Coherente con su estilo habitual de enaltecer la fortaleza de su país, exagerar el peligro ruso y dibujar una caricatura de su enemigo, Zelensky realizó ayer un discurso dirigido a las élites políticas de sus aliados y oponentes. Como en cada ocasión en la que es consciente de que dispone de la atención mundial, el presidente ucraniano se centró en dejar claro qué espera de cada uno de los actores que participan directa e indirectamente en la guerra. Al contrario que hace unos días en Davos, cuando su discurso fue preparado en un momento de disputa interna entre Estados Unidos y sus aliados europeos y el presidente ucraniano optó por tomar parte del lado de Trump, su intervención de ayer no fue una crítica abierta a las capitales europeas, aunque sí una nueva lista de acciones que Ucrania espera de ellas.
“Gracias a todos los líderes europeos que invierten en PURL y en otros programas conjuntos de defensa”, afirmó el presidente ucraniano en referencia a la Lista de Necesidades Prioritarias de Ucrania, gracias a la cual sigue obteniendo armas estadounidenses adquiridas por sus socios europeos. “PURL es el programa que nos permite comprar misiles Patriot en Estados Unidos y otras armas que protegen a los ucranianos de los ataques rusos, por supuesto. La mayoría de los misiles de defensa aérea capaces de detener los misiles balísticos rusos nos llegan gracias a PURL. Y PURL existe gracias a Europa; es cierto: Europa financia nuestra capacidad para detener ataques balísticos. Gracias a todos los que nos ayudan. ¡Gracias!”, insistió Zelensky para resaltar la importancia de la continuación del envío de armas y lanzar sutilmente una advertencia por una de las últimas disputas entre los países de la Unión Europea.
Hace apenas unos días, cuando se debatían los últimos detalles del crédito de 90.000 millones de euros con los que Ucrania ha de sostener durante dos años al ejército y al Estado –en ese orden, ya que dos tercios de esa financiación ha de emplearse en el sector militar y de defensa-, países como Francia insistían en la obligatoriedad de utilizar esos fondos para la adquisición de armas europeas, una iniciativa que no prosperó ante la presión de Alemania. Mientras líderes como Macron pretendían utilizar ese préstamo como herramienta para revitalizar la economía y ofrecer beneficios a la industria militar nacional, otros como Merz vieron la situación desde un punto de vista más atlantista y pragmático, aunque siempre sin admitir la dependencia de las armas estadounidenses que desvelaba el debate. Las palabras de ayer de Zelensky inciden en ese mensaje: Ucrania depende de sus aliados europeos para obtener las armas necesarias para la guerra, una parte de las cuales han de ser adquiridas a Washington. El mensaje del presidente ucraniano en su discurso fue también el de la perpetuación de esa asistencia militar. “Ningún país puede defenderse solo” de un ataque ruso, sentenció, para insistir en la necesidad de la militarización del continente más allá de la guerra en una estrategia de unidad que ha de comenzar por Ucrania.
“Debemos tener la capacidad de dar una respuesta contundente a la amenaza. Por eso hablamos de una política de defensa europea conjunta. Por eso necesitamos el respaldo estadounidense. Por eso Europa necesita a Ucrania”, afirmó Zelensky con el mensaje más repetido esta semana. Días antes, en su visita a España, el presidente de la Rada había declarado a El Mundo que “la OTAN puede bloquearse desde dentro, sólo el ejército ucraniano es verdadero garante de la seguridad de Europa”. En la preocupación ucraniana por la seguridad europea, el principal mensaje es que su ejército y su pueblo son la única defensa posible. “El ejército ucraniano es el más fuerte de Europa. Gracias a nuestros héroes”, añadió Zelensky, presentando a sus fuerzas armadas como la única defensa posible, pero también como exigencia. “Creo que simplemente no es inteligente mantener a este ejército fuera de la OTAN”, prosiguió. En el discurso de Zelensky, nada es gratis y los ofrecimientos generalmente esconden una exigencia. Las palabras del presidente ucraniano son la reafirmación explícita de que Kiev no va a renunciar a su ambición atlantista, uno de los grandes obstáculos para lograr un acuerdo de paz.
Sin embargo, como confirmó a Simon Shuster, Zelensky está dispuesto a arriesgarse a la ausencia de un acuerdo. Con la confianza en que la unidad del pueblo ucraniano en favor de la continuación de la guerra continuará eternamente y sin ningún problema por tener que seguir busificando a la población masculina en edad militar, el presidente ucraniano aspira a lograr sus principales objetivos, uno de los cuales es no renunciar a nada en el posible acuerdo de paz. La aspiración de entrada en la OTAN, una de las líneas rojas más claras de la Federación Rusa, es una ejemplo de ello. “Al menos, que esa sea vuestra decisión, amigos, no la de Putin”, afirmó Zelensky en referencia a las reticencias occidentales a admitir a Ucrania en la OTAN. Con sus palabras, Zelensky exige a sus aliados que el acuerdo de paz no implique la renuncia de Ucrania a la Alianza, ni la de la Alianza a Ucrania, una concesión que, como las demás que se le demandan, es inaceptable para Kiev.
“Los estadounidenses suelen volver al tema de las concesiones”, continuó en la fase del discurso dirigida a Estados Unidos. “Con demasiada frecuencia, estas se discuten solo en el contexto de lo que Ucrania debería dar, no Rusia. Europa prácticamente no está presente en la mesa. Eso es un gran error, en mi opinión, y realmente lo es. Nosotros, los ucranianos, estamos intentando incorporarlos plenamente al proceso para que se tengan en cuenta los intereses y la voz de Europa”, añadió tratando de redibujar el formato de diplomacia para poder contar con la asistencia de los países europeos, mucho más beligerantes contra Rusia que Washington, e imponer los términos que pueden negociarse. Y como durante los años de Minsk, cuando Ucrania insistía falsamente en que ya había cumplido con sus compromisos y exigía que Rusia cumpliera con los suyos, Kiev afirma haber realizado ya las concesiones que le correspondían, por lo que es hora de que sea Moscú quien ceda. “Hemos hecho muchos compromisos. Putin y sus amigos no están en prisión, este es el mayor compromiso”, sentenció en una entrevista como si la realidad fuera una concesión. Zelensky prefiere también olvidar la concesión que se está exigiendo a Rusia: aceptar la presencia militar de países de la OTAN en Ucrania, uno de los escenarios que Moscú trataba de evitar a toda costa.
“Es muy importante tener una fecha para nuestra adhesión», afirmó en otro acto para introducir otra exigencia a los países europeos, a la que añadió la habitual demanda de más sanciones contra Moscú. Después de veinte paquetes de sanciones y una ruptura continental consumada, el objetivo de Zelensky es que la Unión Europea amplíe la guerra económica siguiendo el ejemplo de Estados Unidos. “Putin aún cuenta con garantías de estabilidad financiera. Gran parte de esas garantías residen en Europa. Los petroleros rusos aún navegan libremente por las costas europeas: en el mar Báltico, el mar del Norte y el Mediterráneo. En total, Rusia aún utiliza más de mil petroleros. Recientemente hablé de esto con el presidente Macron, con la presidenta Von der Leyen y con otros líderes, y les agradezco su disposición a solucionarlo. Lo hablamos en detalle. Es importante bloquear toda esta flota —todos estos petroleros— y confiscarlos, de la misma manera que Estados Unidos actúa contra los petroleros de la flota sombra cerca de sus propias costas”, afirmó Zelensky, pidiendo que los países europeos impongan contra Rusia un bloqueo similar al que Estados Unidos ha impuesto contra Venezuela o Cuba.
En todo ello, Zelensky exige siempre inmediatez a sus aliados, a los que habitualmente reprocha la lentitud en la entrega de las armas o la progresividad de la imposición de sanciones. Sin embargo, la prisa no forma parte de todos los planes de Ucrania. “Putin puede considerarse un zar, pero en realidad es un esclavo de la guerra. ¿Y si vive otros 10 años? Entendemos que es posible. Podría reagruparse, reconstruirse y expandirse nuevamente”, afirmó para insistir en la misma idea que había utilizado horas antes. “Estoy aquí, libre, estrechando manos, sin miedo. Soy más joven que Putin… No le queda mucho tiempo. No le queda mucho tiempo. Que Dios nos ayude, que no le quede mucho tiempo”, había declarado en un acto público de Politico en el marco de la Conferencia. Una vez más, Zelensky muestra la estrategia de Ucrania a largo plazo: esperar a la muerte de Putin con el deseo de una Rusia más débil en la que poder recuperar lo perdido.
Como colofón a su ajetreada jornada en Múnich, Volodymyr Zelensky planteó la exigencia más previsible desde el momento en el que los medios comenzaron a hablar de la posibilidad de la celebración de unas elecciones. Como era de esperar, Ucrania busca convertir esa idea en un nuevo argumento para exigir nuevamente un alto el fuego incondicional a Rusia, idea rechazada por Moscú fundamentalmente por la experiencia que supuso el proceso de Minsk, una concatenación de treguas incumplidas utilizadas como herramienta para evitar avances políticos. La historia se repite, ahora con el argumento electoral.
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