Entrada actual
Donbass, Donetsk, Estados Unidos, Irán, Israel, Oriente Medio, Rusia, Ucrania

Zelensky en Oriente Medio

“He llegado a Arabia Saudí. Tenemos programadas reuniones importantes. Agradecemos el apoyo de quienes están dispuestos a colaborar con nosotros para garantizar la seguridad”, escribió ayer Volodymyr Zelensky, que parece haber apostado por la guerra de Estados Unidos e Israel como principal argumento para lograr lo que quiere. “La contribución de Ucrania a la seguridad en Oriente Medio y el Golfo Pérsico será también una contribución real a la seguridad global. Esto es importante porque la seguridad energética —y el costo de vida, especialmente en Europa— depende de sus recursos petroleros, gasísticos y otros, así como de la estabilidad de los mercados globales”, había publicado horas antes en sus redes sociales haciendo referencia a un discurso pronunciado ayer. Ucrania ya no solo es esencial para la defensa europea, sino que ha de ser uno de los ejes de la seguridad global. La situación actual permite al presidente ucraniano utilizar argumentos adicionales a la ya habitual insistencia de haberse convertido en la frontera exterior entre la democracia y el autoritarismo y ser el único país capaz de detener una invasión rusa. Ahora, Rusia es, como insisten tanto Ucrania como la Unión Europea, parte integral de un nuevo eje del mal en el que, como afirmó ayer Kaja Kallas, Moscú comparte inteligencia con Teherán para “matar americanos”. La defensa propia solo es un derecho para los países selectos, generalmente europeos o aliados, pero no es extensible a enemigos designados como Irán o la población del sur del Líbano.

Frente a esos países, a los que se exige que acaten las condiciones que les imponen Estados Unidos o Israel, Ucrania precisa de un aumento del suministro militar y la financiación para poder seguir luchando contra Rusia. Destacando la importante colaboración con Estados Unidos -que Washington niega- y los países árabes, a los que Ucrania ha enviado unos interceptores que no están siendo la panacea que Kiev pretende hacer ver, el presidente de Ucrania afirmó querer “que los países de Oriente Medio nos brinden la oportunidad de fortalecernos también. Cuentan con algunos misiles de defensa aérea de los que carecemos. Nos gustaría llegar a acuerdos al respecto”. Aunque los índices de intercepción de los drones y misiles iraníes no solo no aumentan con el tiempo sino que descienden, Ucrania pretende obtener de sus aliados árabes los misiles Patriot que ellos mismos necesitan. Haciendo pasar una transacción asimétrica por algo justo, Ucrania hace ver que la guerra en Europa simplemente es más importante.

En el reparto de tareas para continuar la guerra, la cuestión de la financiación recae de forma prácticamente exclusiva en los países europeos, a los que Zelensky sigue dirigiéndose para exigir más material y financiación. “Durante los primeros cinco días, los países del Golfo y Estados Unidos utilizaron 800 misiles Patriot. La producción total actual en Estados Unidos es de 750 misiles al año”, se lamentó en un acto de Politico el ministro de Defensa de la UE Andrius Kubilius, que resaltaba tanto la diferencia entre el suministro a Ucrania y a los aliados de Washington como la preocupación por las dificultades para continuar suministrando dos guerras de alta intensidad si ambas se prolongan. Y precisamente ayer, The Washington Post publicaba un artículo preocupante referido al mecanismo PURL, la lista de peticiones de armas para Ucrania, de la que Zelensky ha afirmado esta semana que “debemos seguir aprovechando cada oportunidad para encontrar misiles para los sistemas Patriot. Por eso el programa PURL es tan útil. Agradezco a todos los que contribuyen a él”.

Los países europeos siguen dispuestos a financiar las adquisiciones para Ucrania, pero necesitan que Estados Unidos ponga a su disposición esas armas. Como recoge el medio estadounidense, la guerra en Oriente Medio pone en cuestión ese suministro. “Según tres personas familiarizadas con el asunto, el Pentágono está considerando la posibilidad de desviar armas destinadas a Ucrania hacia Oriente Medio, dado que la guerra en Irán está agotando algunas de las municiones más importantes del ejército estadounidense”, alerta The Washington Post, que añade que, “aunque aún no se ha tomado una decisión definitiva sobre la reubicación del equipo, este cambio pondría de manifiesto las crecientes concesiones necesarias para sostener la guerra con Irán, donde el Comando Central de Estados Unidos ha alcanzado más de 9.000 objetivos en poco menos de cuatro semanas de combates”.

Para preocupación de los países europeos y de Ucrania, “entre las armas que podrían desviarse de Ucrania se encuentran los misiles interceptores de defensa aérea, encargados a través de un programa de la OTAN lanzado el año pasado en el que los países socios compran armas estadounidenses para Kiev, dijeron las tres personas, que hablaron bajo condición de anonimato para describir las delicadas deliberaciones del Pentágono”. El mecanismo PURL “ha suministrado el 75 por ciento de los misiles para las baterías Patriot de Ucrania y casi toda la munición utilizada en sus otros sistemas de defensa aérea”, añade el artículo, que deja claro el golpe que supondría para Ucrania la pérdida de ese material. La advertencia no es casual teniendo en cuenta que, el pasado mes de julio, el Pentágono trató de detener la venta de munición para los misiles Patriot a Ucrania tras la primera guerra iniciada por Trump y Netanyahu contra Irán. Tras doce días de una guerra mucho menos intensa que la actual, el Pentágono detuvo esas entregas ante la necesidad de reponer sus maltrechos arsenales. La actual guerra se prolonga ya durante cuatro semanas y, pese a la insistencia estadounidense en que Irán suplica un acuerdo, ha sido derrotado y simplemente ha de concretar la rendición, los sistemas Patriot siguen siendo utilizados para detener los misiles iraníes, que siguen respondiendo a los bombardeos de Estados Unidos e Israel.

La sutil amenaza de Washington de detener las ventas a Ucrania se produce en un momento mucho más comprometido para Kiev que hace nueve meses. “Escuché al jefe de Estado de Alemania decir: «Esta no es nuestra guerra» por Irán. Dije: bueno, Ucrania no es nuestra guerra; nosotros ayudamos. Me pareció una declaración muy inapropiada, pero la hizo y no puede borrarla”, declaró ayer Donald Trump, volviendo a poner sobre la mesa su enfado por la actitud de los países europeos, que en su mayor parte no han condenado la guerra sino la capacidad iraní de defenderse y han permitido a Washington utilizar su territorio para el despliegue militar, pero que no han acudido rápidamente a la llamada a reabrir por medios militares el estrecho de Ormuz. Al enfado con la OTAN hay que añadir la obsesión de Trump por Zelensky, a quien nunca ha perdonado que no acudiera en su ayuda cuando buscaba información comprometida sobre Joe Biden y su hijo Hunter. Ayer mismo, el presidente de Estados Unidos compartía en su red social personal una noticia de un medio afín que afirmaba que “Estados Unidos interceptó mensajes del gobierno ucraniano en los que se discutía un plan para desviar dinero a la campaña de reelección de Biden”.

“No soy una caja de bombones ni un coche para gustar o no gustar”, ha respondido Zelensky a la pregunta de si le cae bien a Donald Trump. La mala relación entre ambos presidentes es evidente, aunque hasta ahora se haya salvado ese escollo gracias al desinterés del líder estadounidense por el día a día de la negociación. Hasta ahora, Ucrania se ha beneficiado también de la voluntad estadounidense de lucrarse de la guerra vendiendo armas a la OTAN y de la ausencia de competencia por esos misiles que ahora son necesarios en Oriente Medio y en Estados Unidos. La situación se complicará para Kiev si la guerra contra Irán se prolonga más allá de los próximos días.

Y mientras tanto, Ucrania, un proxy exigente y cargado de confianza en su capacidad de obtener siempre lo que quiere, hace lo posible por alienar aún más a Donald Trump. Como ya se conocía, Estados Unidos retiene la firma del acuerdo de garantías de seguridad para Ucrania hasta que Kiev logre un acuerdo político con Rusia. Esta semana, Reuters presentaba como exclusiva una noticia en la que afirma que la condición para adoptar finalmente ese documento es la cesión de todo Donbass. “Los estadounidenses están dispuestos a concretar estas garantías al más alto nivel una vez que Ucrania esté lista para retirarse del Donbass”, declaró Zelensky a la agencia, para añadir que espera que Estados Unidos entienda que Donbass es parte de “las garantías de seguridad de Ucrania”.

La receta de Zelensky es clara: que los países europeos sigan aportando la financiación para adquirir armas norteamericanas, que los países árabes aporten misiles Patriot y que Estados Unidos entienda que Ucrania está dispuesta a realizar una reunión de presidentes -que presenta como la solución a todos los problemas pese a que una cumbre aislada no podría resolver la guerra- y, sobre todo, que todo siga igual, la guerra continúe y sus aliados jaleen, como hacen, los intentos ucranianos de hacer estallar todas las infraestructuras de exportación de petróleo ruso ahora que es más necesario que nunca que todo el crudo posible entre en el mercado.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Reportes del frente archivados.

Registro

marzo 2026
L M X J V S D
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  
Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a otros 2.263 suscriptores

Últimos resúmenes del frente

Estadísticas del Blog

  • 2.536.130 hits