Entre los muchos textos y constantes declaraciones que, sin ofrecer la más mínima evidencia, insisten en las inmensas bajas rusas en la aproximación a Pokrovsk -100.00 pérdidas entre muertos y heridos según Zelensky, 20.000 muertos según el think-tank británico RUSI, que aporta una cifra que carece absolutamente de credibilidad-, varios artículos publicados recientemente por medios occidentales admiten la capacidad de adaptación rusa a las condiciones de la guerra, algo evidente teniendo en cuenta que, desde el fracaso de la contraofensiva de 2023, Ucrania no ha conseguido en ningún momento recuperar la iniciativa. Comparando la batalla por Avdeevka en febrero de 2024 y la actual lucha por Pokrovsk-Krasnoarmeisk, Foreign Policy indica que “más allá de similitudes superficiales, los analistas afirman que las fuerzas rusas están logrando avances notables en la adaptación a la guerra con drones en operaciones urbanas, lo que podría tener implicaciones en la capacidad de Rusia para conquistar más territorio si Pokrovsk acaba cayendo”. “La batalla por Pokrovsk es realmente la primera en la que estamos viendo lo que significa la guerra amplia de drones en el contexto urbano”, continúa el artículo citando a Kateryna Stepanenko, del Institute for the Study of War, think-tank neocon muy citado en el análisis militar occidental de este conflicto.
El estudio del día a día de la guerra muestra el cambio que se ha producido desde los primeros días de la invasión rusa al uso masivo de aeronaves no tripuladas que a día de hoy son parte de cualquier brigada que se precie a uno y otro lado de la línea del frente. Es evidente también que, pese a la constante propaganda ucraniana y occidental sobre el ingenio y capacidad de desarrollo y producción de drones en Ucrania, Rusia ha recuperado el tiempo perdido, ha contrarrestado el retraso que padecía en la fabricación de drones y, en parte gracias a la colaboración con Irán y el acceso a piezas y herramientas chinas, la superioridad rusa en el cielo ya no se limita únicamente a la aviación y los misiles.
En un ambiente saturado de drones de ambos bandos, Foreign Policy admite que “Rusia simplemente ha aprendido a maniobrar su infantería a través del campo de batalla, en el que los drones ucranianos pueden actuar más allá de doce millas de la línea del frente”. El resultado de los actuales ataques y las dificultades que sufre Ucrania en varias zonas de la línea de contacto indican algo que la prensa occidental prefiere no admitir, que Ucrania no ha conseguido adaptarse tanto como Rusia a las nuevas condiciones.
Aunque admite que el uso de drones no es el único aspecto en el que Rusia ha mejorado, el artículo de Foreign Policy se centra en ese aspecto -siempre sin hacer alusión a superioridad rusa a la capacidad ucraniana y occidental- para tratar de explicar el motivo de la situación actual de amenaza rusa en numerosas zonas. Como puede observarse a diario, la táctica rusa consiste en presionar a Ucrania a lo largo de todo el frente y aprovecharse de las debilidades en cada momento, obligando a Ucrania a movilizar recursos y reservas, generalmente a costa de dejar expuestos otros lugares. Es así como Rusia avanzó sobre Dobropilia y, en el momento en el que Ucrania se centró en recuperar ese territorio, avanzó rápidamente en Pokrovsk. Aprovechando esas oportunidades, en las últimas horas las tropas rusas han capturado la localidad de Novovasilovskoe, donde Ucrania admite la retirada, eso sí “a posiciones más favorables”. Pese a los insultos que han sufrido debido a la mala actuación inicial y gracias a la constante propaganda, que ha instalado en la conciencia colectiva una idea de superioridad ucraniana que roza el racismo científico del siglo XIX, uno de los aspectos diferenciales actualmente es el mejor estado de la infantería rusa. “En combinación con estos ataques de infantería, Rusia también se está centrando cada vez más en identificar y eliminar a los operadores de drones ucranianos, según Rob Lee, investigador principal del Instituto de Investigación de Política Exterior”, escribe Foreign Policy apelando a uno de los expertos occidentales más citados de esta guerra. Lee apunta a un aspecto importante. “Rusia ha identificado las capacidades [de drones] y los equipos [de drones] ucranianos como el centro de gravedad del ejército ucraniano”, afirma el experto, a lo que el artículo añade que “Ucrania depende cada vez más de estos operadores, ya que su propia infantería carece de personal suficiente”.
“Para perseguirlos, Rusia envía sus equipos de infiltración para eliminarlos, además de utilizar drones, bombas lanzadas desde aviones y artillería, afirmó. El enfoque es tan intenso que la artillería rusa ahora apunta a los equipos de drones ucranianos con más frecuencia que a la infantería ucraniana, añadió. A su vez, los ataques contra los drones ucranianos pueden ayudar a los soldados rusos a avanzar. Al menos algunos comandantes rusos sincronizan los ataques contra los equipos de drones con los movimientos de la infantería, añadió Kasapoglu. «Están tratando de crear ventanas para maniobrar», explicó”, continúa el artículo, que insiste en que en la guerra actual los equipos de drones son aún más importantes que los artilleros, signo del cambio que se ha producido en estos tres años y medio.
Las unidades de drones rusos, añade Foreign Policy, “han trabajado para estrangular la logística ucraniana atacando vehículos que se mueven hacia Pokrovsk”, consiguiendo así “aislar sectores de la línea del frente, fijando unidades, dejándolas sin suministros y debilitando su habilidad para defenderse de los ataques rusos”. Tras las capas de propaganda en las que se oculta la información favorable a Rusia en los artículos occidentales, se llega al final a un aspecto clave. “Detrás del creciente dominio ruso en materia de drones se encuentra una mayor inversión en formaciones especializadas, como la unidad de drones de élite Rubicón”. Esas unidades, prosigue, “utilizan una combinación de drones, tanto de reconocimiento como de ataque, para destruir sus objetivos estrellando contra ellos una carga explosiva”. Aunque Foreign Policy describe con ello la esencia de lo que es la unidad Rubicón, hay que acudir a medios alternativos que siguen el día a día de la guerra de otra manera para comprender la importancia de la unidad y la dificultades que está suponiendo para las Fuerzas Armadas de Ucrania y, sobre todo, para las unidades de drones que, en el inicio del conflicto, no esperaban de ninguna manera ser superadas por las entonces atrasadas fuerzas rusas.
“La unidad rusa Rubicón comenzó literalmente hace solo un año, en agosto de 2024. Durante este tiempo, han destruido miles de equipos y vehículos aéreos no tripulados (UAV), y han matado o mutilado a nuestra gente. Por culpa de ellos, nos estamos quedando cada vez más ciegos: los UAV de reconocimiento, los aviones y los bombarderos están siendo destruidos constantemente. Y lo más importante: nuestras tripulaciones”, escribió el pasado agosto María Berlinska según cita el blog de Peter Korotaev, Events in Ukraine, que la describe como “ultramilitarista experta en drones”. “Se pueden tener incluso mil millones de drones, pero en esta fase de la guerra los drones no son autónomos. Sin operadores, los drones no tienen sentido. Y cada vez más operadores nuestros están siendo eliminados”, continuaba Berlinska, describiendo unas circunstancias que están observándose actualmente en Pokrovsk, donde expertos como Rob Lee alertan de que los soldados rusos que se han infiltrado en Pokrovsk se han centrado específicamente en perseguir a los operadores de drones como parte esencial de la batalla por el control del cielo.
“Rubicón cuenta con un liderazgo brillante, opera de forma sistemática, tiene la mejor selección de personal, formación y está totalmente provisto de todo lo necesario. Están inundados de dinero. Ahora se están expandiendo activamente. De una unidad de varios cientos de personas, se están ampliando a miles para cubrir todo el frente”, insistía Berlinska, posiblemente exagerando los medios de los que dispone la unidad rusa, pero reflejando el respeto, o temor, que prácticamente desde su formación ha creado en las unidades ucranianas, como Korotaev lleva un año reflejando con sus traducciones de textos publicados por soldados y comandantes ucranianos que se han enfrentado a ella.
En la misma línea que Berlinska, otro conocido soldado nacionalista especializado en la recaudación de fondos, Okesandr Karpyuk, mostraba en verano su insatisfacción por la situación. “No anticipé la aparición de unidades especializadas en drones (Rubicón y otras). Debo admitir que realmente cambiaron el equilibrio en el campo de batalla. Al amparo de la vegetación, las unidades Rubicón llevaron radares tácticos al primer escalón (hasta 10 km de profundidad)”, admitía para añadir que “estas unidades se coordinaban sistemáticamente con los activos de SIGINT [inteligencia de señales o intercepción de comunicaciones entre personas o dispositivos] y de guerra electrónica. Esta sinergia ha resultado extremadamente eficaz. Las tripulaciones antiaéreas enemigas nos impidieron ampliar los ataques a los escalones 2 y 3. No se pueden asignar objetivos a 20-30 km de la línea del frente si tus alas están siendo derribadas a 3-7 km de ella. Nuestras «alas» comenzaron a caer y, sencillamente, no tenemos tantas como los rusos. La limitación del reconocimiento de largo alcance nos ha afectado mucho”.
“Rubikon. Cuando esta unidad rusa de sistemas no tripulados avanza hacia nuestra línea defensiva, se acabó dormir. Y cuando llegan a sus posiciones, también se acabó. La logística se va al traste. Por si alguien no lo sabe, se trata de una unidad rusa de élite de vehículos aéreos no tripulados. Algo así como nuestros «Madyar Birds», pero la similitud es solo «más o menos». Eso es todo. Si los comparamos en términos tecnológicos y de recursos, es como un UAZ de los años 80 frente a un Mercedes de 2026. Y en esta comparación, los Madyars no son el Mercedes”, escribía más recientemente otro soldado ucraniano.
A juzgar por las palabras de quienes se enfrentan a las tropas rusas sobre el terreno y no de quienes ven los hechos en la distancia y prefieren resumirlo todo en ideas simplistas como que Rusia utiliza hordas humanas que envía a la muerte hasta que consigue avanzar sobre una localidad, lo que ocurre en el frente es una lucha cuerpo a cuerpo en la que, en materia de drones, las unidades de élite rusas superan a las ucranianas en cantidad, financiación y recursos -algo que se podría deducir de la comparación del tamaño de Rusia y Ucrania-, pero también en capacidad de coordinación, interceptación de mensajes y, lo que es más importante, táctica.
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