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Donbass, Ejército Ucraniano, Estados Unidos, Rusia, Ucrania

Kiev y sus aliados conmemoran el aniversario de la invasión de Ucrania

“Todo el mundo entiende que la diplomacia es preferible a la guerra”, afirmó ayer Kaja Kallas en la conmemoración -o quizá podría calificarse de celebración- del cuarto aniversario de la invasión rusa de Ucrania. La frase de la jefa de la diplomacia de la Unión Europea no ha de confundirse con un mensaje de conciliación ni una apertura a lograr un acuerdo con Rusia, sino que forma parte del intento europeo de reconducir la narrativa para incluir una serie de concesiones que exigir a Moscú que no han formado parte de la negociación hasta ahora. “Después de un año de negociaciones, aún no hemos conseguido siquiera un alto el fuego. No es Ucrania el obstáculo para la paz, lo es Rusia. Debemos cambiar el guion: de la presión sobre Ucrania para que ceda territorio a lo que Rusia debe hacer para cumplir las condiciones básicas para una paz justa y duradera”, continuó Kallas, dejando claro que el objetivo es el endurecimiento de las condiciones.  

Un año después del inicio de los primeros contactos bilaterales con Estados Unidos, los países europeos han comenzado a comprender que no pueden condicionar el proceso diplomático desde la irrelevancia a la que se han condenado a sí mismos exigiendo siempre medidas imposibles y negando cualquier espacio para una negociación real. Con la guerra estancada en una lucha de trincheras en la primera línea y ataques mutuos capaces de destruir la economía de ambos países en la retaguardia, solo una verdadera negociación es capaz de lograr un final al menos temporal –o quizá un cierre en falso que condene a Rusia, Ucrania y la UE a una militarización que ni siquiera reduzca el riesgo de confrontación entre grandes potencias- a este conflicto cuyo aniversario ha sido utilizado para reafirmar posturas.  

En Kiev, una sonriente Úrsula von der Leyen anunciaba encontrarse en el país “por décima vez desde el comienzo de la guerra. Para reafirmar que Europa apoya firmemente a Ucrania, financiera y militarmente, y durante este duro invierno. Para subrayar nuestro compromiso permanente con la justa lucha de Ucrania. Y para enviar un mensaje claro tanto al pueblo ucraniano como al agresor: no cejaremos hasta que se restablezca la paz. Paz en los términos de Ucrania”. Tras años en los que ni siquiera se molestó en defender los acuerdos de MInsk que, unidos a un compromiso de neutralidad o no expansión de la OTAN, habrían podido evitar la actual guerra, sin haber realizado ningún intento por fomentar la diplomacia cuando la oferta rusa de Estambul era más favorable que cualquier resultado que vaya a obtener Ucania ahora y sin darse cuenta de que el momento de negociar en posición de fuerza fue el otoño de 2022, la Unión Europea sigue soñando con el escenario imposible de una paz en los términos de Ucrania.  

“Ucrania «necesita 250.000 tropas más» para ganar la guerra contra Rusia”, titula esta semana un artículo de The Times, un medio que se ha distinguido por su férrea defensa de la causa ucraniana y que dibujaba una situación imposible teniendo en cuenta las dificultades que Kiev sufre a la hora de reclutar a los hombres que, cada vez con más resistencia, tratan de huir de los agentes de reclutamiento. “«Un oficial militar ucraniano destinado en Pokrovsk, donde los combates han sido especialmente intensos, afirmó que Rusia estaba «aprovechando al máximo» sus ventajas «a nivel técnico, operativo y estratégico». El oficial declaró: «Los rusos tienen una superioridad absoluta en aviación y misiles balísticos tácticos»”, afirma el artículo con fuentes de la primera línea dispuestas a admitir aquello que las autoridades políticas esconden. En la versión oficial, que Zelensky ha repetido hasta la saciedad esta semana, “Ucrania no está perdiendo la guerra” y solo es preciso un esfuerzo más, dejar pasar el invierno hasta la llegada de la primavera y aumentar el flujo de asistencia militar. Ese es también el discurso de la OTAN, cuyo secretario general insistía ayer en que “Ucrania necesita más. Porque una promesa de ayuda no pone fin a una guerra. Ucrania necesita munición hoy y todos los días hasta que cese el derramamiento de sangre”.  

Conseguirlo es el objetivo del crédito de 90.000 millones de euros que Ucrania jamás podrá devolver y que celebraba ayer el Parlamento Europeo, posiblemente la institución que con más firmeza ha optado por la guerra hasta el final como única vía posible de resolución del conflicto. “Acabo de firmar el préstamo de apoyo a Ucrania por valor de 90.000 millones de euros en nombre del Parlamento Europeo. Para apuntalar el funcionamiento de los servicios públicos esenciales. Para mantener fuerte la defensa de Ucrania. Para salvaguardar nuestra seguridad y libertad compartidas. Para lograr una paz real y duradera. Para anclar el futuro de Ucrania en Europa”, escribió ayer Roberta Metsola pese a que la aprobación de ese crédito ha quedado bloqueada por Hungría hasta que Ucrania acepte la reanudación del tránsito de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhva. Por el mismo motivo, la UE no ha podido conmemorar el aniversario de la invasión rusa con el anuncio del vigésimo paquete de sanciones contra la Federación Rusa, un revés que no va a cambiar la dinámica de endurecimiento político y económico al que sigue aferrándose la UE ante su completo rechazo a una negociación que no se produzca en una posición de fuerza que, a día de hoy, no existe.  

El endurecimiento no corre solo a cargo de la UE y, en su discurso de ayer en el Parlamento Europea, también Zelensky quiso exigir cuentas a sus principales aliados. Consciente de que su fuerza en las negociaciones depende de los actos de sus socios, Ucrania lleva semanas exigiendo a Estados Unidos la firma del documento de garantías de seguridad, que la Casa Blanca retiene hasta que se produzca un acuerdo politico con Rusia. En paralelo, Kiev apunta también a la UE, actualmente principal financiador de las armas que adquiere a Estados Unidos para su uso en Ucrania. “Es importante para nosotros recibir una fecha clara para la adhesión a la UE”, afirmó ayer el presidente ucraniano, que insistió una vez más en plantear el año 2027 como momento en el que Ucrania desea ser admitida en el bloque pese a que es evidente que, para entonces, no habrá cumplido las condiciones que habitualmente se exige a los países candidatos. Hace apenas unos días, en una de sus apariciones en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Kaja Kallas afirmó que la UE no está preparada para dar una fecha concreta a Ucrania. “Mi sensación es que los Estados miembros no están preparados para conceder una fecha”, añadió. Sin embargo, ayer Antonio Costa hablaba de “progresos significativos”, el tipo de promesa vacía de la que habitualmente se queja Ucrania.  

En el intento europeo de lograr una paz según los términos de Ucrania, las exigencias de Kiev no se limitan al aumento del flujo de armamento y concesión de una fecha clara y rápida de adhesión a la UE “para que Putin no pueda bloquear nuestra adhesión durante décadas”, sino obtener un acuerdo lo suficientemente vago para que quede abierta la opción de recuperación de los territorios que van a quedar en manos de Rusia. “Creo que detener a Putin hoy e impedir que ocupe Ucrania es una victoria para todo el mundo. Porque Putin no se detendrá en Ucrania”, afirmó Zelensky en una entrevista concedida a la BBC. Tras el comentario de Zelensky, el periodista insistió, preguntándose si esa respuesta implicaba que “victoria es recuperar todo el territorio”, a lo que el presidente ucraniano –que siempre ha utilizado como sinónimos los términos de paz y victoria- insistió en que “lo haremos. Eso está absolutamente claro. Es solo cuestión de tiempo”. La paz según los términos de Ucrania implica un acuerdo que consiga el alto el fuego que los países europeos llevan prácticamente un año exigiendo, pero que no obligue a Kiev a renunciar a nada y que siente las bases para la continuación de un conflicto que quedaría abierto y que, entre otras cosas, justificaría el rearme de la paz armada.  

El realismo de Zelensky se limita al presente. “Hacerlo hoy significaría perder un gran número de personas, millones de personas, porque el ejército [ruso] es grande y entendemos el coste de tales medidas. No tendríamos suficiente gente, la perderíamos. ¿Y qué es un territorio sin gente? Sinceramente, nada”, afirmó el presidente ucraniano, que en 2021 llamó a la población de Donbass y Crimea que se sintiera rusa a abandonar el territorio y mudarse a Rusia. Pero, al final, todo se limita a las armas. “Y tampoco tenemos suficientes armas. Eso no depende solo de nosotros, sino también de nuestros socios. Por lo tanto, por ahora eso no es posible, pero volver a las fronteras justas de 1991, sin duda, no solo es una victoria, es justicia. La victoria de Ucrania es la preservación de nuestra independencia, y una victoria de la justicia para todo el mundo es la devolución de todas nuestras tierras”, afirmó Zelensky para finalmente dar su definición de paz, justicia y victoria, tres términos que Kiev usa indistintamente para plantear un futuro en el que Ucrania recupere todos los territorios perdidos, sin prestar atención a la opinión de la población ni atender a las causas por las que se produjeron tanto la secesión de Crimea como la rebelión de Donbass. 

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