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La esperanza del metal

Artículo Original: Novorosinform

fc65a805990b9cca28d08525b92c9038El 27 de abril, la República Popular de Donetsk reanudó oficialmente la actividad de producción de dos grandes empresas industriales: la Planta de Acero de Yenakievo y la Planta de Cales de Acero Silur de Jartsyzsk. Es mejor no hacer predicciones para no ser gafe, pero todo parece indicar que la industria de la RPD comienza a resurgir de las cenizas después de que en marzo se introdujera el bloqueo completo por parte de Ucrania. Tras un periodo de parón y complicados trabajos preparativos, ha comenzado la producción de cables en la planta Silur de Jartsyzsk, cuyos productos se exportaban, en otro tiempo, por toda la Unión Soviética. Si ahora se mantiene la producción principal de cables, hay otros planes de futuro.

Como aseguró a los periodistas en director de la planta Silur, Ivan Ivantsov, lo principal es que el equipo ha regresado a sus puestos de trabajo, que se producen cables y la materia prima y las necesidades de carbón se obtienen de las minas de la RPD y compañías de Rusia. La prensa informó de un pedido por valor de alrededor de cincuenta millones de rublos, aunque según datos extraoficiales el interés de Rusia por la producción de Silur es mucho mayor. Antes de la guerra la planta trabajaba ya teniendo en cuenta los estándares rusos, por lo que es previsible que el proceso de certificación se produzca sin obstáculos (la utilización de cableado sin certificar para uso industrial es imposible debido a las normas de seguridad), por lo que se espera que el mercado ruso se amplíe para Silur.

El mismo día, en la Planta de Acero de Yenakievo, que estuvo paralizada durante dos meses a causa de la falta de materias primas, se puso en funcionamiento el horno número 5. Como explicó a nuestro corresponsal una fuente conocedora del proceso de producción, no se trata solo de una señal positiva para la industria de la República en general, sino que prueba también que se ha preservado el potencial industrial de las empresas. Hay que recordar que después de que Kiev cortara todas las relaciones con las Repúblicas, Metinvest [dueña de la fábrica] llamó a los trabajadores a abandonar lo que calificaba como “los territorios ocupados”, lo que aparentemente debía dejar las Repúblicas sin especialistas y, por lo tanto, no serían capaces de reanudar la producción. “Había miedo de que poner en marcha el horno y reanudar la producción sería más caro que construir uno nuevo”, explicó la fuente. Era, en su opinión, la intención del antiguo dueño, por lo que en el periodo de transición, los trabajadores no recibieron las órdenes necesarias con las medidas a tomar. “Pero incluso en ese periodo de parón, se realizaron los trabajos técnicos necesarios, ya que el proceso de reactivación de un horno es complejo”.

El trabajo para volver a poner en funcionamiento el horno número 5 comenzó a finales de abril y nos aseguraron que, a mediados de mayo, la República ya habría producido el primer metal. “La productividad del horno es de alrededor de 3.000 toneladas al día, lo que supone unas 100.000-110.000 toneladas de metal al mes”, explicó Vasily Ivasenko, uno de los encargados de la planta. Según apuntó, el trabajo se realiza más rápido de lo previsto. Tras la reanudación de la producción de hierro fundido se reanudará la producción de hierro moldeado.

Hay que recordar que dos de los hornos de la planta de Yenakievo eran considerados de los más modernos en la industria del hierro y del acero en Ucrania. La última modernización se realizó justo antes del inicio de la guerra y, según información disponible al público, se introdujeron una serie de novedades de ingeniería avanzada para aumentar la eficiencia de la producción y reducir el consumo energético. La capacidad del alto horno número 5, según los cálculos de esos años, es de más de un millón de toneladas al año. Así lo anunció el encargado de producción al comentar la capacidad anual. Pero lograr producir a pleno rendimiento aún está muy lejos. Según la información oficial publicada por Metinvest, en 2013, la Planta de Acero de Yenakievo produjo 2,8 millones de toneladas. Con estos datos, no hace falta ser un experto para comprender que harán falta otras unidades y altos hornos de la planta además del número 5. Sin ello es improbable que sea posible dar trabajo a todo el personal y conseguir unos resultados financieros aceptables. Según Ivansenko, se planea reanudar la producción de otro alto horno en un plazo de tres o cuatro meses. No hay información concreta sobre las otras unidades, pero el líder de la RPD, Alexander Zajarchenko, opina que tras la reanudación de las primeras unidades, todo será más sencillo en todo el complejo industrial.

“Después de reanudar la producción en la Planta de Acero de Yenakievo lo harán la planta de coque de Yenakievo y la Planta Metalúrgica de Makeevka”, explicó en una visita a la fábrica. “La materia prima se recibe de Rusia. El 70% de la producción será para el mercado doméstico. Tenemos empresas industriales bien desarrolladas que consumen grandes cantidades de metal. El excedente será exportado”. Pero pese a la tendencia positiva general, Alexander Zajarchenko se refirió a los problemas que han surgido a raíz del paso a “control externo”, como en la compañía Vneshtorgservis, que aún no se han solucionado. Principalmente se trata de las ventas de productos metálicos.

Por desgracia, los datos actualmente existentes en la República no permiten juzgar los volúmenes de consumo de metales en la RPD. Sin embargo, aplicando la lógica habitual a nivel internacional, los principales consumidores de productos derivados del acero están en la industria de la construcción, incluyendo la construcción de materiales y sectores de la ingeniería mecánica. En los últimos tiempos, la RPD se ha mostrado interesada en cooperar con la industria local. Sin embargo, en los últimos años, el mercado doméstico ha sido reducido e insolvente, así que es prematuro esperar que vaya a aumentar a corto plazo. En cuanto a la construcción, el consumo de metal está habitualmente asociado a grandes proyectos de infraestructura, desarrollo de sistemas de comunicación, tuberías y construcción de edificios de gran altura. Es necesario comprender que, a día de hoy, no existe en Donbass el capital necesario para tales inversiones ni posibilidad de atraerlo.

Teniendo en cuenta la actual situación económica en la RPD, lo más probable es que la capacidad de producción y ese 70% de la producción sea destinado a los proyectos a gran escala de reconstrucción de edificios, infraestructura y comunicaciones que han sufrido daños a causa de la guerra. Además, una parte también puede ser destinada  la construcción de fortificaciones permanentes de uso militar y otras necesidades de defensa. Teniendo en cuenta que las empresas pueden mantener un coste de producción competitivo, la autosuficiencia de la República en este tipo de recurso puede suponer una mejora en la situación económica. Sin embargo, la idea de centrarse en el mercado interno quedará apartada a medio y largo plazo.

Es probable que la región no consumiera tales volúmenes de metal incluso en los periodos de mayor éxito económico. Las posibilidades de recuperación completa de este sector orientado a la exportación pasan por solucionar las dificultades de la venta de productos finalizados en los mercados extranjeros. Si esas dificultades no se solventan, el mercado interno -incluso bajo condiciones óptimas- no permitirá a las empresas obtener suficientes fondos para la producción ni para cumplir con sus obligaciones hacia los miles de empleados y hacia las ciudades, que dependen del pago de impuestos.

En general, los resultados de los dos primeros meses -y la preocupación que supone la falta de información oficial- muestran que se ha hecho suficiente por responder a los problemas de Vneshtorgservis, aunque el juego del suministro de materias primas aún está por resolver y el volumen de producción aún es desconocido. La tendencia es positiva, aunque hay que mantener la calma. La reanudación del trabajo de los altos hornos supone un indicio de cambio que puede llevar a romper la crisis provocada por el bloqueo en la industria del metal y de la minería de Donetsk. En cuanto a los potenciales consumidores del metal y de los productos de otras industrias metalúrgicas, una producción estable requiere de acceso a mercados externos, en este caso al mercado de la Federación Rusa. Es en eso en lo que trabajarán en el futuro inmediato los encargados de dirigir las fábricas, las compañías y las autoridades de las Repúblicas.

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