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Carbón, Donbass, Economía, Industria, Ucrania

Por los derechos laborales

Artículo Original: Andrey Manchuk

Otra huelga ha comenzado en Ucrania. Siguiendo la estela de los mineros de Krivoy Rog, los trabajadores del puerto de Berdyansk y de la cuenca del Danubio, los obreros de la planta de Sumy han soltado sus herramientas y han comenzado a protestar. 300 personas, la mitad de la fuerza de trabajo de la fábrica, han dejado de trabajar exigiendo que el dueño abone los sueldos impagados.

“Tras los mineros de Krivoy Rog, en mi región natal de Sumy, los trabajadores han comenzado la lucha por sus derechos. La historia es la habitual. La planta fue construida en tiempos soviéticos, pero ahora es una empresa privada con sede en Chipre. El dueño se lleva los beneficios al extranjero y minimiza los costes a base de los salarios. Los trabajadores llevan tres meses sin cobrar”, escribió el conocido activista por los derechos humanos y exdiputado Vladimir Chemeris.

Los dueños deben un total de treinta millones de grivnas, alrededor de 35.000 grivnas a cada trabajador.

“Esta situación se remonta a febrero, la planta no ha dejado de trabajar, continúa produciendo sin parar, en tres turnos. Hay pedidos, la producción se envía, llegan órdenes, pero no los salarios. Nadie quiere responder adecuadamente a nuestras exigencias”, afirmó en la protesta Vitaly Petrenko. Los dueños ucranianos de la fábrica, que se esconden detrás de la bandera chipriota de la compañía, les obligan a trabajar gratis.

Lo peor de todo es que el pago de las deudas está en serio riesgo. Según el director, Sergey Shibisty, la planta debe unos 200 millones de grivnas y sus cuentas fueron bloqueadas a causa de las deudas el 10 de septiembre. Los productos de la fábrica, dirigidos a compañías mineras y de construcción, siempre han tenido demanda en el mercado, así que son las tramas oscuras de la dirección, que ha intentado ahorrar a costa de los trabajadores, las que han creado esta situación.

Los problemas de esta fábrica son los problemas de toda la ciudad, ya que es una de las pocas industrias estables que sobrevivieron a la privatización de los años noventa. Muchos residentes del centro regional dependen de la estabilidad de esas operaciones. Pero, en el contexto de esta huelga, ha surgido también otra crisis social en la ciudad. La compañía Sumyoblenergo advirtió que el 16 de septiembre cortaría el suministro eléctrico de la compañía municipal de aguas, que le debe casi seis millones de grivnas. Y eso dejará a muchos ciudadanos sin suministro de agua.

“Estamos en constante contacto con ellos, por correspondencia y en conversaciones personales, pero no tenemos pagos a tiempo. Según dicen, no tienen fondos para pagar las deudas, no hay fondos de los consumidores, ni de los ciudadanos ni de las empresas industriales”, afirmó Vladislav Kisel, representante de Sumyoblenergo.

El círculo se está cerrando: la crisis, agravada por la pandemia, ha arruinado a los negocios locales y ha destruido los ahorros de la población de la región. Ya no pueden pagar esos precios de los servicios básicos, que siguen subiendo, y eso provoca las deudas de la empresa de suministro de agua. No hay salida a esta situación y los insolventes ciudadanos se apresuran para llenar baldes de agua que tendrán que pagar.

Para el Gobierno ucraniano todo es más fácil: normalmente pretende que no hay ningún problema. Volodymyr Zelensky concedió una extensa entrevista al periódico austriaco Wiener Zeitung y no mencionó las protestas de los trabajadores ucranianos, sino que prefirió hablar de los problemas de los residentes de la parte de Donbass no controlada por Kiev. “Los mineros en el Donbass ocupado están en una mala situación: no tienen salarios normales y tienen que pagar precios muy altos por el agua y la electricidad. Si la paciencia de esas personas se acaba en algún momento, puede haber disturbios”, afirmó el presidente ucraniano a los periodistas internacionales.

Mientras tanto, en su ciudad natal de Krivoy Rog, continúa por segunda semana consecutiva la huelga de los mineros, a los que hace tiempo que se les agotó la paciencia, pero Kiev se ha puesto del lado de los oligarcas en este conflicto y no quiere interferir.

La situación de los mineros ucranianos probablemente sorprendería a los lectores austriacos. Un video reportaje de la periodista Antonina Beloglazova muestra las condiciones en las que trabajan los mineros en las minas de los oligarcas más ricos de Ucrania. Los mineros de Krivoy Rog se ven obligados a trabajar en turnos sin protección en la cara, con barro hasta los tobillos y con equipamiento obsoleto que, en muchos puestos lleva allí desde los tiempos totalitarios de las demonizadas autoridades de la Unión Soviética. Es más, los trabajos tienen que comprar las llaves, martillos, recambios y motosierras porque los dueños no les suministran siquiera un mínimo de material de trabajo.

“Todos prometen que va a llegar nuevo material a la mina, nuevas herramientas, nuevas locomotoras eléctricas. Todos nos dan de desayunar. Dicen que si queremos nuevo equipamiento, no esperemos aumento de salario. O salario o material. Violan las normas de seguridad. Los salarios son de entre 8.000 y 11.000 grivnas. Nos dejamos ahí la salud y arriesgamos nuestras vidas por nada. Es el sueldo que gana un vigilante de seguridad, alguien que se dedica a la costura gana más, 15.000 grivnas. En invierno, las facturas ascienden a 3.000 grivnas. Vivo endeudado todo el invierno. Todos tenemos créditos. Voy al supermercado ATB y solo compro lo que está de oferta. No me puedo permitir carne normal, ¿qué hay de eso?”, se quejó uno de los mineros que se encuentran bajo tierra de huelga.

El vídeo muestra claramente el extremo cansancio y la desesperación a la que se ha condenado a los trabajadores. “Nuestra causa es la mina”, tristemente bromearon los mineros a los periodistas.

Las huelgas que se están produciendo en Ucrania muestran cómo se ha deteriorado la situación de los trabajadores de los últimos remanentes de la industria de la era soviética que ahora desaparecen.

Los dueños de las fábricas solucionan los problemas robando a esta pobre gente y el Estado no está dispuesto a proteger sus derechos laborales. Es más, los libertarios de las filas de “Servidor del Pueblo” insisten en aprobar el nuevo Código del Trabajo, redactado únicamente para defender los intereses de las empresas. Aunque sus provisiones vayan a anular prácticamente todos los logros históricos de la clase obrera y hagan volver las prácticas antisociales de hace dos siglos. Pero esta situación anima a la población a protestar. Y antes de finalizar el año veremos más de una huelga resonante en Ucrania.

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