El pasado 29 de marzo, The New York Times publicaba uno de los artículos más importantes escritos sobre la guerra de Ucrania, Partnership: The Secret History of the Ukrainian Conflict (Asociación: La historia secreta del conflicto ucraniano). Aunque la parte más relevante de la historia relatada se vincula al modelo de actuación militar impulsada por los aliados ucranianos, británicos y estadounidenses, el artículo aporta información de especial interés respecto a las personas protagonistas de esta historia, en algunos casos poco conocidas por el público. A pesar de su indudable relevancia histórica, es en general poco lo que se conoce, en Europa, sobre el general estadounidense Christopher Donahue o sobre su principal interlocutor ucraniano, el Teniente General Mijailo Zabrodsky.
El presente artículo se centra en este general ucraniano, decisivo en la conformación de las acciones políticas y militares de los gobiernos surgidos con posterioridad a la victoria de las fuerzas golpistas en Maidán. Este carácter decisivo es particularmente palpable en las fases iniciales del conflicto ucraniano, en especial en todo lo relativo a los sucesos posteriores a la aprobación de la operación antiterrorista, ATO, con el impulso de la guerra en Donbass en 2014. Pero es aún más evidente al considerar los procesos asociados a la conformación de la estrategia militar ucraniana posterior a la invasión rusa de 2022.
Dada su extensión, se presenta el artículo en dos partes. La primera contempla la consolidación del peso militar e ideológico de Mijailo Zabrodsky en Ucrania, analizando en particular su contribución a la conformación de las tesis militaristas del estado ucraniano. La segunda muestra la forma en que las ideas del general ucraniano determinan la configuración de la estrategia militar ucraniana posterior a 2022, en particular en todo lo relacionado con la contraofensiva de 2023 contra la Federación Rusa y su lógica militar subyacente.
Zabrodsky y la guerra
El 8 de marzo de 2014, apenas unas semanas después del derrocamiento del presidente Yanukovich, la 95ª Brigada Aerotransportada, una de las principales unidades de las fuerzas especiales del Estado de Ucrania, fue movilizada. Tras la declaración de independencia de Crimea y Sebastopol, la brigada fue desplegada en la frontera de la península antes de ser destinada con posterioridad al frente de Donbass. Apoyadas por el nuevo estado nacionalista, las fuerzas de la extrema derecha se habían encargado para entonces de frenar por la fuerza a la oposición de los grupos Antimaidán en las principales ciudades de Ucrania, en especial en Kiev y Járkov. En Odessa, este tipo de actuaciones había llevado al encierro de los principales líderes de esa oposición en la Casa de los Sindicatos y a la quema posterior de las personas ahí refugiadas, un hecho producido en medio de la total indiferencia de las instituciones del Estado ucraniano en la ciudad. Sólo quedaba una cuestión pendiente: el control de la rebelión, con fuerte apoyo local, en las regiones del este ucraniano de Donetsk y Lugansk.
Mezcla de grupos rebeldes locales y de algunos militantes procedentes de terceros países, tal y como sucedió con la propia rebelión nacionalista de Maidán, la lucha por el control del territorio en las regiones de Donetsk y de Lugansk no podía dejarse a la extrema derecha local, dado su peso inapreciable. Era necesaria, para el nuevo nacionalismo gobernante, una acción combinada de fuerzas regulares del ejército y de grupos de voluntarios de extrema derecha trasladados desde otras regiones de Ucrania. Una actuación que supuso un significativo cambio cualitativo: el paso de la represión policial y paraestatal armada al recurso a acciones de guerra contra los oponentes al nuevo régimen nacionalista.
Slavyansk constituiría el punto inicial de la nueva fase del conflicto, ahora de dimensión plenamente bélica. Y es precisamente en el área de Slavyansk donde se concreta la primera intervención relevante de un militar que llegaría a tener un papel determinante en la guerra en el frente oriental de Europa, Mijailo Zabrodsky, comandante en aquel momento de la 95ª Brigada.
Zabrodsky es una figura esencial en la reconstitución político-militar del Estado de Ucrania, con un papel determinante en la recuperación de importantes áreas del Donbass para ese estado tras la introducción de la llamada “operación antiterrorista” (ATO), puesta en marcha el 12 de mayo de 2014. Sus fuerzas participan en el sitio de Slavyansk durante el periodo de mayo a julio de ese año, concentrando su acción en la toma y control de lugares estratégicos en torno a la ciudad sitiada, en particular el Monte Karachun, lugar desde el que el ejército ucraniano bombardea de forma continuada las posiciones de los rebeldes sitiados.
Tomada el área comprendida entre Krasny Liman, Slavyansk y Kramatorsk a principios de julio, la unidad de asalto del entonces Coronel Zabrodsky participa del plan ucraniano de bloqueo de la frontera ruso-ucraniana en Donbass y de rodeo y sitio de las ciudades de Donetsk y de Lugansk. Aunque fracasado ese plan, también en su objetivo de mantener el control sobre el aeropuerto de Donetsk, entre mediados de julio y el 10 de agosto, la conocida como “incursión de la 95ª Brigada” contribuiría al desbloqueo del cerco a varias unidades del ejército ucraniano y a la recuperación de parte del territorio adyacente de las zonas rebeldes de Donbass, en particular en la zona de Lysychansk.
El resultado de la opción ucraniana por el uso del ejército para hacer frente a una rebelión de base esencialmente civil y local en el marco de ATO es un punto de inflexión en el conflicto ucraniano post-2014 por el elevado número de personas fallecidas o heridas. Un informe de Naciones Unidas de septiembre de 2014, no sustancialmente alterado en sus resultados con posterioridad, estimaba entre mediados de abril y el 3 de septiembre de 2014 (fecha cercana al primer acuerdo de Minsk) en 2.905 el total de personas fallecidas (incluidos 28 menores) y en 7.640 las heridas (sin incluir a las 298 víctimas mortales del derribo del avión MH 17 de Malaysia Airlines).
La acción de Zabrodsky en 2014 contribuirá a convertirle en una de las principales figuras militares de Ucrania y en Héroe de Ucrania, pero le haría ser considerado como un militar con las manos manchadas de sangre por sus oponentes en el este del país. Ascendido en agosto de 2015 a Mayor General, desde finales de 2014 hasta 2019 asume la Comandancia de las Fuerzas Aerotransportadas de Asalto. Promovido a Teniente General, se hace en 2017 con el mando de las fuerzas ATO (posteriormente Operación de Fuerzas Conjuntas).
2019-2022: La contribución a la conformación de las tesis militaristas del nuevo estado ucraniano
En 2019, Mijailo Zabrodsky da el paso de incorporarse a la política. Acompaña en su estrepitosa derrota al ya expresidente de Ucrania, Petro Poroshenko, en un viaje con el partido Solidaridad Europea del que también participa el histórico líder de la extrema derecha ucraniana, Andriy Parubiy. El todavía comandante de las Fuerzas Aerotransportadas de Ucrania, parte fundamental de las fuerzas especiales del país, mantiene su condición militar, aunque ahora como parte del Cuerpo Legislativo militar.
Como primer vicepresidente del Comité de Seguridad Nacional, Defensa e Inteligencia de la Rada ucraniana, entre 2019 y 2002, Zabrodsky contribuye de manera decisiva a consolidar una visión radical de la solución de la crisis ucraniana, centrada en una serie de puntos clave que condicionarán en el futuro la salida a dicha crisis: la apuesta decidida por la incorporación a la OTAN; la consideración de una solución armada al conflicto en el este de Ucrania, con la teorización de la posible intervención militar directa en Donbass (y de facto en Crimea) y, en algunos aspectos de acción coyuntural, la determinada voluntad de acabar con el sistema de gasoductos rusoalemán Nord Stream.
Garantías de Seguridad a través de la OTAN
En una entrevista de 2021 con 0bozretavel en abril de 2021, publicada en dos partes (1 y 2) Zabrodsky vinculaba la seguridad futura de Ucrania con la pertenencia a la OTAN, señalando que, dadas las “condiciones de superioridad cuantitativa de Rusia, Ucrania puede garantizar su seguridad sólo después de unirse a la OTAN”. En ese sentido, daba la bienvenida a las declaraciones paralelas del presidente Zelensky en las que afirmaba que la adhesión a la OTAN era la única manera de poner fin a la guerra de Donbass. Ahora bien, matizaba, “es importante que sus palabras no se desvíen de sus acciones” y que se mantenga el camino hacia la OTAN, “consagrado, entre otras cosas, en nuestra Constitución” porque todavía hay “quienes quieren frenar estos procesos” y consideran que “el resultado deseado es nuestra no admisión”.
De una versión “ucraniana” de los acuerdos de Minsk a la potencial recuperación del Donbass a través de una intervención militar directa
El rasgo político más determinante de Zabrodsky en este periodo es la oscilación entre una propuesta de solución del conflicto de Donbass a través de la imposición de la interpretación “ucraniana” de los acuerdos de Minsk y la consideración de la intervención militar directa en aquella región.
La versión Poroshenko de Minsk en la fase defensiva
En su paso por la Rada, Zabrodsky se opone a las posiciones iniciales de Zelensky sobre la pacificación del Donbass, basadas según sus términos en la idea de que «solo hay que dejar de disparar«. En junio de 2020, durante un debate televisado en ICTV TV insistía en que, pasado un año desde la llegada del nuevo presidente, “los disparos no han cesado”. No se ha dejado de disparar en el frente, las acciones de retirada de fuerzas son “absolutamente inútiles y, sobre todo, diplomáticamente ineficaces”, y no se ha avanzado “en la formación o el fortalecimiento de la coalición internacional que nos ha apoyado durante todos estos años y gracias a cuyo apoyo ustedes y yo estamos ahora en este estudio”. Eran los años en los que Ucrania acusaba a Rusia de cada bombardeo, también de los ataques ucranianos contra la RPD y la RPL, que presentaba como autobombardeos.
Según Zabrodsky, el nuevo equipo gobernante carecía por entonces de una visión clara de cómo detener la agresión rusa, y se limitaba a criticar las medidas adoptadas por la administración Poroshenko. Las declaraciones del equipo de Zelensky de que los acuerdos de Minsk habían llegado a un punto muerto y constituían un callejón sin salida las interpretaba Zabrodsky como reticencia e incapacidad para implementarlos en la forma definida por el anterior presidente. «Quizás sea un callejón sin salida para quienes no desean implementar este proceso«, señalaba Zabrodsky, añadiendo sin embargo que aún no había alternativa a Minsk como plataforma legal para las negociaciones.
Por supuesto, la visión de Zabrodsky era una interpretación sui géneris, concretada en la llamada Hoja de Ruta de los Acuerdos de Minsk formulada por Poroshenko (y, por supuesto, nunca aceptada por las distintas partes). Esa Hoja de Ruta pretendía imponer la presencia de un contingente internacional de mantenimiento de la paz cuya función principal sería controlar todo el territorio temporalmente ocupado, incluida la frontera entre Ucrania y Rusia, y desarmar a las formaciones armadas ilegales. En otras palabras, pretendía reescribir los acuerdos de Minsk a su antojo para conseguir por la vía de la imposición diplomática lo que no se había conseguido por la vía militar. «Todo estaba escrito antes de que llegara el equipo que está trabajando ahora, así que ¿por qué no aprovecharlo y utilizarlo?«, afirmaba el Teniente General.
De hecho, ante la posibilidad de la aplicación de la fórmula Steinmeier, orientada a consolidar el estatus especial previsto para ciertas zonas de Donbass, Zabrodsky empezaría pronto a recular en su apuesta por Minsk. Así, en un mensaje en Facebook en agosto de 2020, se mostraba claramente en contra de unos “acuerdos de «pacificación», que en gran medida se asemejan al cumplimiento de ciertas exigencias a modo de ultimátum” y que, además, introducían en el frente “restricciones artificiales, completamente incomprensibles, sin precedentes y claramente no útiles para nuestras unidades, en el desempeño de las tareas”. Veía en ello, a través de la aceptación de las provocaciones, una concesión de impunidad al enemigo. “Todo, desde la prohibición de abrir fuego, que se comunicó al personal de las Fuerzas Conjuntas … hasta la prohibición incluso de mejorar el equipamiento de ingeniería de los puntos fuertes y posiciones … la impunidad solo alimenta el deseo del enemigo de avanzar sigilosamente y realizar fuego «perturbador» y «asistemático» contra nuestras unidades. Estos dos términos recién creados y casi olvidados de la guerra en el Este del modelo 2020, según sus creadores, deberían ahora significar obviamente fuego enemigo sin riesgo de recibir una respuesta. Extrañas asociaciones, muy similares al fuego de artillería proveniente del territorio de la Federación Rusa en el ya lejano 2014…”. En esos años, no fueron las Repúblicas Populares las que sigilosamente avanzaron sobre la zona supuestamente neutral, sino las tropas ucranianas.
La real oposición a Minsk se manifiesta ya claramente en las posiciones mantenidas en la entrevista de abril de 2021 para Obozretavel en abril de 2021. Preguntándose por las razones de la aceptación por parte de la Federación Rusa de un Donbass autónomo, con estatus especial, dentro de Ucrania, afirmaba que “la existencia de la “RPD/RPL” es un instrumento de presión y una herida abierta en Ucrania, que afecta constantemente los procesos políticos nacionales e internacionales, así que este conflicto podría durar décadas. A menos que Ucrania cumpla realmente sus condiciones. Estas son elecciones, reintegración, federalización, estatus especial y lo demás”. Y, de aceptarse ese modelo de autonomía, llegaba a la conclusión de que “toda la carga económica y política de mantener estos territorios recaerá sobre Ucrania, y el mecanismo de influencia externa seguirá funcionando”.
El modelo “Krajina” en la fase ofensiva
Como muestra la entrevista señalada, en 2021 sectores importantes en Ucrania se planteaban de nuevo la posibilidad de avanzar hacia Donbass de acuerdo con el escenario croata aplicado en Krajina. A la pregunta relativa a si el ejército ucraniano podría retomar Donbass, Zabrodsky señalaba: “El potencial existe”, aunque matizaba que “la transición al combate activo, y en particular a las acciones ofensivas” depende de la voluntad política de los líderes del país porque ello implica “prepararnos para esto, incluyendo la información, la formación de la opinión pública y el apoyo de los socios occidentales”.
Pero, de existir esa voluntad política, la posición respecto a la preparación y capacidad del ejército para intervenir y avanzar en Donbass era clara para Zabrodsky: “Si existe [esa voluntad política], Ucrania es capaz de aplicar esta opción en particular. Estoy seguro de ello”. “Las Fuerzas Armadas de Ucrania están listas para avanzar de forma activa en el Donbass” si cuentan “con el apoyo y la unidad de todo el país”, “con el apoyo público a escala nacional, la unidad de esfuerzos de todo el país, la disponibilidad de reservas y la provisión adecuada de recursos”.
En el Kholodny Yar de julio de 2021, precisaba lo necesario para hacer posible un escenario entonces todavía de difícil realización: “Que haya una visión, un plan … necesitamos el deseo político, un fuerte liderazgo, un decisión firme”. Señalando la necesidad de situarse más allá de la política convencional, afirmaba a continuación: “Es necesario continuar con el esfuerzo decidido por reemplazar el equipo militar que simplemente se ha desgastado, suministrar bienes, alimentos, el entrenamiento conjunto de diversas fuerzas de seguridad, trabajar con unidades de voluntarios, incluyendo la integración, planificar operaciones militares y fortalecer la moral. Según las estimaciones más modestas, esto tomaría al menos un año, si esta decisión se tomara ahora, [y aquí]. Un año de trabajo concentrado. Sin evasivas a diestro y siniestro. Sin buscar excusas. Quizás incluso más”.
Zabrodsky, asumiendo claramente la opción por la intervención, adelantaba no obstante a la entrevistadora de Obozretavel que el coste de la guerra sería muy elevado: “Si decimos que esto es un callejón sin salida y que no hay otra vía de salida [que la intervención militar directa para el regreso del Donbass], también debemos preparar a la opinión pública para tal escenario … debemos estar preparados para esto con antelación, y no rendirnos y decir: «Bueno, no pensábamos que sería tan serio». Créanme, será tan serio”.
La radical oposición al Nord Stream 2
Las posiciones militaristas duras de Zabrodsky se reflejaban igualmente en ese periodo respecto a aspectos más concretos de las relaciones con Rusia, con especial referencia a la cuestión del del Nord Stream 2.
Así, en 2020, se perfilaba como uno de los principales firmantes de una carta de un grupo multipartidista de 29 parlamentarios ucranianos en la que se alertaba sobre las implicaciones para la seguridad internacional de la conclusión del gasoducto Nord Stream 2 de Rusia. La carta, publicada el 13 de octubre de 2020 por el Atlantic Council venía titulada “El gasoducto de Putin es un arma estratégica. Hay que detenerlo”. En su contenido, se señalaba: “Estados Unidos debe detener los planes de Rusia antes de que sea demasiado tarde. Nord Stream 2 es un arma estratégica rusa y casi ha alcanzado su objetivo. El gasoducto ha cruzado el mar Báltico, pero, debido a las sanciones estadounidenses, la construcción se ha detenido a un paso de llegar a Alemania. Es hora de que el mundo democrático ponga fin a esta amenaza para siempre”. Ese deseo se cumplió en septiembre de 2022, cuando artefactos explosivos destruyeron tres de las cuatro tuberías del Nord Stream y del Nord Stream 2. Las pistas apuntan a Ucrania.
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