Lejos de las dos zonas de la línea del frente que Ucrania considera prioritarias -el eje central en Zaporozhie hacia Melitopol y la parte más oriental de la región de Jersón, donde la actividad de grupos de sabotaje en la margen izquierda del río posiblemente quiera mostrar intenciones de forzar el Dniéper-, desde el pasado 10 de octubre se libra en los alrededores de Donetsk una batalla importante. Situada al norte de la capital de la RPD y a escasos kilómetros de Yasinovataya, una ciudad duramente golpeada por la artillería ucraniana desde 2014, Avdeevka ha sido uno de los puntos fuertes de Ucrania desde que el alto el fuego de Minsk consolidó el frente e impidió que se repitieran grandes ofensivas. Sin embargo, incluso en esos años de aparente tranquilidad en gran parte del territorio de Donbass, los escarceos y picos puntuales de enfrentamientos afectaron en varias ocasiones a la localidad, lugar privilegiado desde el que las tropas de Kiev, fuertemente atrincheradas, podían atacar la cercana Yasinovataya, los suburbios al norte de Donetsk e incluso la carretera hacia Gorlovka, segunda ciudad de la RPD en importancia. Actualmente, liberada de los compromisos de Minsk, que impedían el uso de armas de gran calibre, Ucrania ha aprovechado sus posiciones en los alrededores de Donetsk para bombardear de forma absolutamente indiscriminada la ciudad, aterrorizando a la población asegurando, con sus bombardeos aleatorios por todos los barrios de la localidad, que no existe ningún lugar que pueda considerarse completamente seguro.
El intento de Rusia de avanzar sobre la ciudad, fortificada y reforzada durante ocho años como uno de los principales puntos fuertes de Ucrania, puede deberse fundamentalmente a la necesidad de aliviar la situación en el lugar más poblado de Donbass. Alejar a las tropas ucranianas de Donetsk ha sido un objetivo fallido desde el verano de 2014, cuando las tropas entonces enviadas por Petro Poroshenko, trataron de sitiar la ciudad. La batalla de Ilovaisk y la recuperación de la iniciativa por parte de las milicias de la RPD -muy probablemente con ayuda de Rusia- impidió que Donetsk quedara aislada de Lugansk o de la frontera rusa y dio inicio a una fase de recuperación de territorio a medida que Ucrania se veía obligada a retroceder. En pocas semanas, las milicias de Donbass habían recuperado una parte del territorio perdido en un efecto dominó iniciado la primera semana de julio con la caída de Slavyansk y que amenazó con incluir a las dos capitales.
Lo que tras la caída de Slavyansk la primera semana de julio de 2014 amenazó con convertirse en un efecto dominó que incluyera las dos capitales. Ese era el objetivo de Petro Poroshenko, que durante la campaña electoral se refirió a “ganar la guerra en días, no semanas”. La RPD y la RPL revirtieron esos avances, pero no lograron alejar a las tropas ucranianas de las principales ciudades, que con la desaparición de los límites que marcaba Minsk y la llegada de armamento de mucha más potencia, han vuelto a quedar expuestas al castigo colectivo en forma de bombardeos en zonas residenciales e incluso los lugares más céntricos, antes fuera del rango de la artillería.

La sitaución del frente de Avdeevka según Rybar, una fuente que no suele tender a exagerar los avances rusos.
Desde que comenzó el intento ruso de avanzar sobre la zona industrial de Avdeevka, antaño de gran importancia por la presencia de la planta de coque propiedad de Rinat Ajmetov, Ucrania ha explotado la situación para enaltecer sus capacidades defensivas y burlarse de las acciones ofensivas rusas. La certeza de que una operación contra uno de los principales puntos fuertes de la zona más fortificada de la defensa ucraniana iba a suponer una cantidad elevada de bajas ha sido suficiente para que Ucrania y su prensa afín calificara la ofensiva de fallida a las pocas horas de comenzar. Desde entonces, las imágenes han mostrado blindados rusos destruidos y las cuentas que en las redes sociales realizan el seguimiento del equipamiento perdido se han mofado de la presencia de tanques fabricados hace décadas. Kiev ha explotado también la lentitud de la operación, que no busca un asalto frontal sino un proceso sistemático de rodear la localidad para tratar de capturarla. El ejemplo de Artyomovsk ha sido tan evidente que Ucrania sigue ahora el mismo patrón propagandístico.
“En esta fase de la guerra, Rusia se dedica fanáticamente a varias actividades”, escribía ayer Mijailo Podolyak. “En primer lugar, contraofensivas que son carnicerías masivas, intentando avanzar al menos 500 metros por objetivos propagandísticos”, añadía antes de pasar a relatar cómo es Rusia quien intenta desestabilizar amplias zonas del planeta. Las palabras de Podolyak no pretendían contener ironía alguna, aunque describen a la perfección la actuación ucraniana desde principios de junio. Kiev ha continuado enviando unidad tras unidad a unos frentes en los que las defensas rusas han aguantado con mayor solvencia de la esperada, con lo que sus avances han sido escasos. En ese sentido, ha sido Volodymyr Zelensky, no Vladimir Putin quien esta semana ha afirmado que es preciso avanzar 500 metros diarios, algo que Ucrania no está logrando.
Los avances rusos alrededor de Avdeevka han sido, durante días, muy escasos y aunque no hay datos disponibles de bajas, la naturaleza de la batalla hace pensar que han tenido que ser elevadas. Uno de los puntos importantes por los que las partes han luchado, y siguen luchando, activamente es el vertedero de ceniza, una colina alargada que marca la orografía y que es, con su algo más de 200 metros, la altura dominante. El control de ese punto supone una posición de fuerza para tratar de avanzar hacia la zona de la estación de tren, objetivo ruso desde el inicio de la maniobra. Las fuentes rusas se refieren al área ferroviaria como lugar por el que Rusia comenzó a luchar el 10 de otubre y mencionan el control ucraniano sobre la colina como principal motivo por el que el avance no fue posible. Durante varios días, la ofensiva local hacia Avdeevka ha sido puesta en cuestión no solo por fuentes ucranianas, que la han utilizado para minimizar su fracaso en el intento de avance desde Rabotino, sino también por algunas fuentes rusas que, desde el realismo más pesimista, han llegado a ver la repetición de lo ocurrido en Ugledar. En ese caso, con la necesidad de avanzar sobre la ciudad, situada en altura, a través de un campo abierto, las tropas rusas sufrieron grandes bajas en sus varios intentos fallidos de acercarse a la ciudad y abandonarlos finalmente.
En el caso de Avdeevka, la colina del vertedero de ceniza está siendo presentada como un elemento diferencial a la hora de hacer factible la operación. Durante días, Rusia y Ucrania han luchado por su control y la altura ha cambiado de manos en, al menos, cuatro ocasiones. El martes, Rusia anunció haber capturado la colina y aportó una prueba visual: unas imágenes tomadas por un dron mostraban la bandera rusa y la de la 113ª Brigada, que lidera el asalto, sobre el lugar. Ucrania negó el avance, aunque admite que las tropas rusas han cruzado la vía desde Krasnogorovka, algo igualmente relevante y peligroso para las posiciones ucranianas, y continuó luchando por el lugar. A las pocas horas, Kiev respondió a las imágenes rusas con su propio vídeo grabado por un dron kamikaze que volaba hacia las banderas para destruirlas. “La colina sigue a las espaldas de las tropas rusas, pero qué son los detalles”, comentaba con ironía Boris Rozhin, Colonel Cassad. El propagandístico golpe de propaganda de Ucrania quedó contrarrestado nuevamente ayer con la aparición de nuevas banderas rusas en la colina, lo que implica que las tropas rusas han mantenido, al menos de momento, el control del lugar. Ese pequeño paso, cuyo coste es desconocido, pero por el que se ha luchado durante días, hace posible que la batalla por Avdeevka, que seguirá siendo dura, pueda continuar. Así será tanto en el frente como en la propaganda.
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