El 27 de mayo de 2023, en el canal de Telegram de la Dirección General de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania, más conocido como GUR, su principal representante mediático, Andriy Yusov, hacía por primera vez referencia pública, en el ámbito de la inteligencia ucraniana, al Cuerpo de Voluntarios Rusos (RDK).
Conocido por su participación directa en los luctuosos hechos de Odessa de mayo de 2014, Yusov vinculaba a la formación de voluntarios rusos liderada por el neonazi Denis Kapustin (Nikitin, White Rex o White Powder), con la intrusión entonces en desarrollo en el oblast ruso de Belgorod. Según Yusov, las fuerzas de la “resistencia rusa” operaban, dentro de territorio ruso, tanto en aldeas fronterizas como en la capital, Belgorod. La incursión mencionaba por el publicista del GUR se había iniciado en la noche del 22 al 23 de mayo. Con anterioridad, el RDK ya había realizado incursiones en Rusia a primeros de marzo en la región de Bryansk.
Las declaraciones de Yusov indicaban algunos vínculos entre el GUR y el RDK. Uno de ellos era la directa funcionalidad de la operación para el GUR. Así, por un lado, mencionaba que, como resultado de la operación en Belgorod, “se recopiló información importante para la inteligencia ucraniana”. Por otro, Yusov parecía conocer muy bien la misión atribuida a los “partisanos” rusos. “Su tarea actual, en el caso de la región de Bélgorod, es liberar estas tierras del régimen de Putin”, afirmaba.
En clara consonancia con el lenguaje habitualmente utilizados por ideólogos de la extrema derecha ucraniana directamente vinculada al GUR, como Dmytro Korchinsky, Yusov teorizaba que el régimen de Putin “para los habitantes de estos territorios -representantes de diferentes pueblos y nacionalidades- constituye, evidentemente, un régimen de ocupación interna. Y si hablamos de varios pueblos con un mayor nivel de conciencia política, entonces ni siquiera se trata de una ocupación interna, sino de una ocupación externa directa; por ejemplo, si hablamos de los pueblos del Cáucaso o de Tartaristán”, explicaba Yusov. El objetivo de desintegración de la Federación Rusa también recordaba al ideario Korchinsky: “El territorio que actualmente se denomina “Federación Rusa» incluye varias tierras históricas que recibieron diferentes nombres en distintas etapas … hoy en día este nombre es así; veremos qué sucederá en el futuro”, afirmaba el representante del GUR.
En la primavera de 2023 ya resultaba evidente que la acción del RDK, compartida entonces por la Legión Rusa Libre (LSR) en Belgorod, respondía funcionalmente a los intereses del GUR y del equipo militar de Zaluzhny. Según Yusov, la acción de Belgorod era “una consecuencia inevitable de la invasión a gran escala de la Federación Rusa en el territorio de Ucrania” y la vinculaba al objetivo de que Rusia reagrupara sus tropas en respuesta a los acontecimientos. Su perspectiva reflejaba además otros dos aspectos de “inteligencia”, alguno más imaginado que otro: “el agotamiento del aparato de poder de Putin y la vulnerabilidad de Rusia ante los ataques internos”.
Por entonces, en un artículo de la BBC del 24 de mayo, Frank Gardner y James FitzGerald hacían referencia a los vínculos de los incursores en la región de Belgorod con el establishment ucraniano. Señalaban que, a pesar de las negaciones oficiales de Kiev, “es difícil creer que esta incursión se haya lanzado sin la ayuda de la inteligencia militar ucraniana”, recogiendo igualmente un hecho que luego resultaría decisivo en las posiciones políticas y militares de Estados Unidos. Esto es, que este país «no alienta ni hace posible ataques dentro de Rusia«.
Mientras, a través de Mikhailo Podolyak, la administración ucraniana calificaba la acción de Belgorod, al mismo tiempo, de bandera falsa del Kremlin y de heroico acto de grupos clandestinos rusos contrarios a las autoridades rusas. “Ucrania observa la situación en la región de Belgorod con interés y estudiando la situación, pero no tiene nada que ver”, “los grupos guerrilleros clandestinos están compuestos por ciudadanos rusos”, afirmaba sin rubor.
En junio de 2023, partiendo de una nueva incursión a finales de mayo en Belgorod, en la que por primera vez se detectaba la presencia de soldados del PKO polaco junto al RDK, Yusov profundizaba en su discurso de crisis del estado ruso al señalar, en paralelo al pretendido papel de autodefensa ejercido por el RDK y la Legión Rusa en la zona: “La llamada «Federación Rusa» es hoy un estado fallido, en cuyo territorio se desarrollan numerosos conflictos. El gobierno central es inadecuado y los sucesos en la región de Bélgorod lo demuestran. Todo lo que está mínimamente preparado para el combate se concentra en territorios ucranianos, mientras en el territorio de Rusia reinan el desorden, el caos, la anarquía y la falta de ley. Esto significa que estos conflictos pueden extenderse y cobrar mayor importancia en diferentes rincones del país llamado Federación Rusa, incluida la región de la capital”. La tesis de Korchinsky de la caída de Rusia a través de su propia dinámica interna volvía así a reaparecer en las palabras de Yusov, aunque no en la realidad, en la que la desestabilización interna con la que Ucrania soñaba existía únicamente en el discurso ucraniano.
En julio, Yusov se hacía promotor activo de estos grupos y afirmaba que el RDK y la Legión Libre Rusa “son bastante autónomos y tienen una presencia mediática activa. Por lo tanto, cualquiera que desee unirse puede contactar directamente con estas unidades. Cientos de rusos que vinieron de la UE para luchar contra el régimen de Putin ya lo han hecho. En cuanto a los peligros para Ucrania y ciertas medidas de contrainteligencia [relativas a los reclutas], por supuesto, se están llevando a cabo«, declaraba entonces a Kanal 24.
A pesar de ello, Yusov se sentía aún obligado a marcar una cierta distancia pública formal. En referencia al RDK y la LSR decía: “nuestro Estado apoya a todas las personas de buena voluntad … pero Ucrania no participa en las hostilidades en territorio ruso. Las fuerzas de seguridad y defensa ucranianas se centran en la liberación de sus propios territorios. Lo que ocurre «entre bastidores» es asunto de los rusos«, enfatizaba entonces Andriy Yusov.
La incursión a gran escala de Kursk parecía aún quedar lejos en términos de planificación operativa a largo plazo. Sin embargo, era el propio Budanov, líder del GUR, quien hacía mención a nuevas intrusiones del RDK, en este caso en esa región de Kursk. Así, en la noche del 30 de agosto, contando con el apoyo de inteligencia del SBU, el RDK se adentró en la región para atacar con drones un aeródromo militar y a finales de septiembre realizó una nueva incursión rápida contra un puesto fronterizo. Según Budanov, en la batalla observada murieron varios oficiales del FSB, guardias fronterizos y soldados, una afirmación que no vino acompañada de pruebas.
No se trataba de acciones a gran escala, pero los hechos permitían a Budanov anticipar que los combatientes del RDK continuarían realizando incursiones en las regiones fronterizas de la Federación Rusa y que la escala de estos ataques no haría sino aumentar. «Las actividades del RDK y de otras unidades se realizarán, así como la escala de los eventos relacionados con esta actividades«, afirmaba Budanov.
A primeros de marzo de 2024, el RDK y otras unidades “rusas” al servicio de Ucrania volverían a entrar en los oblast rusos de Kursk y Belgorod (en la localidad de Tyotkino, al norte de la ciudad ucraniana de Sumy, y en la zona de Belgorod al norte de Járkov). Probablemente por la escasez de resultados alcanzados durante esta operación, Andriy Yusov se limitaba a afirmar que “el Kremlin vuelve a no estar en control de la situación en Rusia”. A ello acompañaba un desmentido poco creíble en el que señalaba que los soldados del RDK no actuaban bajo órdenes de Ucrania.
Para entonces, apenas unos meses antes de la incursión terrestre ucraniana a gran escala en territorio ruso, la conocida como “Ofensiva de Kursk” del 6 de agosto de 2023, empezaba a quedar claro que las acciones del RDK, y de otros grupos vinculados, no eran sino una forma del GUR de probar las defensas rusas en las zonas fronterizas en previsión de una operación con objetivos militares mucho más amplios.
La primera reivindicación del carácter de unidad interna del GUR por parte de la Dirección de Inteligencia de Budanov es la participación del RDK en la recuperación de la planta agregada de Volchansk en septiembre de 2024. La operación, en cuyo desarrollo participó directamente el líder supremo del GUR, se realizó a cargo de una serie de unidades vinculadas al grupo Timur de la organización. Además de Stugna, Paragon y Junger, destaca la participación tanto del RDK como de los bielorrusos del BDK y de Terror. La fuerte, incluso dominante, presencia de militantes de orientación neonazi en los grupos mencionados explica el pequeño detalle de que la foto de familia de los atacantes victoriosos difundida por el GUR incluyera a algunos de los soldados haciendo el saludo nazi-fascista.
Distintas informaciones del GUR confirmarían con posterioridad la participación del RDK en el marco del grupo de operaciones especiales Timur.
En realidad, hay muchos indicios para pensar que el RDK es, al menos en su fase de consolidación, una iniciativa del GUR, en un modelo de actuación marcado desde sus orígenes por la colaboración con el Batallón Bratstvo de Dmytro Korchinsky, también afiliado al grupo Timur. Así, tras constituirse en agosto de 2022, la primera referencia de pertenencia al GUR por parte del propio RDK se realiza en una publicación del 26 de enero de 2023 en la que se menciona la acción conjunta realizada algunos días antes con el BDK en la zona de Novaya Kajovka. En su canal de Telegram, el RDK señala que el ataque se realizó “como parte de una unidad especial de la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa”. Según fuentes del propio Ministerio de Defensa de Ucrania, esta acción se atribuyó a fuerzas especiales de la Dirección General de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania”, apoyada por las Fuerzas Armadas de Ucrania. En ellas consta la participación de personal del Batallón Bratstvo, el Cuerpo de Voluntarios Ruso (RBK) y el Cuerpo de Voluntarios Bielorruso (BDK). La participación del RDK, el BDK y el PKO polaco, junto a Bratstvo y Stugna, queda acreditada en las acciones de junio de 2023 en la región de Belgorod.
En realidad, la colaboración con Bratstvo a finales de 2022 y primeros de 2023 constituiría, como en el propio caso del Batallón de Korchinsky, la principal vía de enganche del RDK en el proceso de integración final en el GUR a través del grupo Timur.
El 23 de marzo de 2025, en la despedida a Anton Zyryanov (Turist) y otros miembros del RDK, amigos y camaradas de otras unidades acudieron a despedir a los combatientes, entre ellos miembros del BDK, PKO/PDK, Revansh, Bratstvo, la 3ª Brigada de Azov, Junger, SSO y de la organización «Centuria», en cuyas filas sirvió «Turist» antes de la guerra. Mostrando su clara vinculación con Bratstvo, Oleksiy Serediuk, Borgeze, comandante del Batallón habló sobre los fallecidos del RDK, señalando que lucharon “codo con codo durante tres años”. También mencionó su evolución paralela, durante la mayor parte del tiempo en el marco de las fuerzas del grupo Timur del GUR, una adscripción que hoy recogen de forma inequívoca webs como la de MilitaryLand. En ella puede observarse que el RDK incluye actualmente los restos del Cuerpo de Voluntarios Polacos (PDK o PKO).
Serediuk ya había hecho gala con anterioridad de su admiración por la militancia radical del RDK, un grupo que responde a las ideas de los principales ideólogos rusos del neonazismo en Ucrania, con Alexey Levkin a la cabeza. Levkin, personaje igualmente influyente en el movimiento Azov, también estuvo presente en el acto de despedida a los militantes caídos del RDK.
La historia de la vinculación del RDK al GUR pone de manifiesto que lo inicialmente susceptible de ser fácilmente denegado, con la colaboración de los medios, se convierte poco a poco en parte finalmente “natural” del espacio público, sin que casi nadie se plantee preguntas. Y no solo en Ucrania. Un ejemplo de ello es la presentación en sociedad en Alemania del RDK en marzo de 2025 a pesar de que su principal líder, Nikitin, sigue teniendo prohibida su entrada en el espacio Schengen como consecuencia de sus “esfuerzos en contra del orden libre y democrático”.
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