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“¿Quién eres, un separ?”

Artículo Original: Strana.ua

Es verdad que en Ucrania hay una prisión secreta del SBU en la que se ha encarcelado ilegalmente y torturado a personas de los territorios de Donbass fuera del control del Gobierno. Así lo confirmaron los periodistas de Hromadske TV, que han publicado una investigación sobre una de esas prisiones secretas. Los periodistas han hablado con personas que estuvieron retenidas allí y han podido confirmar que sus testimonios son verídicos.

Hace dos años que la organización internacional Amnistía Internacional confirmó la existencia de estas prisiones. Bajo presión de los defensores de los derechos humanos, la Fiscalía abrió incluso una investigación sobre este tema. Sin embargo, ese caso quedó cerrado hace un año sin que se encontrara crimen alguno.

¿Cómo se conoció la existencia de estas prisiones?

El núcleo principal de la historia se refiere a la prisión del SBU de Járkov, oficialmente cerrada desde los tiempos soviéticos. Según Amnistía Internacional y Human Rights Watch, fue allí donde, hasta 2016, se encerró y se torturó a al menos 18 personas [se trata de los casos confirmados e identificados con nombre y apellidos. Los informes de AI y HRW dan a entender que existen más casos-Ed].

Cuántos prisioneros ha habido en total es algo que solo podemos tratar de adivinar. Defensores de los derechos humanos realizaron la primera entrevista con cinco prisioneros hace dos años. En aquel momento comenzaron a aparecer sorprendentes detalles sobre la existencia de prisiones ilegales en los informes. Por cierto, no solo en Járkov.

Un informe de la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ya destacaba la existencia de varias prisiones ilegales del SBU en 2016. Por regla general, se encontraban en sótanos de edificios de oficinas regionales. Es ahí donde se encerraba de forma secreta a los prisioneros acusados de separatismo.

Habitualmente, estas acusaciones [de separatismo] son dudosas desde el punto de vista legal. Así que esas personas eran detenidas y torturadas, según los rumores, por negarse a gritar “¡Gloria a Ucrania!” o por “apariencia sospechosa”. Evidentemente, tales casos no tendrían recorrido judicial. Así que, según Naciones Unidas, el SBU creó una serie de lugares de detención a los que no se permitía el acceso a ninguna organización internacional y, por supuesto, tampoco a ningún abogado.

En mayo de 2016, se denegó al personal de Naciones Unidas acceso a la oficina del SBU en Mariupol y Kramatorsk. Como respuesta, el Comité sobre Tortura amenazó con cerrar sus operaciones en Ucrania y abandonar el país, algo que habría causado un gran escándalo.

Milagrosa puesta en libertad tras una reprimenda de Occidente.

Pero, volvamos a Járkov. En julio de 2016, el SBU local apareció en el informe de Amnistía Internacional. Un mes después, la organización afirmó que la prisión había comenzado, de repente, a liberar prisioneros. Puso en libertad a 13 personas. Aparentemente, se había creado mucho ruido a partir de la historia. Y todo se precipitó rápidamente.

En septiembre de 2016, la cuestión de las prisiones secretas se le planteó al director del SBU, Vasyl Hrytsak, en una rueda de prensa en Járkov. Bastante irritado, respondió que eran los separatistas los que torturaban a los ucranianos. “Improvisando”, invitó a los periodistas a visitar el centro de detención. “No descarto la posibilidad de que haya algo que yo no sepa. Pero, ahora mismo, ofrezco ser francos y, espontáneamente, ir allí y ver la prisión de la que tanto se habla. No sé si hay alguien ahí encerrado”, afirmó el director del SBU.

El tour se produjo ese mismo día. La prensa de Járkov inmediatamente publicó las imágenes de la prisión que personalmente había revisado Hrytsak. Por supuesto, ahí no había ningún “separatista”.

Pero sí salió a la luz otro asunto.

Los periodistas que filmaron nuevas imágenes sobre la prisión de Járkov se sorprendieron por el hecho de que había muestras de recientes reparaciones en las paredes de la cárcel, que oficialmente, hay que insistir, llevaba muchos años cerrada.

Sin embargo, el SBU tenía una explicación y alegó que le centro de detención se había preparado para la Eurocopa de 2012. Era allí donde se iba a retener a detenidos extranjeros. Eso tenía que explicar las duchas que, para sorpresa de los periodistas, se encontraban en las celdas. Sin embargo, la agencia reconoce que, en toda la duración de la Eurocopa, no hubo allí ningún detenido.

Al pedir documentos sobre la realización de reformas para la Eurocopa de 2012, el SBU afirmó que todo el papeleo había quedado destruido por el paso del tiempo. Así que, según los periodistas, comprobaron si se habían realizado trabajos similares en centros especiales del SBU en otras ciudades en las que también iba a celebrarse el torneo, como Donetsk y Lviv. No se hicieron.

Yuriy Tishenko

¿Quién eres, separ?

Sin embargo, a disposición de los periodistas quedaron también pruebas aún más claras de que nada era tan sencillo como se decía en la prisión de Járkov. Pudieron contactar con cinco personas que afirman haber estado presas sin juicio alguno en el centro de detención de Járkov durante más de un año. Se trata de Nikolay Vakaruk, Konstantin Bezkorovainy, Viktor Ashijmin, Yury Ilujin y Yury Tishenko. Los cinco “apoyaron”, de una manera u otra, a los separatistas en 2014: colgaron la bandera de la RPD o ayudaron a preparar el referéndum. Pero, a día de hoy, no hay ningún cargo contra ellos.

Se mostró a tres de ellos un vídeo de la visita organizada por el SBU. Los tres mencionaron detalles que no eran perceptibles en el vídeo de Hrytsak. Hromadske pudo comprobar esos detalles durante la visita a la prisión del SBU en Járkov y encontró que lo afirmado por los detenidos se correspondía con la realidad.

Por ejemplo, los agujeros en las ventanas de dos celdas, la primera y la tercera, que los detenidos afirmaron haber hecho ellos mismos para poder ver qué pasaba en el patio del SBU. O los interruptores al final del pasillo, conectados a los botones de emergencia.

Hay otra importante coincidencia. El preso Nikolay Vakaruk afirmó en la entrevista a Amnistía Internacional que, en una ocasión, fue trasladado al hospital regional por un fallo renal. Los periodistas comprobaron con el personal del hospital y confirmaron que un hombre con esos datos fue trasladado allí acompañado por guardias y que fue ingresado bajo el nombre falso Sergey Ivanov. Antes, Vakaruk había afirmado que, en la prisión de Járkov, los defensores de anti-Maidan recibían constantemente palizas en la ducha y se les hacía pasar hambre. Con estos datos, los autores de la investigación recibieron las primeras pruebas sustanciales sobre la existencia de prisiones secretas en Ucrania.

Antiguos presos hablan sobre cómo acabaron entre rejas

“Me llevaron allí, me pusieron delante de una cámara y me dijeron: quítate la bolsa. Me la quité de la cabeza y vi que se abrían las puertas. En la celda había unas quince personas. Los chicos en la celda, sonriendo, dijeron: ¿quién eres, un separ? Sí, separ, dije. No te preocupes, aquí todos somos amigos”, recuerda Ashijmin.

Según explicó, se les obligó a firmar escritos dirigidos al director del SBU en la región de Járkov, Alexander Pivovar, acordando la confidencialidad de lo que ocurriera en el centro de detención. “Nos explicaron: si no firmáis, no os soltarán. Habríamos firmado lo que fuera para que nos enviaran a casa”.

También han aparecido interesantes detalles sobre el tema de las reparaciones del centro de detención. Ashijmin, Vakaruk e Ilyushkin afirman que tales reparaciones no se realizaron antes de la Euro-2012, sino después, cuando ya se encontraban allí. Afirman que la persona de las realizó fue un diseñador de interiores de Drujkovka, Yury Tishenko, que también estaba encerrado allí como sospechoso de haber patrullado la ciudad junto a militantes. En una entrevista a Hromadske, Tishenko afirmó que arregló los techos e instaló cañerías en la cárcel. Y además pintó las puertas, antes de color beige, de color gris. Los periodistas que habían visitado la cárcel confirmaron que, si rascaban un poco la pintura gris de las puertas, aparecía el color beige.

“Me pegaron, me amenazaron con matar a mi mujer y mi hija”

Strana quiere recordar cómo fue detenido y en qué condiciones fue encarcelado uno de los protagonistas de esta investigación, Konstantin Bezkorovainy. Los detalles de su historia aparecen en el informe de Amnistía Internacional.

Este concejal del ayuntamiento de Konstantinovka de 58 años, dentista de profesión y miembro del Partido Comunista pasó quince meses en prisiones secretas del SBU en Kramatorsk, Izyum y Járkov. Fue acusado de planear envenenar el suministro de agua corriente local.

“Cinco o seis hombres, uno de ellos armado con una ametralladora, tiraron mi puerta con un martillo y me tiraron al suelo. Ni siquiera se presentaron y me acusaron de terrorismo y separatismo. Uno de ellos me agarraba de las piernas y periódicamente me golpeaba en el pecho. Los demás registraban mi casa”, comienza la historia sobre cómo acabó ilegalmente detenido.

Tras el registro, los desconocidos le introdujeron en una furgoneta sin matrícula y le cubrieron la cabeza con una bolsa. En el interrogatorio fue apaleado, le amenazaron con matar a su esposa y a su hija y también amenazaron con violarle. Después, Bezkorovainy estuvo detenido durante quince meses. En el periodo entre diciembre de 2014 y mayo de 2015, no pudo abandonar su celda en ningún momento ni salir a respirar aire fresco.

Desde mayo de 2015, los guardias comenzaron a permitir a los prisioneros dar breves paseos dentro del perímetro vallado dos veces al mes. Los guardias habitualmente comentaban a Bezkorovainy y otros prisioneros que tenían que costearse la comida y les repetían sin cesar cosas como “no existís” y “ni siquiera hay presupuesto para vosotros”.

El 25 de febrero de 2016, Bezkorovainy fue trasladado a la estación de autobuses de Járkov, le entregaron 200 grivnas y le obligaron a comprar un billete a casa. También le exigieron que dijera a sus familiares que había estado escondido por voluntad propia todo ese tiempo.

Curiosamente, es un hecho que, en una rueda de prensa el 19 de diciembre de 2014, el secretario de prensa del SBU, Markiryan Lubkivsky, habló de un prisionero de guerra. Explicó que el servicio de contrainteligencia y el SBU habían detenido a un “loco comunista, miembro del Consejo Local” de Konstantinovka, que preparaba un “ataque terrorista”.

Los autores del informe consideran probado que el portavoz de la inteligencia se refería a Bezkorovainy, ya que, en aquel momento, en el Consejo Local de Konstantinovka era el único representante del Partido Comunista de Ucrania.

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