Absolutamente silenciado por la necesidad de mantener la ficción mediática de la unidad de Ucrania, cada recuento de bajas o seguimiento de las pérdidas rusas realizado por recursos como Mediazona refleja el elevado peso de población de Donetsk y Lugansk en esas cifras. Esos datos muestran también el peso que la población de Donbass tiene en el esfuerzo militar de la Federación Rusa, a quien la RPD y la RPL apelaron en 2014 ante la operación antiterrorista iniciada por el Gobierno de Turchinov-Yatseniuk, que buscó utilizar la vía militar para revolver un problema político. La guerra ha supuesto para la región todo tipo de consecuencias militares, políticas y sociales, pero también económicas. El bloqueo impuesto por Ucrania, que en 2014 interrumpió para nunca reanudarlos los pagos de salarios públicos y pensiones, fue contrarrestado únicamente por el acceso a la frontera rusa, sin el que la situación humanitaria habría sido catastrófica.
El estado de guerra, la pérdida de población, marcha de gestores y desinterés por parte de Rusia en mantener la industria supusieron otro golpe más en forma de caída del empleo y de los ingresos. Pocas semanas antes del reconocimiento de la independencia de las Repúblicas Populares, Moscú dio un paso importante al anunciar que los productos de Donbass tendrían en Rusia los mismos derechos que los de las empresas locales. Sin embargo, la guerra hizo imposible que hubiera un periodo mínimo en el que observar los efectos de esa medida. El 24 de febrero de 2022, el estable frente de Donbass se convirtió en uno de los escenarios clave de la guerra rusoucraniana, con una ofensiva hacia el norte de Lugansk y el sur de Donetsk que rápidamente elevó la intensidad de la lucha.
El cambio en la naturaleza de la guerra aumentó bruscamente las necesidades de personal. Al contrario que en otras zonas, donde era el ejército regular ruso el que ponía todo el esfuerzo, una parte importante del peso de la guerra en Donbass seguía estando en los ejércitos creados a partir de las milicias populares de la RPD y la RPL. Esas necesidades implicaron una movilización amplia que afectó directamente a la población trabajadora, con las implicaciones económicas que eso implica. La guerra debía ser la prioridad absoluta, algo que ha cambiado ligeramente, con un ímpetu por la reconstrucción física y económica de la región. Sin embargo, la realidad militar sigue marcando el día a día de la población, aunque no solo por los combates.
Donbass más allá de los partes de guerra
Artículo Original: DonRF
Hay poco sobre Donbass en las noticias. Para ser más precisos, hay mucho, pero solo en los partes de guerra. Se habla mucho de las batallas y de los avances, pero de poco más. Porque hay temas que atraen. En las batallas, se sabe todo sobre Avdeevka, Novomijailovka, Torskoe, Chasov Yar, pero nada de lo que ocurre en Gorlovka. La 132ª Brigada Motorizada de Gorlovka, que tiene la Orden de la República, parece no existir. Mientras tanto 56 bombas cayeron el jueves en Gorlovka y hay fuertes batallas en las afueras, donde el enemigo está empujando. Está claro que lo hace como distracción, pero eso no hace las cosas más fáciles en las viviendas de la población o en las trincheras. Al revés, es más difícil ser un héroe en silencio. Y hay ciudades enteras que son heroicas. En silencio.
Y también está Donetsk, donde los bombardeos han descendido a alrededor de la mitad, pero siguen ocurriendo. El resto de problemas tampoco han desaparecido en absoluto. La cuestión del agua es triste y difícil y no ha abandonado las restricciones según un horario, que no siempre se cumple. Pero quienes no han tenido que vivir durante dos años sin agua corriente y sustituyéndola por botellas de plástico no lo entenderán. El agua es vida, pero no es suficiente para vivir. Hay suministro, pero no el necesario. Pero esto ya se ha convertido en un hábito y hasta que no se recupere y restablezca el canal [en territorio bajo control de Ucrania-Ed], no cambiará. Y eso no va a ocurrir a corto plazo.
La calefacción no funciona en todas partes y a todas horas. Porque para eso también hace falta agua. Además, están los problemas de los daños en las tuberías y las calderas. El oponente hace todo lo que puede para que no pueda haber vida normal. Y es difícil tener una temperatura normal en las viviendas, por decirlo suavemente. Quienes no han tenido que pasar la noche al raso no lo comprenderán. Este problema también es crónico porque hay razones objetivas. No han dejado de bombardear la ciudad y las tuberías no están blindadas. Como en el resto del mundo. Los bombardeos de subestaciones eléctricas y los apagones locales son la norma hace mucho tiempo. Da miedo, pero es lo habitual. Y no hay forma de impedirlo.
El problema del viejo y destartalado transporte y de la recogida de basuras tampoco ha desaparecido. No hay personal suficiente, simplemente no lo hay. En la RPD y la RPL se movilizó de una vez a 150.000 personas. Algunos están luchando, otros están en otro lugar. La realidad es que hay escasez de personal ahora, especialmente entre los trabajadores, que fueron los primeros en ser llamados, porque son necesarios en el ejército. Y es mejor ser conductor de un camión militar bajo la artillería que de un autobús bajo las bombas. El riesgo es el mismo, el salario no.
Es así con casi todo, la escasez de las ciudades bombardeadas. Los servicios comunitarios, el transporte, los precios que no acaban de bajar porque hay un riesgo, la escasez de personal, las esporádicas tragedias como la de los trabajadores de Textilny y las pequeñas tragedias diarias con muertos y heridos. No hay forma de evadirse de ello, así que en la web hay debates sobre la guerra y sobre la estrategia. Una parte importante de la región se encuentra bajo los bombardeos y sin ninguna posibilidad de vivir con normalidad.
Preguntarse qué hace falta para seguir adelante es algo inconveniente. La población es un rehén y las ciudades también lo son. Rehenes que morirán si son abandonados. Porque las ciudades no sobreviven sin la población. Nada de esto evita el sensacionalismo. Cuando llega, se escribe sobre ello. Entonces somos los mejores y todo es brutal, pero los problemas de transporte, basuras o calefacción quedan para otro teatro. Igual que las batallas defensivas y la heroica 132ª Brigada. En aquellos lugares en los que no hay movimiento de avance, el enemigo está presionando con sus ataques.
Rusia ayuda, realmente lo hace. Y planifica la reconstrucción. Es lo que necesitamos. Pero hay que sobrevivir a la guerra y está será muy larga. Todo aquel que mira a Kiev y busca imaginar un tratado debería darse un paseo por la carretera de Yasinovataya. Eso aclara mucho las cosas. O dar una vuelta en el transporte público de Gorlovka. Si sobreviven, entenderán muchas cosas.
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