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Tendencias destructivas

Artículo Original: Sergey Mirkin

A lo largo de toda la existencia del proceso de Minsk, Ucrania lo ha saboteado de todas las formas posibles, siempre negándose a cumplir con sus obligaciones, especialmente en la esfera política. En tiempos de Petro Poroshenko, los políticos de Maidan intentaron conseguir una misión de paz de Naciones Unidas en Donbass. Después aspiraron a repetir el “escenario croata” de 1995, cuando el ejército croata, con la connivencia de los cascos azules, destruyó la Krajina serbia.

Ahora, los defensores del actual presidente de Ucrania hablan constantemente de la “fórmula Zelensky” y de la actualización de los acuerdos de Minsk. Los cambios propuestos por Kiev modifican completamente la esencia del documento, pero los políticos de Maidan siguen declarando públicamente su compromiso a los tratados. Sin embargo, en una reciente entrevista concedida a Associated Press, el presidente del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional, Oleksiy Danilov afirmó que la implementación de los acuerdos de Minsk supondría la destrucción de Ucrania. Según Danilov, Occidente crearía inestabilidad y caos en Ucrania en caso de obligar al país a implementar el protocolo. Según Danilov, es necesario iniciar negociaciones sobre la creación de un nuevo documento. Es decir, un oficial ucraniano de alto rango ha admitido que Kiev no puede cumplir los acuerdos de Minsk, así que deben ser abandonados o sustituidos. ¿Puede esto considerarse una retirada del proceso? No de iure, ya que ambos textos fueron firmados por Leonid Kuchma como representante de Ucrania.

Así que la firma solo puede ser revocada por un nuevo representante de Ucrania o por el propio presidente. Pero más allá de eso, todo es ambiguo. Si Zelensky dijera lo que ha dicho Danilov, se podría asumir que Ucrania se ha retirado de facto de los acuerdos de Minsk, pero esto no tiene tanto peso. Otra cosa es que no sea creíble que Danilov solo haya expresado su opinión sin coordinarla con la Oficina del Presidente. El equipo Ze no permite tales libertades. Podemos recordar la historia del exprimer ministro de Ucrania Vitold Fokin, que fue excluido de la delegación ucraniana del Grupo de Contacto de Minsk al decir que no veía una guerra entre Rusia y Ucrania.

¿Por qué ha necesitado el equipo Ze utilizar a Danilov para anunciar que es imposible implementar los acuerdos de Minsk? Hay varias versiones. Según la primera, Zelensky y sus seguidores, necesitados de elegir entre la implementación de los acuerdos de Minsk o su rechazo, han preferido lo segundo, ya que consideran los acuerdos malos para sí mismos. Si Alemania y Francia empiezan a presionar seriamente al equipo Ze, ya no será posible sabotear la implementación de los tratados. Pero si comienza la implementación de la parte política de los acuerdos, todos los oponentes de Zelensky se activarán, lo que dará vía a manifestaciones en grandes ciudades. La primera línea estaría compuesta por nacionalistas y neonazis de todo tipo.

Hay que enfrentarse a los hechos: ningún presidente de Ucrania será capaz de implementar los acuerdos de Minsk. Al menos hasta que alguien purgue los grupos radicales de extrema derecha. Es más, habría de hacerse de forma rápida y dura, sin darles la oportunidad de crear un frente unido contra el Gobierno. Pero habría dificultades. En primer lugar, hay grupos bien armados y organizados entre ellos que podrían luchar contra las autoridades. En segundo lugar, desde Maidan, muchas personas con ideologías radicales han acabado en la policía y el ejército. Y es cuestionable que las autoridades pudieran garantizarse su lealtad. En tercer lugar, los nacionalistas tienen patrones en Occidente. Por ejemplo, el asesino y radical Serhiy Sternenko tiene apoyos de las estructuras asociadas a la Open Society y el Atlantic Council.

En cuarto lugar, desde el golpe de 2014, la propaganda ucraniana ha enaltecido a esas personas como héroes y defensores de la patria. Así que sería difícil explicar a la población que los héroes de ayer se hayan convertido en enemigos. En quinto lugar, Zelensky no tiene capacidad de decidir si va a la guerra con los nacionalistas. Es más fácil para él abandonar los acuerdos de Minsk, aunque eso causara duras críticas de Occidente. La Unión Europea reduciría el nivel de asistencia financiera a Ucrania. Y si Rusia reconociera la RPD y la RPL como parte de la Federación Rusa, sus oponentes le culparían. Aun así, Ze teme menos a eso que a protestas estilo Maidan si los acuerdos son implementados. Danilov ha recibido el papel de soldado avanzado, el primero en hablar del desastroso papel de los acuerdos de Minsk, tras lo cual lo harán otras figuras importantes y, al final, el propio Zelensky.

La segunda versión es que Ucrania trata de subir la apuesta. Y las palabras de Danilov serían una forma de meter presión tanto a Rusia como a Occidente. Tanto en Moscú como en las capitales occidentales, los políticos y diplomáticos insisten en que no hay alternativa a los acuerdos de Minsk y temen que, si son rechazados por alguna de las partes, estallará una guerra. Los políticos de Maidan habrían decidido jugar con esos temores para lograr su objetivo de revisar los acuerdos de una forma beneficiosa para Kiev. En primer lugar, Ucrania quiere recuperar el control de la frontera con Rusia antes de que se celebren las elecciones en la región. Kiev ha desarrollado esa táctica. Danilov hace una declaración que pone en duda el proceso de Minsk. Después, Andriy Ermak, jefe de la Oficina del Presidente, pone la cuestión sobre la mesa en la próximas reunión del Formato Normandía: o Rusia, Alemania y Francia acuerdan cambiar los acuerdos o Ucrania se retira.

Para explicar esta postura, utiliza los mismos argumentos que Danilov: los acuerdos de Minsk fueron impuestos sobre Ucrania bajo la amenaza de las armas rusas y con la connivencia de Alemania y Francia. Su implementación destruiría el país. Es cuestionable que Kiev vaya a encontrar concesiones. En primer lugar, debido a la postura de Moscú. Así que hay dos salidas posibles: o Kiev se retira de los acuerdos de Minsk o acepta negociar. Es decir, la cuestión de la implementación de los acuerdos se archiva para preservar al menos la apariencia de su existencia.

Según la tercera versión, Washington habría dado luz verde a Kiev para retirarse del proceso, cuya consecuencia habría sido la declaración de Danilov. ¿Les interesa eso a los estadounidenses? No hay una respuesta definitiva. Puede que los analistas estadounidenses hayan calculado que la implementación de los acuerdos de Minsk llevaría al derrocamiento del régimen proamericano en Kiev, algo que no quieren tras el precedente afgano. O puede que, permitiendo a Kiev retirarse de los acuerdos, Washington tenga la esperanza de deshacerse de un activo devaluado en forma de Ucrania y consiga algún dividendo haciendo estallar una guerra entre Rusia y Ucrania.

En cualquier caso, las palabras de Danilov muestran una tendencia a destruir los acuerdos de Minsk en un futuro cercano. Y eso es muy peligroso.

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