Entrada actual
Armas, Crimea, Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, Estados Unidos, LPR, Rusia, Ucrania

Todo por Crimea

Los movimientos militares y políticos de las últimas semanas han dejado claras las intenciones de Ucrania y especialmente de sus socios occidentales. La dirección de los ataques ha confirmado lo que era ya evidente teniendo en cuenta la composición del frente, las distancias y las prioridades que Ucrania ha mostrado en los últimos nueve años: la dirección principal no es la de Donbass con el objetivo de recuperar los territorios perdidos sino la de Crimea. Aunque fue en Donbass donde se libraron los primeros ocho años de esta guerra, el objetivo real de Kiev siempre ha sido Crimea, la península que perdió tras la victoria de Maidan, cuando la rapidez con la que actuaron las fuerzas políticas y militares rusas, unida al apoyo popular hizo que la adhesión a Rusia llevara tan solo unas pocas semanas. Una de las principales quejas de Kiev contra los acuerdos de Minsk, manifestada de forma explícita solo desde 2022, cuando ya no hacía falta siquiera pretender que hubo algún tiempo en el que existiera una posibilidad de cumplimiento, era precisamente que aquella hoja de ruta no resolvía “la cuestión de Crimea”. Resuelta para Rusia y para la población en 2014, el estatus de la península del mar Negro siempre iba a ser un elemento de contención entre Moscú y Kiev, que ni siquiera en un momento de presión militar máxima, como ocurría en abril de 2022, pudo aceptar haber perdido.

La conformación actual del frente hace ahora posible que Kiev y sus socios puedan plantearse una ofensiva con el objetivo de acercarse a Crimea y obligar a Rusia a negociar según los términos ucranianos. Sin embargo, tras la publicación del plan político de la contraofensiva de verano, que ha comenzado con escasos éxitos y demasiadas pérdidas, Volodymyr Zelensky ha querido insistir nuevamente en que Ucrania no está dispuesta a ceder territorio a Rusia. La misma idea, que Kiev ha repetido a lo largo de los últimos nueve años, tanto cuando tenía opciones militares de recuperar una parte del territorio como cuando no las tenía, fue planteada hace unos días por Mijailo Podolyak, molesto por unas declaraciones de Barack Obama en las que ponía en cuestión el discurso ucraniano de 2014 en relación con Crimea.

Parte de Rusia durante ya más de nueve años y con presencia militar desde hace varios siglos, la península es tanto la parte más defendida como la más importante para Rusia. De ahí que los socios de Ucrania hayan visto como debilidad esa fortaleza rusa en Crimea y hayan comprendido que esa es posiblemente la única línea roja para Moscú en esta guerra. Poner en peligro Crimea podría llevar tanto a una peligrosa escalada como a la negociación en posición de debilidad que esperan las capitales de la Unión Europea. Para que sea posible la segunda opción, es preciso que haya algo con lo que negociar. Por el momento, aunque ese parece ser el plan de líderes como Emmanuel Macron, Ucrania se ha mostrado abiertamente contraria a la posibilidad de renunciar a Crimea a cambio de recuperar el resto de sus territorios perdidos en una potencial negociación con Rusia. Como ha insistido Volodymyr Zelensky este último fin de semana, el prerrequisito para iniciar una negociación con Moscú es la retirada de las tropas rusas de todo el territorio ucraniano según sus fronteras de 1991. Es decir, Ucrania aspira a una derrota militar y política completa de Rusia, algo que ni siquiera sus socios del Pentágono consideran factible en el caso más relevante, el de Crimea. Por si quedaba alguna duda, en su última entrevista concedida a CNN, el presidente ucraniano ha insistido en que no ve “Ucrania sin Crimea”, por lo que para Kiev, el conflicto continuará mientras la península no retorne bajo su control.

La solución a todos los problemas es, como ya lo fuera desde 2014, la suma de presión contra Rusia y más armamento para las Fuerzas Armadas de Ucrania. Durante un tiempo, hasta que la administración Trump aprobó su entrega, los misiles antitanque Javelin fueron el arma que iba a cambiarlo todo. Posteriormente, los drones Bayraktar iban a descongelar el conflicto en favor de Ucrania de forma definitiva. Tras la invasión rusa, los sistemas HIMARS, las baterías Patriot o los tanques Leopard eran la respuesta a las plegarias de todos los ucranianos para liberar todo su territorio, incluido aquel en el que la población ha mostrado repetidamente, en el caso de Donbass con las armas, su rechazo a los gobiernos nacionalistas de Kiev.

Ahora, con la ofensiva en marcha y con esta como argumento principal para obligar a Rusia a someterse al dictado de Ucrania, Zelensky insiste en la necesidad de obtener los deseados F16 estadounidenses. Al más puro estilo Zelensky, en cuyo Gobierno abundan personas que han realizado parte de su carrera profesional en el campo del entretenimiento y la comunicación y cuentan con gran capacidad para la propaganda, el argumento no es el de compensar las carencias evidentes que se han mostrado en esta fase inicial. Como era evidente desde el momento en el que se anunció el envío de tanques Leopard, una ofensiva de avance profundo con columnas blindadas y en campo abierto sin una potente cobertura aérea podía resultar, como ha ocurrido, en una gran cantidad de bajas y pérdidas. La narrativa ucraniana debe siempre partir de la idea de victoria segura, por lo que la última exigencia de unos cazas que, incluso aunque fueran prometidos ahora mismo, tardarían meses en llegar, no se basa en compensar las pérdidas sino en lograr ese éxito que aparantemente depende únicamente del armamento exigido en cada momento. “Rusia no tendría ninguna opción”, ha afirmado Zelensky en relación a los F16 en un discurso muy similar al que se planteó cuando al exigencia era la artillería pesada o los tanques alemanes. Todo ello contrasta con el generalizado discurso de las obsoletas armas rusas, una narrativa que choca con la realidad, pero que continúa siendo útil para justificar la continuación de un flujo de armamento y munición que está superando las capacidades de producción de los países de la Unión Europea.

Sin tener en cuenta más aspectos que el armamento, toda una serie de influencers políticos y diplomáticos en ocasiones aún más radicales que el Gobierno ucraniano se han puesto manos a la obra para lograr las nuevas ambiciones de Kiev. La promesa de los F16, para los que ha comenzado ya la instrucción de pilotos ucranianos, parece simplemente cuestión de tiempo, por lo que no es en esa dirección en la que apuntan los artículos que están escribiéndose actualmente. Al contrario que con los cazas, que requieren de una instrucción que durará meses, los misiles de largo alcance ATACMS, que parecen estar también a punto de ser prometidos a Ucrania, se presentan ahora como una de las nuevas apuestas de los defensores de Ucrania. Con ellos, Ucrania podrá, como desea desde hace tanto tiempo, atacar las infraestructuras militares y civiles de Crimea, ataques con los que aspira a repetir lo logrado en Jersón: hacer insostenible la situación para Rusia. Los ataques al puente de Chongar que unen Jersón y Crimea son solo la muestra de lo que Ucrania aspira a hacer en la península. El envío de esos misiles de largo alcance para que sean utilizados contra la península, territorio ruso desde 2014, supondrá cruzar una más de las muchas líneas rojas que se han atravesado desde febrero de 2022.

Pero la destrucción por sí misma no va a lograr los objetivos de Ucrania. Al contrario que en el caso de Jersón, el frente aún está lejos y Rusia dispone de posibilidades de reparar los daños realizados por los posibles ataques ucranianos sin exponerse a la artillería ucraniana. De ahí que Ucrania y sus socios busquen armas con las que castigar a las tropas rusas con el objetivo de avanzar sobre sus líneas y aproximarse a Crimea. Por el momento, los campos minados y la eficiente defensa rusa diseñada el pasado año por el general Surovikin han logrado que Ucrania no haya logrado en un mes alcanzar esa primera línea fortificada rusa. Después de la promesa de entrega de los polémicos proyectiles con uranio empobrecido, la nueva esperanza de Ucrania y sus defensores extranjeros es la munición de racimo, prohibida por gran parte de los países del mundo y que puede causar elevados números de bajas entre la población civil.

“Líderes del mundo libre, no seáis inmunes al terrorismo ruso, incluyendo recientemente en Kramatorsk. Acelerad el final de esta invasión entregando a los ucranianos ATACMS, F16 y munición de racimo. Ahora”, escribió el exembajador de Estados Unidos en Rusia durante los tiempos de Obama Michael McFaul en uno de los al menos tres tuits en los que exigió al mundo libre enviar bombas de racimo a Ucrania. La prohibición internacional, el rechazo que debiera causar en los aliados europeos que se han adherido a la eliminación de esta munición o el hecho de que la propia legislación estadounidense impida su exportación no son tampoco un obstáculo para articulistas de todo tipo que se han puesto ya manos a la obra para defender la entrega a Ucrania de unas armas que deberían resultar inaceptables.

La semana pasada, Foreign Policy publicaba un artículo de unos de los miembros de la Foundation for the Defense of Democracies -que pese a su nombre no es más que otro de los muchos think-tanks que buscan justificar cada guerra de Estados Unidos y sus aliados del Golfo, especialmente Arabia Saudí- cuyo único objetivo era denunciar la lentitud con la que Joe Biden avanza hacia la promesa de envío de este armamento prohibido. “Efectivo tanto contra la infantería como contra vehículos blindados, es un tipo de proyectil que lanza docenas de submuniciones explosivas sobre el área atacada, lo que aumenta la letalidad”, explica el artículo, que se jacta también de que el enorme arsenal estadounidense de bombas de racimo sería utilizado precisamente contra las armas para las que fue diseñado. Como casi todo, también esto se remonta a la lucha de Estados Unidos contra la Unión Soviética. “De hecho”, continúa el artículo, “el arma fue originalmente diseñada durante la Guerra Fría para un escenario de guerra terrestre similar al actual, que incluía los mismos vehículos de fabricación soviética que Rusia está actualmente utilizando contra Ucrania. Estados Unidos tiene, según informes, casi tres millones de DPICMs en su inventario, muchas de las cuales puedes ser disparadas por los sistemas de artillería que Occidente ha donado a Kiev”.

Como es habitual, el discurso parte de la supuesta preocupación que Kiev habría mostrado por la población civil, un argumento con el que alegar que el armamento será utilizado únicamente contra las tropas rusas. “Las tropas ucranianas pretenden usar esta munición en áreas del frente que ya están básicamente despobladas y llenas de minas y proyectiles sin explotar. Al margen de la munición utilizada, los equipos de zapadores de Kiev deberán limpiar esas áreas después de la batalla antes de permitir la vuelta de los civiles, como han hecho en otras zonas liberadas de Ucrania”, argumenta el artículo de Foreign Policy. Sin embargo, todos estos argumentos olvidan que la preocupación por la población civil es limitada y que Kiev no solo podría utilizar armamento prohibido y profundamente peligroso contra los civiles del frente sino que ya lo ha utilizado. En 2014, Amnistía Internacional denunció el uso de bombas de racimo en zonas urbanas y contra la población civil.

El uso de minas antipersona difuminadas con sistemas Uragan en el entorno urbano de la ciudad de Donetsk es también una prueba de la preocupación por el bienestar de la población civil y del valor de la palabra de Ucrania en sus promesas de utilizar correctamente las armas entregadas por Occidente. Al fin y al cabo, Ucrania ha utilizado armamento occidental en sus ataques contra territorio ruso a pesar de las promesas de no hacerlo, ha utilizado bombas de racimo contra la población civil y minas antipersona como castigo colectivo contra una población que considera desleal. Aun así, el único problema ahora es simplemente la lentitud con la que Joe Biden va a enviar a Ucrania armamento prohibido.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Reportes del frente archivados.

Registro

Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a otros 2.261 suscriptores

Últimos resúmenes del frente

Estadísticas del Blog

  • 2.517.314 hits