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A principios de semana, un duro mensaje de Volodymyr Zelensky acusaba al presiente eslovaco de querer ayudar a Rusia a evadir las sanciones y a financiar la guerra a base de colaborar en el comercio de gas. Como consumidor de gas ruso, que hasta el 31 de diciembre continuará transitando a través de Ucrania hasta que expire el contrato entre Gazprom y Naftogaz, Eslovaquia ha tratado de mediar entre las partes para lograr la prolongación del acuerdo y preservar así el suministro de la materia prima rusa a sus clientes en el este y centro de Europa. El líder eslovaco es uno de los exponentes de la pequeña facción europea que aboga por la negociación en busca de la paz, por lo que el gas no fue el único tema de la reunión entre los presidentes de Rusia y Eslovaquia celebrada en Moscú. Visiblemente molesto por la visita de Robert Fico al Kremlin, Zelensky condenó enérgicamente el gesto de ruptura del bloqueo diplomático contra Rusia que Ucrania espera de sus aliados.
Días antes, Fico había acusado a Zelensky de ofrecer 500 millones de dólares para comprar el voto eslovaco a favor de la entrada de Ucrania en la OTAN, oferta que el presidente ucraniano confirmó parcialmente al afirmar que Eslovaquia había rechazado una compensación ucraniana por las pérdidas que supondría la pérdida del tránsito. “Si alguien va a impedir el tránsito de gas al territorio de la República Eslovaca, si alguien va a provocar un aumento de los precios del gas en el territorio de Europa, si alguien va a causar un enorme daño económico a la Unión Europea, ese es el presidente Zelensky”, declaró Fico.
Aunque el presidente eslovaco admite que la posibilidad real de que Ucrania corte definitivamente el tránsito de gas ruso a través de sus infraestructuras no supondrá un grave problema a corto plazo, la necesidad de garantizar suministro de energía le obliga a intentar hasta el final lograr de Kiev un acuerdo que extienda los contratos existentes o que dé más tiempo para lograr una solución. Las palabras de Zelensky, dando a entender que había intereses ocultos y sin advertir que la principal obligación de un presidente es hacia su ciudadanía y no hacia Ucrania, provocaron la respuesta de Fico que se mostró visiblemente contrariado. Fico, que en los últimos meses ha sufrido un intento de asesinato, no ha esquivado la disputa y ha respondido a Zelensky.
“Interrumpiendo el tránsito de gas, el presidente Zelensky causará un perjuicio de miles de millones de dólares a la UE, incluida Eslovaquia, y reducirá aún más la competitividad de la UE. Parece que los grandes de la UE no se oponen. Lo principal es que, en nombre del objetivo poco realista de debilitar a Rusia, los eslavos seguirán matándose unos a otros”, afirmó Fico según citaba ayer la prensa ucraniana. “«A partir del 1 de enero, consideraremos la situación y la posibilidad de medidas recíprocas contra Ucrania», dijo Fico en un vídeo publicado en Facebook el viernes. «Si es inevitable, detendremos el suministro de electricidad, que Ucrania necesita urgentemente en caso de fallo de la red», alegó”, escribía ayer Político en relación a la nueva fase de escalada en el conflicto verbal y económico entre los dos vecinos. La cuestión de la exportación de energía eléctrica, para cuya producción Eslovaquia precisa del gas que hasta ahora adquiere de la Federación Rusa, es algo que el propio Fico trató directamente con Denis Shmygal en su reunión en la frontera eslovaco-ucraniana. En aquel momento, el primer ministro ucraniano agradeció a Eslovaquia sus esfuerzos por compensar con ese suministro la energía que Ucrania no puede producir a causa de los bombardeos rusos de sus infraestructuras críticas, pero no mostró ninguna apertura al compromiso para ayudar a Bratislava a garantizar su producción eléctrica. Ucrania se escuda ahora en la traición que entiende que supone el viaje de Fico a Moscú, pero la negativa a un apoyo mutuo entre Kiev y Bratislava precede en muchos meses a esa visita.
Desde la reunión entre el Gobierno ucraniano y el presidente eslovaco, la situación no solo no ha cambiado sino que el conflicto ha empeorado y Ucrania persiste en sus exigencias a los países vecinos, de los que espera apoyo y lealtad, sin ninguna ayuda por su parte. Kiev espera que sus aliados continúen suministrando la energía de la que precisa para poder mantener el control del Estado y continuar luchando contra Rusia, pero no cree tener ninguna responsabilidad a la hora de apoyarles para que puedan producir esa electricidad que posteriormente han de exportar a Ucrania. “¿A quién le importa Eslovaquia, verdad, señor Zelensky?”, se preguntó el viernes en un vídeo publicado en Facebook Robert Fico. “Pero cuando necesitas algo para no congelarte en invierno, gritas frustrado”, añadió en referencia a la doble vara de medir que percibe de Kiev.
Ayer, tras las palabras de Fico, se produjo la respuesta de Zelensky, publicada en las redes sociales en tres idiomas (inglés, eslovaco y ucraniano, en ese orden). “Las únicas razones por las que Ucrania necesita ahora importar electricidad son la ocupación rusa de la central nuclear de Zaporozhie y su uso de misiles y drones «Shahed» para destruir a propósito una gran parte de la generación de calor y energía hidroeléctrica de Ucrania”, escribió el presiente ucraniano para justificar su nuevo ataque contra su homólogo eslovaco que, para paliar esa situación, no solo ofrece electricidad eslovaca -siempre que disponga de la materia prima con la que producirla- sino una plataforma para conseguir la paz. En cualquier caso, habría que recordar también a Zelensky que uno de los motivos por los que Ucrania es ahora importadora de energía eléctrica y no exportadora, como lo ha sido incluso en estos años de guerra, es la negativa de Kiev a negociar con Rusia un alto el fuego parcial que excluyera las infraestructuras de producción eléctrica de los blancos aceptables. Entre la negociación y la escalada, Ucrania eligió la aventura de Kursk, a sabiendas de que hacía imposible la diplomacia.
En su largo mensaje, Zelensky ha querido enviar tres mensajes a Fico. “En primer lugar, apoyar la agresión rusa es completamente inmoral”, comienza. “En segundo lugar, la miope política de Fico ya ha privado al pueblo eslovaco de una compensación por perder el tránsito de gas ruso. Ahora corre el riesgo de privar a los eslovacos de otros 200 millones de dólares al año, que Ucrania paga por la electricidad importada. Sí, esta importación crítica no sale gratis, y el coste es significativo”, añade sin querer recordar la miope política ucraniana, que ha preferido perder los ingresos millonarios del tránsito de gas ruso y que, como recuerda Bloomberg, ahora tendrá que proteger esas infraestructuras, cuya garantía de seguridad hasta ahora ha sido la continuación de su uso. Interrumpido el suministro, los incentivos para Rusia de mantener su integridad disminuyen de forma inversamente proporcional a los riesgos para Ucrania, que precisa de esos gasoductos para recibir gas de sus aliados.
“En tercer lugar”, continúa Zelensky, “a todos en Europa, incluido el pueblo eslovaco, les resultará mucho más rentable desde todos los puntos de vista trabajar con los vecinos y la UE para aumentar el suministro de recursos energéticos de Europa, incluido el gas procedente de Estados Unidos y otros socios. Sólo así podrán reducirse los costes energéticos para la mayoría de las familias”. El presidente ucraniano no ha querido perder la oportunidad de promocionar el producto de su principal aliado, un gas más lejano, caro y con mayor huella de carbono que el ruso. El interés por proteger el medio ambiente solo es relevante cuando se trata de vetar los productos rusos.
“Eslovaquia forma parte del mercado único europeo de la energía y Fico debe respetar las normas comunes europeas. Las decisiones arbitrarias de Bratislava o las órdenes de Moscú a Fico en materia de electricidad no pueden cortar el suministro eléctrico de Ucrania, pero sí pueden cortar los actuales lazos de las autoridades eslovacas con la comunidad europea”, sentencia Zelensky, dando órdenes a las autoridades eslovacas y extendiendo amenazas como si ya fuera un representante de la comunidad europea.
Pero la parte más representativa del mensaje es su comienzo, en el que, por segunda vez esta semana, se permite presentar al jefe de Estado de Eslovaquia como títere del Kremlin. “Parece que Putin dio a Fico la orden de abrir el segundo frente energético contra Ucrania a costa de los intereses del pueblo eslovaco. Las amenazas de Fico de cortar el suministro eléctrico de emergencia de Ucrania este invierno mientras Rusia ataca nuestras centrales y nuestra red energética sólo pueden explicarse por esto”, escribe el presidente ucraniano, viendo un ataque ajeno y una conspiración en la reacción eslovaca y un favor en el caso de la actuación ucraniana.
“Hoy he revisado los detalles de las importaciones de electricidad de la UE a través de Eslovaquia”, afirmó ayer por la tarde Zelensky para precisar que “ascienden al 19% del total. Fico no va a cortar nuestras importaciones. Estamos trabajando con otros vecinos en la UE”. Zelensky se sabe impune.
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