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2 de mayo, Alto el fuego, Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, LPR, Minsk, Rusia, Ucrania

Antes y después

Artículo Original: Anna Revyakina / Ukraina.ru

Para quienes viven en Donetsk, la vida está partida en dos: antes y después. Para mí, ese punto de inflexión no fue el 7 de abril ni tampoco el 11 de mayo de 2014. El primer punto de no retorno fue el 23 de febrero de 2014. El segundo, el incendio en Odessa el 2 de mayo de ese año.

El tiempo que transcurrió entre finales de febrero y principios de mayo estuvo lleno de eventos. El más importante despertó la conciencia de los ciudadanos de Donetsk y Lugansk: el referéndum de Crimea. La península ucraniana se convertía en una isla rusa. Ocurrió casi sin dolor y, como ahora hemos comprendido, de forma diferente a Donetsk y Lugansk. Creo que no me equivoco si digo que para los ciudadanos de Donbass el concepto de patria se refiere no al Estado sino principalmente a la ciudad. La capital industrial de Ucrania siempre fue diferente, brecha que aumentó de forma perceptible en los últimos años antes de Maidan. Nos temían, nos envidiaban y no les caíamos bien. Era el “efecto ruso” a escala global.

Ucrania es un país complejo y muchos no podían comprenderlo de forma colectiva. De alguna manera, alguien que vivía en Lviv vivía en un país; quien vivía en Donetsk, en otro y en Kiev, en un tercero. Hubo un tiempo en el que me parecía que era precisamente esa diversidad la que hacía más fuerte a Ucrania: la variedad de culturas y especialmente el bilingüismo. En cuanto a los procesos de integración, Donbass siempre había mirado al este, mientras que Lviv miraba al oeste. En términos culturales, por algún motivo, Donbass siempre había quedado apartado en prácticamente todos los eventos culturales, sin posibilidad de crear tendencias ni quedar incluido con el resto.

En 2011 cuando iba a publicar mi primer libro de poemas – “Corazón”-, mantuve una conversación con un editor literario, que medio en broma sugirió que lo publicara en lengua ucraniana para que los textos pudieran superar la barrera de lo local. Es la táctica que utilizan ahora los antiguos residentes de Donbass que se han marchado a Ucrania.

¿Nos dábamos cuenta entonces, en abril de 2014, que lo que pasaba era irreversible? Algunos lo comprendieron entonces y otros aún no lo entienden completamente. El conflicto llevaba mucho tiempo preparándose. Si imaginamos el conflicto como un vaso lleno de agua, a punto de desbordarse gota a gota -con las declaraciones de los políticos, la especulación sobre la política lingüística, ciertas actitudes forzadas, la ucranización completa-, el estallido parece natural. Maidan se convirtió en un catalizador, el agujero más negro para el Estado, tras el cual las fronteras que Ucrania había conocido entre 1991 y 2013 dejaron de existir en el mapa político del mundo.

Siguiendo la filosofía del avestruz, algunos, incluso en abril de 2014, siguieron pensando que sería posible acabar con el conflicto, que el este cambiaría de opinión y aceptaría las reglas del juego, que volvería a aceptar las exigencias del Gobierno. Pero después llegó Odessa. Personalmente, para mi Ucrania dejó de existir como país después de Odessa. Fue una terrible tragedia que, en número, puede compararse con la de Kemerovo. La diferencia es que en Odessa las víctimas no solo murieron a causa del incendio, sino que algunos fueron golpeados hasta la muerte. Después llegó el 26 de mayo en Donetsk [los primeros bombardeos de la zona del aeropuerto, que sorprendieron a la población en sus coches, dejando una escena de coches destrozados, sangre y muerte en la carretera-Ed]. Después, el 2 de junio en Lugansk.

El 7 de abril de 2014 se proclamó la República Popular de Donetsk y se decidió la fecha del referéndum. El sueño era que ese referéndum se celebrara según el escenario de Crimea. No sería una ruptura final, porque la ruptura ya se había producido -un símbolo eran los adoquines arrancados en la plaza de la Independencia-, sino una reunificación. Unos días después del 7 de abril, fui a Kiev con un grupo de estudiantes para las Olimpiadas Internacionales de Economía y al volver con el coche, adelantamos a una columna de Grads que se dirigían a Donetsk. Volví y al contárselo a mi madre, me dijo: “Anya, ¿realmente crees que pueden disparar Grads en la ciudad? No puede ser. ¿Viste la destrucción que causaron en Tsjinvali? No van a hacer que acabemos hechos añicos”. Es prácticamente la única vez que mi madre se ha equivocado.

Han pasado cinco años, un periodo difícil para Donbass, para Rusia y para Ucrania. Donbass se ha convertido en un punto de dolor, Rusia ha sufrido sanciones y Ucrania ha caído en un abismo en el que ha reaparecido el fascismo. Hace mucho tiempo que Ucrania no quiere a Donbass, actúa como una madrastra o como el personaje de Ostrovsky, que opera bajo el principio de “si no eres mío, no serás de nadie”. No consiguieron tomar Donbass a base de fuego, pero no se ha retirado el bloqueo y cada tregua ha fracasado.

En estos cuatro años, la población de Donbass ha cambiado mucho: se ha hecho más generosa y más fuerte por dentro. El Donetsk actual y el de antes de la guerra son dos ciudades distintas. Esa segunda ciudad está más unida, los problemas y las alegrías se comparten. Quienes pasaron juntos los terribles ataques en el centro de la ciudad en el invierno de 2014 y 2015 serán siempre familia. Ahora la guerra se ha alejado de la parte central de la ciudad, pero sigue estando ahí en las afueras, donde la gente sigue muriendo. Evidentemente, con el proceso de treguas sucesivas, la situación no es fatal, como lo fuera en 2014, pero Donetsk sigue siendo un punto caliente y ese es el primer problema que debe resolverse en un futuro inmediato.

En el sentido puramente físico, nuestro planeta está organizado de tal manera que aislarnos y alejarnos de las tierras vecinas es imposible, pero si mi ciudad (en el concepto amplio del tema) fuera una isla y fuera capaz de moverse, veríamos que se separaría de una parte de la tierra y se acercaría a otra. No ha conseguido llegar, como Crimea lo hiciera el 18 de marzo de 2014, pero espero que pueda conseguirlo en el futuro.

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