudad.

Oleg Vladimirovich afirma que el 90% de la ciudad está destruida. 52 edificios de varios pisos quedaron completamente destruidos, incluidos dos colegios y una guardería. Uno de los colegios ya ha sido reconstruido. El otro está vacío. Pero aun así creo que Uglegorsk está en mejores condiciones que Pervomaisk. ¿Pero cómo se puede comparar?

Esta es calle principal de Uglegorsk, la calle de Nekrasov.

Oleg Vladimirovich era el comandante de un regimiento en la RPD. Ahora ha sido nombrado alcalde en funciones.

– Seguramente soy demasiado viejo para correr por las trincheras.

Todo el consejo municipal trabaja en una habitación y el alcalde se sienta en la primera mesa al lado de la entrada. Cuando llegamos, nos dirigimos a él para preguntar quién podría ayudarnos con el reparto de ayuda humanitaria. Resulta ser el alcalde.

Oleg Vladimirovich es un hombre de cara redonda y mirada penetrante. Antes de ayudarnos, nos observó y después rápidamente se pone a trabajar. Por el camino, nos habla sobre la ciudad, la batalla. Su nieta de quince años recibió una medalla. Ayudó a sofocar los incendios causados por los bombardeos.

Cruz Roja reparte ayuda humanitaria el mismo día. Todos la reciben, aunque es modesta: dos latas de carne, un paquete de té, un kilo de harina, tres paquetes de arroz, dos paquetes de trigo, tres paquetes de pasta y levadura. Se distribuye en orden alfabético.

Recogemos a Olga allí: junto a otros voluntarios ayuda a la Cruz Roja con la lista de los vecinos. Los bombardeos continúan mientras esperamos. Pero nadie se inmuta. Más Adelante, Olga explicaría que se trataba de maniobras. Posiblemente. ¿Cómo puedes saber siquiera lo que era en realidad?

496512_600Vamos casa por casa. La casa de Ludmila Petrovna Surkova recibió dos impactos directos el 4 de febrero. Como siempre en estos casos, los dueños saben exactamente cuántas bombas impactaron en su casa. Y nunca olvidarán ese número.

Ahora su marido y él viven en la cocina. No podemos entrar. Sacamos unas fotos desde fuera.

– Vamos, te lo enseñaré.

Olga Petrovna y yo caminamos por los callejones. Observamos una casa destrozada. Me acerco.

– Bubnova vivía aquí. Cayó una bomba y la convirtió en la tumba de la abuela Masha. La casa se ha quedado así desde entonces…

Seguimos adelante y vemos una vivienda en construcción. Olga explica:

– Aquí es donde venimos. Ludmila Andreyevna Koloda. Su casa quedó destruida, pero ahora la están reconstruyendo.

Ludmila Andreyevna sale de la cocina en la que lleva viviendo casi un año después de su casa fuera borrada de la faz de la tierra.

– El 29 de enero. Dos bombas. Gracias a Rusia, que donó el dinero, ahora están reconstruyendo la casa.

498193_600Es así. La administración central de reconstrucción asignó los fondos para rehabilitar las viviendas. El dinero llegó de Rusia. En el momento de nuestra llegada a Uglegorsk a finales de octubre, 23 viviendas estaban siendo reconstruidas. Después me enteré de que se habían iniciado programas similares en Novosvetlovka y en Pervomaisk. Y puede que también en otras ciudades. Durante mucho tiempo, no se entregaba dinero ni siquiera para arreglar las ventanas en Pervomaisk: “se volverán a romper los cristales. La ciudad está sitiada”.

No puedo separar mis informes de los relatos de la entrega de ayuda humanitaria. Mis viajes ya no son o de periodismo o de reparto de ayuda. Es complicado definir qué hago aquí: ayudar o contar lo que veo. Es un nuevo género de algún tipo. De una casa a otra. De una vida destrozada a otra. Suficientes para haber perdido la cuenta.

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Valentina Grigoryevna Kramskaya. Una bomba el 24 de octubre. Todos se quemó.

– ¿Qué le parece si le llevamos la ayuda hasta donde vive?

– No hace falta, saquemos una foto justo aquí. Enfrente de la casa.

Nos sentamos al lado de unas pocas migas de comida al lado de los restos de su casa. y habla y habla.

Al marchar veo una corona de flores.

– ¿Qué es?
– Mi nieto murió el 12 de agosto de 2014. Metralla. Seriozha tenía 19 años. Acababa de salir del sótano…

¿Alguna vez habían oído hablar de Uglegorsk? Hasta el verano pasado, yo nunca lo había oído. Ahora es parte de mi vida para siempre, igual que esa corona de flores.

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