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Ejército Ucraniano, Rusia, Ucrania

La ley de movilización

Más que acreditada la voluntad de Zelensky y su entorno nacional e internacional de continuar la guerra sean cuales sean las consecuencias y sea cual sea la factura final que resulte para Kiev en forma de deuda o para sus socios en forma de subvenciones, Ucrania dio ayer el paso que llevaba meses preparando. La guerra no solo requiere de proyectiles de 155 milímetros, sistemas antiaéreos Patriot y misiles de largo alcance, sino de personal en condiciones para utilizarlo. No es suficiente tampoco la instrucción, se produzca en el país o en el extranjero, sino que es preciso un flujo constante de nuevos reclutas con los que reponer las bajas y sustituir a las tropas exhaustas.

“El ejército ucraniano se ha visto debilitado por el fracaso de la contraofensiva de 2023 contra Rusia y por el bloqueo en el Congreso de Estados Unidos de una ayuda militar estadounidense clave. También se cree que ha sufrido enormes pérdidas”, escribía ayer AFP sin incidir en el nivel de bajas de Ucrania. Fallida la contraofensiva de verano, fue evidente para las autoridades políticas y militares de Ucrania que sus fuerzas armadas estarían obligadas a realizar una movilización que no iba a ser popular. Las encuestas realizadas durante los últimos meses en Ucrania han mostrado que la postura de la población no es necesariamente favorable a la búsqueda de un compromiso con Rusia, pero sí reacia a la movilización masiva. La población de las zonas bajo control ucraniano parece querer continuar la guerra hasta la victoria, pero no desea necesariamente luchar en el frente. No es de extrañar así que la gran afluencia de voluntarios y voluntarias que se dio en 2022 haya desaparecido completamente y se haya tornado en un creciente movimiento que trata de evitar el reclutamiento.

En paralelo a las noticias sobre los intentos de huida de hombres en edad militar a través de la frontera y la proliferación de imágenes de movilización forzosa en las calles de las ciudades y pueblos ucranianos, algunos de los cuales han quedado tan vacíos que han recibido el interés de medios tan importantes como The New York Times, Zelensky y sus socios han buscado la forma de reclutar al medio millón de hombres que, según el presidente, reclamó Zaluzhny a finales de 2023. Aunque su sustituto, Oleksander Sirsky, ha afirmado que las necesidades son notablemente inferiores, la preocupación por la aprobación de una ley que permitiera reclutar a centenares de miles de soldados ha sido una de las prioridades del Gobierno ucraniano.

El debate se ha producido hasta el último minuto, con hasta 4.000 enmiendas a la ley debatidas en la Rada la noche antes de la aprobación final. La discusión, eso sí, se produjo en un Parlamento con apenas una docena de representantes y abarrotado únicamente por las banderas azules y amarillas que ahora decoran cada escaño. Por la mañana, casi 400 diputados y diputadas acudieron obedientemente a dar su voto favorable a una ley que estaba escrita desde hace muchos meses, cuando Zelensky comprendió finalmente que Ucrania debía centrarse en la defensa y aguantar el frente ante unas tropas rusas muy reforzadas con respecto a hace un año y cuyo rendimiento es ahora muy superior al soñado por el presidente ucraniano.

Aunque insistiendo periódicamente en que es Ucrania quien ha de tomar las decisiones sobre la legislación y la forma en la que se organiza el reclutamiento, también los socios occidentales habían comenzado a presionar a Zelensky en busca de una ampliación de la movilización. Es representativa, por ejemplo, la insistencia de los medios estadounidenses en la elevada edad media de los soldados ucranianos, achacada únicamente al hecho de que la edad de movilización haya estado hasta ahora en los 27 años y no en los 25 a los que se ha modificado con la nueva ley o los 18 o 20 que se exige desde el exterior. Diferentes factores contribuyen a que la edad media de los soldados en el frente se sitúe alrededor de los 40 años. El primero es la evidente reducción del flujo de voluntarios, generalmente más jóvenes de la edad de reclutamiento. El segundo es el intento de evadir la movilización ante la certeza de que la esperanza de vida en las trincheras de una guerra de alta intensidad en la que el oponente cuenta con superioridad aérea y artillera es reducida. Finalmente, como han resaltado varios medios, las elevadas bajas obligan a reclutar a soldados cada vez de más edad, haciendo así ascender la media.

A la hora de ampliar los grupos de población susceptibles de ser movilizados, Zelensky había optado hasta ahora por limitar las exenciones, ampliar los grupos de personas discapacitadas o con enfermedades crónicas y había abogado por mejorar el proceso de reclutamiento por medio de la lucha contra los diferentes fraudes para evadir la llamada a filas. En los últimos meses, sus socios han dejado claro que nada de ello es suficiente y han comenzado a presionar por medio de la prensa en busca de la reducción de la edad de reclutamiento. Edward Luttwak, think-tanker y experto en estrategia militar, o el exembajador de Estados Unidos en Rusia Michael McFaul, han exigido que la edad sea reducida a los 20 años. La máxima pronunciada por el halcón Republicano Lindsey Graham de luchar hasta el último ucraniano parece ser la base del pensamiento de quienes planifican y defienden la guerra hasta la improbable victoria final desde el otro lado del Atlántico.

Aprobada ya la reducción de la edad de reclutamiento a los 25 años, que como el resto de medidas entrará en vigor en mayo, The New York Times planteaba ayer la pregunta de si Ucrania será capaz de superar la guerra sin diezmar a toda una generación. Acompañaba su argumento con la imagen de la pirámide de población, en la que es perceptible un detalle en el que no parecen haber caído expertos como Luttwak: uno de los motivos por los que los hombres de 40 años duplican en las trincheras a los de 20 no se debe únicamente a la edad de reclutamiento, sino a la realidad de un país que, desde la desaparición de la Unión Soviética, ha perdido constantemente población a base de emigración y caída de la natalidad. El resultado es que el grupo de población entre 20 y 30 años es tan escaso que Ucrania no puede permitirse destruirlo en la guerra.

La ley no incluye grandes sorpresas e incorpora la obligación de portar siempre el carnet militar, un documento imprescindible para los hombres tanto en Ucrania como en el extranjero. Kiev sondeó la posibilidad de reclutamiento en el extranjero por medio de notificaciones digitales y llegó incluso a proponer que los países europeos repatriaran a los refugiados al país para que se incorporaran a filas. La reacción contraria de países como Alemania ha hecho imposible la medida, por lo que el Gobierno de Zelensky ha buscado una vía alternativa. Los hombres en edad militar deberán registrarse, convirtiéndose así en potenciales reclutas. Ese documento actualizado será imprescindible para poder obtener servicios consulares o renovar permisos o pasaportes, una forma de penalizar con medidas más duras que las multas económicas a aquellos hombres que hayan huido del país para evitar la guerra.

A lo largo de los meses en los que se ha debatido, la propuesta de ley ha sido siempre más popular entre los soldados que entre la población civil. Como han recogido varios medios a lo largo del proceso, el cansancio pasa factura y soldados que no han sido relevados desde 2022 exigen ser desmovilizados. La falta de perspectivas de finalizar el servicio activo era aducida en esos testimonios como uno de los motivos por los que el flujo de jóvenes voluntarios se ha secado. Sin embargo, en el último minuto, la desmovilización de aquellos soldados que llevan dos años luchando ha desaparecido de la ley, signo inequívoco de que la movilización no busca relevar a la tropa exhausta, sino reponer las bajas sufridas.

Con la nueva ley, Ucrania aspira a reclutar a medio millón de hombres y anima también a otros grupos de población no sujetos a la movilización a presentarse voluntarios. Conscientes de que será precisa una nueva ampliación en un futuro no muy lejano, el siguiente paso se vislumbra ya. “Ucrania necesita deshacerse de la vieja mentalidad hacia las mujeres y adoptar una política de reclutamiento femenino similar a la de Israel según el principal asesor militar para asuntos de género”, escribió el miércoles The Times. Ayer, la diputada Bezugla, del partido de Zelensky, insistía en que la Constitución no diferencia dos tipos de población y llamaba a ampliar el reclutamiento obligatorio también a las mujeres, cuya presencia voluntaria en el frente es ya significativa. La propuesta es la constatación de que Ucrania seguirá precisando de grandes cantidades de soldados. Tanto Ucrania como sus socios están dispuestos a luchar contra Rusia hasta el último ucraniano y la última ucraniana.

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