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La llegada de la UPA a Estados Unidos

Lviv, cementerio en el que se homenajea a veteranos de OUN, UPA allí enterrados.

Lviv, cementerio en el que se homenajea a veteranos de OUN, UPA allí enterrados.

El inicio de la colaboración estadounidense con los exilados ucranianos en Alemania

En su trabajo sobre los orígenes de la relación entre la CIA y el nacionalismo ucraniano, Kevin C. Ruffner señala el papel clave de Zsolt Aradi. De origen húngaro, Aradi tenía amplios contactos en Austria, Hungría y Rumanía a finales de los años 40, algo entonces esencial para la Strategic Services Unit (SSU) del Departamento de Guerra estadounidense. La SSU era una agencia de inteligencia que funcionó brevemente en EE.UU. entre el periodo de desaparición de la OSS y la creación de la CIA.

Aradi fue el encargado de establecer los primeros contactos operativos de la inteligencia estadounidense con el nacionalismo radical ucraniano. Sin apenas altibajos, este proceso de colaboración, orientado a la derrota y caída de la Unión Soviética, se mantendría a partir de entonces durante todo el periodo de la guerra fría y, con toda probabilidad, después.

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Ivan Buczko

Según un memorando operativo del 27 de diciembre de 1946 del propio Aradi, éste contactó en la primavera de ese año con el obispo católico ucraniano Ivan Buczko, asesor del Vaticano para asuntos ucranianos y activo nacionalista, con vinculaciones a la OUN. Buczko, personaje clave en el envío de miembros de la Galizien Division de las SS a España a finales de 1946, le dirigió a un líder de la UHVR en Alemania, Vasily Mudry, entonces vicepresidente de esa organización [UHVR, Consejo Supremo Ucraniano de Liberación].

A través de Mudry, Aradi llego finalmente a las dos personas clave en el funcionamiento de la UHVR en Alemania, el padre Ivan Hrinioch y Yury Lopatynsky, radicados en Múnich. Junto a Mykola Lebed, Yaroslav Stetsko, líder del ABN [el Bloque Anti-Bolchevique de Naciones] y Myron Matviyenko, Hrinioch y Lopatynsky conformaban el núcleo de poder entre los nacionalistas, un grupo central al que Aradi se refería como Referat-33. Este grupo era mitad arma ejecutiva, mitad gabinete de guerra, de la UHVR fuera de Ucrania.

La Organización de Ucranianos Nacionalistas (OUN) era el elemento de conexión del conjunto del grupo, y de la propia UHVR, a pesar de la presencia de algunos compañeros de viaje como Vasily Mudry, antiguo miembro del Parlamento polaco. El R-33 contaba con dos ramas operativas, el llamado Ejército Insurgente Ucraniano (Ukrainska Povstanka Armiia , UPA), y la Slubza Bezpeka (SB), la temida rama de seguridad de la OUN dirigida por Matviyenko y que controlaba, a menudo a través de la amenaza, la coacción y hasta el crimen, a los emigrados ucranianos en Alemania.

Hrinioch y Lopatynsky en Munich, y Lebed en Roma, se convirtieron desde el principio en las referencias principales para el lanzamiento de las operaciones de colaboración entre EEUU y los radicales ucranianos afincados en Alemania. Aradi y el representante de la Contrainteligencia de la SSU en Munich, Boleslav A. Holtsman, pusieron en marcha las primeras acciones de espionaje y contraespionaje junto al nacionalismo ucraniano más radical, entre ellas la Operación Belladonna de 1946/7. Estos tres líderes volverían a ser centrales en proyecto Icon de 1948 o el Androgen/Cartel de 1949. Este último se perfiló como el referente principal del tipo de acción que deseaba la CIA, a través del envío de agentes sobre el terreno para obtener información sobre la situación del movimiento subterráneo ucraniano y valorar su disposición al combate en caso de conflicto abierto con la Unión Soviética.

Para justificar e impulsar esta colaboración, Aradi señaló en su informe de 1946 que la UHVR, la UPA y la OUN-B “eran las únicas organizaciones grandes y eficientes entre los ucranianos”. Señaló también que contaban con el apoyo de las nuevas generaciones y de la población ucraniana en el país. Teorizó que la organización es independiente y fuerte y “siempre se negó a colaborar con los alemanes, los polacos o los rusos”. Era obviamente una verdad a medias, sólo aplicable a rusos y polacos. Aunque este aspecto estaba llamado a ser negado, la estrecha colaboración de la OUN y de la UPA con la Alemania hitleriana fue siempre un hecho a pesar de los desencuentros que llevarían a la parte más humana de los campos alemanes a dirigentes como Bandera, Stetsko o Lopatynsky.

A finales de los 40 y primeros 50, Hrinioch era el verdadero líder del R-33 y la principal referencia ucraniana de los estadounidenses, aunque Yury Lopatynsky era igualmente decisivo para la inteligencia americana. Además de filtro de acceso para quienes pretendían llegar hasta Hrinioch, Lopatynsky actuaba de enlace entre el núcleo de poder de la UHVR y la OUN y la UPA. A partir de 1943, en general en colaboración con las fuerzas nazis aunque en ocasiones en contra o al margen de ellas, esta organización se enfrentó a las fuerzas soviéticas en la zona que hoy corresponde a la zona más oriental de Polonia y al extremo occidental de Ucrania. Según Ruffner, la pretensión de la UHVR de que, a finales de los años 40, la UPA estaba manteniendo feroces combates con las tropas soviéticas fue el elemento central que atrajo el interés y el apoyo estadounidense hacia el nacionalismo radical ucraniano.

Un documento de 1949 del jefe de estación de la inteligencia militar americana en Karlsruhe aclara aún más el papel de Lopatynsky, jefe de la Sección Militar de la UHVR en el extranjero, en contacto directo con la UPA. También era responsable directo del control de seguridad de todas las operaciones de la UHVR en el extranjero. Por esa razón, la CIA se fijó en él como la persona a la que debía asignar la tarea de interrogar a los partisanos ucranianos presentes en Austria o Alemania o que llegaran a esos países, tanto de cara a valorar su utilidad en términos de inteligencia como de participación en la actividad guerrillera o militar en Ucrania.

La ilusión de que las fuerzas ucranianas pudieran llegar a doblegar a la URSS en Ucrania duró cierto tiempo. Hasta bien entrados los años 50, y en colaboración con la inteligencia británica, la CIA trató de hacer llegar personal y equipamiento militar a la UHVR y a la UPA en Ucrania. Es en ese momento cuando la CIA decide integrar a Lebed, Hrinioch, Lopatynsky y algunas personas cercanas (no así a Stetsko o Bandera) en la organización. Como revela un documento desclasificado de 1950, es entonces cuando pide autorización operativa para estos miembros de la UHVR afines. Las distintas operaciones, destinadas a apoyar la insurrección local, acabarían fracasando a mediados de los años 50. Entonces la CIA reorientó su acción a la propaganda tanto desde el exterior como el interior de Ucrania. Los miembros de la antigua UPA serían los protagonistas principales en las tareas lideradas por Lebed, Hrinioch y Lopatynsky.

La llegada de los miembros de la UPA a Estados Unidos  

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Yury Lopatynsky

Además de una solución a su futuro personal, los nacionalistas ucranianos pidieron algunas contrapartidas organizativas a cambio de su colaboración. Una de ellas consistió en facilitar el establecimiento, en general encubierto, de las organizaciones vinculadas a la OUN en otros países distintos de Alemania. Aunque Hrinioch y los suyos pidieron facilidades para penetrar incluso en Oriente Medio, Turquía, Irán, Siria y Palestina, pronto se comprobó su predilección por Norteamérica. Ya en las primeras negociaciones, Hrinioch y Lopatynsky pidieron poder viajar a Estados Unidos. Además de tener allí a miembros de su familia, la UHVR pretendía contrarrestar la acción ideológica soviética entre los ucranianos de EEUU y Canadá, convertir a ucranianos agentes soviéticos a su causa y organizar el apoyo económico a la UHVR por parte de los ucranianos en EEUU.

Creada en 1947, la nueva CIA pronto decidió apostar por apoyar el proyecto de extensión fuera de Alemania de los militantes del entramado UHVR, OUN, UPA. Esta medida también respondía a la necesidad. Por una parte, la CIA optó por un ambicioso programa de contrainsurgencia y propaganda en la Ucrania soviética que exigía la presencia de un núcleo operativo central en Estados Unidos. Por otra, era consciente de que las actividades de la UHVR en Alemania eran ilegales de acuerdo a las regulaciones del gobierno militar estadounidense en aquel país y sus líderes carecían, además, de estatuto legal en Alemania. De ahí la decisión de sacar de Alemania occidental a gran parte del grupo de ucranianos que colaboraban con la CIA, incluyendo a sus máximos líderes: Hrinioch, Lebed y Lopatynsky. En 1949, la UHVR pide a la CIA que se acepte el viaje de Hrinioch y Lebed hacia Norteamérica y la extensión efectiva de la diáspora ucraniana fuera de Alemania. Lebed, la futura figura central de la jerarquía ucraniana vinculada a la CIA en EE.UU, ya estaba definitivamente afincado en ese país en 1950.

Pero es la puesta en marcha de programas como Androgen, Cartel o Aerodynamic el que llevaría a la decisión de facilitar la llegada masiva a EE.UU., de personas vinculadas a la UHVR y, de forma especial, a la UPA. La formación en contrainteligencia y acción guerrillera que requerían aquellos programas, en su concepción belicista de primeros de los años 50, debía realizarse en tierras estadounidenses.

Este proyecto se centró en la parte del grupo más vinculada a Hrinioch, Lopatynsky y Lebed. Según el relato que nos ha hecho llegar la inteligencia estadounidense, a través de sus documentos desclasificados, a partir de 1947 se produce un enfrentamiento entre Bandera y Stetsko por un lado y Hrinioch y Lebed, por otro. Éstos son expulsados de la OUN por defender la estrategia de consolidación de un gobierno amplio, y democrático en la línea EEUU, por la que apostaba la mayoría en la UHVR e imponía EE.UU. Años más tarde, la búsqueda de la eficacia, y la necesidad de evitar disensiones, llevaría a la CIA a restañar las viejas heridas y buscar la reunificación de la acción estratégica del nacionalismo ucraniano. Stetsko sería entonces el interlocutor principal de la OUN-B atrincherada en Múnich en torno a la figura de Stepan Bandera.

La extensión de la UPA en Estados Unidos

La más clara expresión de la extensión de la UPA por Estados Unidos a primeros de los años 50 está conformada por las comunicaciones del FBI que, integradas en un informe confidencial, fueron remitidas en mayo de 1952 por su director, John Edgar Hoover, al director de la CIA.

Estas comunicaciones son útiles para conocer la extensión de los miembros de la UPA por EE.UU. y el tipo de modalidad de acción encubierta que adoptaron. Se refieren, de forma específica, a la constitución de la Society of Veterans of Ukrainian Insurgent Army, Inc (SV-UPA), una organización a la que algún miembro se refería también por entonces como Hermandad de los antiguos combatientes de la UPA en los EEUU (Brotherhood of Former Fighters of the UPA in the United States of America). Al frente de la organización estaba entonces su Presidente, Iwan Jarykowskyj, y el secretario Ewstchi K. Nestoruk.

Roman Shukhevych

Roman Shukhevych

Según el Certificado de Incorporación, la mencionada sociedad se establece legalmente el 15 de febrero de 1952 en la ciudad de Nueva York. Jarykowsyy ya había sido elegido presidente de la SV-UPA en torno a mayo de 1951, lo que revela que la llegada de los combatientes de la organización de Roman Shukhevych se produjo con anterioridad a la constitución de la asociación.

Los objetivos legales revelan la voluntad de ocultar el pasado real de la UPA y ajustarse a las exigencias de su nueva patria. Según el Certificado de Incorporación de la asociación, el primer objetivo de la SV-UPA es promover el contacto social entre sus miembros y actividades sociales y recreativas. En una retórica similar a la que el actual Gobierno ucraniano utiliza para enaltecer a los miembros de la UPA  e igualar a nazismo y comunismo, se intentaba facilitar la reunión de los “americanos de origen ucraniano que sufrieron la opresión nazi y comunista”. Se señala igualmente la voluntad de apoyar el modo de vida tradicional americano y los ideales de la Constitución de los Estados Unidos de libertad humana y dignidad esencial del individuo. El tercer punto habla de “ayudar a los que sufrieron el totalitarismo nazi y comunista”.

Aunque no aparece en el Certificado, el FBI cita entre los objetivos de la SV-UPA el apoyo moral a la causa de la independencia de Ucrania, entendida como el movimiento para una Ucrania libre e independiente de Stalin y del Gobierno ruso. La sociedad también ayuda a los miembros que están en necesidad de ayuda financiera. Según el FBI, la SV-UPA no está alineada con Melnyk o Bandera pero algunos de los miembros admiran a este último por “su valiente combate contra el Bolchevismo”, lo que revela que miembros de la UPA que simpatizaban con la línea Stetsko/Bandera también llegaron a EE.UU. Algunos documentos de la CIA confirman que su oposición al grupo más antiamericano de la OUN no se extendió a los militantes de la UPA. Todos eran bienvenidos si superaban el proceso de selección.

Además de Nueva York, donde ofrecían una dirección en el Bronx, la SV-UPA tenía presencia en Cleveland, Chicago y Detroit. En la Gran Manzana, Yonkers era la zona con mayor presencia de asociados y de representantes en la dirección del grupo.

Los miembros de la asociación se reunían mensualmente el primer domingo de cada mes. La sociedad pagaba una cuota anual por participar en el Comité del Congreso Ucraniano (Ukrainian Congress Committee), una organización de clara orientación anticomunista. Las fotografías de esas reuniones se muestran ahora en la casa-museo dedicada a Roman Shukhevych en las afueras de Lviv. La asociación también estaba vinculada al periódico Svoboda, el nombre original del actual Ukrainian Weekly. Este periódico publicaba ocasionalmente los artículos que la secretaría de la SV-UPA ponía a su disposición.

Según el Certificado de Incorporación, al menos dos tercios de los firmantes del Certificado y uno de los directores eran por entonces ciudadanos de los EEUU, lo que confirma la llegada bastante anterior a 1952 a los Estados Unidos. Jarykowsyy, por ejemplo, emigró a EEUU el 11 de mayo de 1949 a bordo del barco WILLARD. A. HOLBROOK. Nestoruk, por su parte, llegó a los Estados Unidos el 9 de septiembre de 1950.

Desde alrededor de mayo de 1944 hasta aproximadamente octubre de 1947, Jarykowsyy fue miembro de la UPA en Ucrania. Según su versión, era miembro del ejército polaco en 1938 y, como tal, fue hecho prisionero en septiembre de 1939 por los alemanes. Permaneció cautivo hasta que fue liberado en 1942 para que pudiera visitar su casa en Ucrania. Antes de llegar a Estados Unidos, residió en Múnich. Nestoruk fue miembro de la UPA, sin rango, de 1944 a 1947. En 1947 también emigró a Alemania.

Según Nestoruk, secretario de la asociación, los miembros de la UPA que salieron de Ucrania (viajaron a Alemania, se dice en otra parte del informe) antes de 1947 no podrían ser miembros de la asociación, restricción que no se aplicaba a los miembros de la UPA enviados oficialmente desde Ucrania por la organización. Según el FBI, Mykola Lebed no era miembro de la sociedad ni tenía conexión alguna con ella. Tampoco lo era otro miembro relevante de la UPA presente en EE.UU., Bodnar Roman Sahajdacznyj. Yury Lopatynsky, en cambio, asumiría tras su llegada a EE.UU. la presidencia de la organización.

Lopatynsky en Estados Unidos

Yuri Lopatynsky es el principal referente de la estrategia estadounidense de apoyar la conversión de los miembros de la UPA en una fuerza de intervención pro-EE.UU. en la Ucrania soviética.

Nacido en 1906 en la ciudad de Ternopil, Lopatysnky era, como muchos de sus compañeros de la UHVR y la OUN, hijo de un sacerdote greco-católico, lo que recuerda también el importante papel de la iglesia en el movimiento nacionalista ucraniano. Lopatynsky estudió en Lviv donde trabó amistad con Roman Shukevych,  quien más adelante se convertiría en principal líder de la UPA.

Entre 1928 y 1930 sirvió en el ejército polaco donde completó su formación como oficial, llegando a alcanzar el grado de teniente. Se integró en la Organización Militar Ucraniana (UVO) y en la OUN.

En noviembre de 1938, junto a otros miembros de la OUN, pasó a la zona de la actual Transcarpatia, entonces parte de Checoslovaquia para integrarse, como Teniente, en la organización paramilitar del Sich de los Cárpatos que luchó hasta marzo de 1939 por formar en la zona un Estado independiente de base ucraniana, fuertemente opuesto a la población judía y rusa. Allí, Lopatynsky coincidió de nuevo con Shukevych y recibió el apodo con el que sería luego conocido, Kalyna.

La orientación pro-Alemania hitleriana del Sich –al que debe su nombre el actual batallón Sich, más conocido por sus escándalos que por sus éxitos en la zona ATO– , facilitó la integración de una buena parte del grupo en el Batallón Nachtigall de la Abwehr alemana. En esa unidad, en la que volvió a coincidir con Shukevych, además de con el futuro ministro alemán Theodor Oberlander, Lopatynsky alcanzó el grado de sargento o teniente, dependiendo de la fuente.

Stand del batallón Azov en el centro de Lviv. Al fondo, el edificio en el que Yaroslav Stetsko proclamó la independencia de Ucrania en 1941

La unidad entró en Lviv el 29 de junio de 1941 y participó en la declaración de independencia de Ucrania que realizó el día 30 Yaroslav Stetsko desde el balcón de uno de los edificios de la plaza principal de la ciudad. El capellán de la unidad, Ivan Hrinioch, realizó un discurso una vez terminado el acto de proclamación. Frente a ese edificio se encuentra el consejo regional de la provincia, junto al que voluntarios del batallón Azov colocan habitualmente su puesto de información, propaganda y recogida de fondos.

La reacción contraria de Hitler a la declaración de independencia ucraniana es el inicio de un periodo conflictivo entre la OUN y la Alemania nazi que lleva a la detención de muchos de los principales líderes nacionalistas. Lopatynsky es uno de ellos y pasa bajo arresto alrededor de año y medio, de abril de 1943 a julio de 1944, en el campo de Sachsenhausen. La necesidad de utilizar a todas las fuerzas opuestas a la URSS facilita sin embargo la liberación de Lopatynsky y de otros nacionalistas ucranianos. Asume entonces el liderazgo de la UPA en la zona occidental de Ucrania entre 1944 y 1945. Negocia con los grupos anticomunistas polacos en 1945 pero no llega a dirigir ninguna operación de combate. Tras una grave enfermedad, huye en diciembre de 1945 a Alemania donde asume un papel de representación de la UPA. Es promovido a Teniente Coronel de esta organización en 1950.

En el marco de la colaboración con la inteligencia estadounidense, Lopatynsky es uno de los líderes cuyo traslado a Estados Unidos decide la CIA. Ya en el verano de 1950 fuentes de la inteligencia estadounidense señalaban como inminente su salida hacia EEUU. Pero Kalyna permanece más tiempo en Alemania para organizar los envíos de militantes a Ucrania, formar a nuevos reclutas y otras actividades paramilitares. A mediados de 1952, junto a su mujer inicia sin embargo su definitivo desplazamiento a Estados Unidos. En noviembre de 1952 participa en Nueva York en un acto de celebración del décimo aniversario de la fundación de la UPA, con presencia de representantes de los Partidos Republicano y Demócrata.

En septiembre y octubre de 1953, junto a otro miembro de la diáspora ucraniana en EE.UU, Lopatynsky participa en una acción de formación especializada de carácter militar. El objetivo de la CIA era garantizar una formación adecuada para, con posterioridad, trasladar las enseñanzas recibidas a otros miembros de la diáspora ucraniana, en particular a la vinculada a la UPA. A partir de entonces, Kalyna se establece con carácter definitivo en el país norteamericano.

En EE.UU., Lopatynsky se instala en la zona de Nueva York y actúa como agente encubierto de la inteligencia americana. Colabora con Lebed en el proceso de reclutamiento de militantes para el envío de nuevos agentes, vinculados a la CIA, a la Ucrania soviética. De acuerdo con la formación recibida en 1953, también es utilizado por la organización como agente instructor y formador de nuevos agentes de campo. La dirección de la asociación de veteranos de la UPA en Nueva York se convierte en la tapadera de su actuación como agente de la inteligencia estadounidense.

Lopatynsky se convierte con posterioridad en miembro del consejo de dirección de Prolog, la organización que la CIA utilizará para impulsar la acción de propaganda a desarrollar por el nacionalismo radical ucraniano. Su objetivo: dividir a la población ucraniana y contribuir a conseguir los objetivos estratégicos de EE.UU en la zona. Bien reflejada en un documento de 1966, la actividad de Lopatynsky en Prolog se centra en apoyar a su Presidente, Mykola Lebed. Junto a Hrinioch y algunos personajes más del entramado OUN/UPA, Lopatynsky terminará su vida profesional en la nómina de la CIA. La organización siempre le considerará como un activo paramilitar de su SR División, la División especializada en la Rusia Soviética.

Lopatynsky se retiró de actividades de agente encubierto en diciembre de 1971. Mantuvo, sin embargo, un papel activo dentro de la UHVR y en la elaboración de Suchasnist, la revista “intelectual” del nacionalismo ucraniano.

Conocido ya sobre todo como George Lopatynsky, Kalyna murió el 16 de noviembre de 1982 en Hunter, una pequeña localidad del Estado de Nueva York. Demasiado pronto para disfrutar de la vuelta al poder del nacionalismo en Ucrania.

Roman Shukhevych y sus compañeros en la etapa de colaboración con el fascismo

Las mentiras en torno a la UPA

Desde Estados Unidos, las fuerzas nacionalistas ucranianas que habían colaborado durante la Segunda Guerra Mundial con la Alemania nazi siguieron luchando por alcanzar su verdadero objetivo: acabar con la Unión Soviética. Durante todo este periodo, la CIA contribuyó a esconder a los militantes ucranianos de las autoridades soviéticas y a ocultar la colaboración de sus nuevos aliados con los nazis.

En su análisis del proceso de colaboración entre EE.UU. y los nacionalistas ucranianos, Ruffner era consciente de que muchos de ellos, a pesar del desencanto que supuso la oposición de Hitler a la estatalidad ucraniana, continuaron combatiendo al lado de los alemanes hasta el final de la guerra. En el documento remitido por J. Edgar Hoover a la CIA, de hecho, sólo hay referencias al combate contra el comunismo entre los veteranos de la UPA llegados a EE.UU.

La principal y final justificación de la CIA para colaborar con el ultranacionalismo ucraniano se limitó simplemente a afirmar que trabajaron con los mejores de aquellos que conformaban un “grupo cuestionable”.

Según la investigación del FBI de 1952, la asociación de veteranos de la UPA en EEUU no estaba controlada, o influida o dirigida de cualquier manera por grupos o personas situadas fuera de los Estados Unidos, incluida la propia UPA fuera de este país. La UPA en EE.UU. no necesitaba órdenes del exterior, sus principales líderes estaban en realidad en el interior de ese país.

Según algunos de los antiguos combatientes, los veteranos de la UPA tampoco tenían la instrucción de llevar a cabo actividades de propaganda en nombre de la organización en los Estados Unidos. La realidad era por completo diferente. Uno de los mecanismos de reproducción del ultranacionalismo entre la diáspora ucraniana fue precisamente la labor de constante apología de la UPA entre las nuevas generaciones, en particular a través de los grupos juveniles impulsados por los expatriados de origen ucraniano. Esa labor ha llegado hasta nuestros días.

Sin embargo, esta labor de propaganda ocultaba el fracaso de la acción militar de la UPA. En la participación en el décimo aniversario de la fundación de la organización en 1952, Kalyna Lopatynsky sostuvo que, según fuentes fiables, “más de 35.000 Rojos y sus seguidores habían muerto en la guerra con la UPA”, una guerra que aquel acto pretendía seguir reivindicando como verdad indiscutible.

Resulta paradójico que el documento del FBI sobre los veteranos de la UPA, remitido a la CIA unos pocos meses antes de aquel acto, terminara citando la obra “The New Leader”, de David J Dallin en la que el autor hablaba a finales de 1951 del mito del Ejército Insurgente Ucraniano. Según este autor, la acción antibanderista de la URSS en los bosques de Galizia había prácticamente liquidado la resistencia de la UPA entre 1946 y 1947. En 1949, la UPA había dejado de existir, infiltrada por espías e informantes. El propio Roman Shukhevych había muerto, traicionado, en 1950. “Es un hecho que no existe hoy movimiento subterráneo en Rusia”, concluía entonces Dallin.

Todo era mentira.

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