“A primera vista, Shevchenko es solo una aldea más en Donbass. En un radio de 30 kilómetros, tres aldeas en el oblast de Donetsk llevan este nombre, que también fue el nombre del mayor poeta romántico de habla ucraniana del siglo XIX”, escribía ayer el diario francés Le Figaro dando una noticia de la que rápidamente se hicieron eco todos los medios. En la vorágine que se ha producido estas últimas semanas, con el frente informativo dedicado de forma prácticamente íntegra a los acontecimientos de Oriente Medio, el ataque estadounidense e israelí contra Irán y las implicaciones políticas y militares que puede acarrear para otros conflictos, el frente ucraniano se ha visto reducido a las noticias sobre la reacción de Donald Trump a los escasos avances en la negociación y a su “agradable” reunión con Volodymyr Zelensky. El aparente endurecimiento de la postura del presidente de Estados Unidos que en su breve visita a la cumbre de la OTAN sugirió el reinicio de sus esfuerzos para lograr el final de la guerra, no se ha traducido aún en más sanciones contra Rusia o en el ultimátum que Ucrania y sus aliados europeos desean escuchar. Las prisas que sufre ahora Ucrania se deben tanto a las dificultades económicas como a su mala situación en ciertas zonas del frente. Siempre dispuesto a centrarse en las buenas noticias, el ejército ucraniano se jacta de haber detenido la ofensiva rusa en Sumi, un ataque que siempre ha sido limitado y que solo busca fijar tropas ucranianas en el norte e impedir que Ucrania tenga suficientes efectivos y recursos libres para iniciar una nueva ofensiva como la de Kursk de hace un año.
La situación para Ucrania es notablemente más complicada en el frente principal, el de Donbass, donde, según Oleksander Syrsky, Rusia concentra 111.000 soldados en la zona de Pokrovsk-Krasnoarmeisk. Con su táctica de alertar de peligro e inmediatamente rebajar el nivel de éxito de las tropas rusas, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania se refirió a los progresos de las tropas rusas en Donetsk, donde han alcanzado el límite administrativo con el obast de Dnipropetrovsk. “No lo hacen para conseguir ningún resultado operacional sino por motivos fundamentalmente demostrativos. Para poner el pie de un soldado ruso, poner una bandera y cantar una pseudo victoria”, afirmó Syrsky, pese a que la llegada a Dnipropetrovsk es un indicador claro de los avances rusos hacia la consecución de su principal objetivo, recuperar todo el territorio de la región de Donetsk.
“Las noticias de 2025 son menos literarias”, escribe Le Figaro en su reportaje sobre Shevchenko, “al tomar posesión de esta aldea aparentemente inofensiva, ubicada a unos diez kilómetros de la pequeña ciudad de Velyka Novosilka, que cayó el pasado enero, los rusos se han apoderado de uno de los yacimientos de litio más prometedores de Ucrania. El oro blanco es uno de los metales cuyo precio se ha disparado en los últimos años, al convertirse en un componente esencial de las baterías fabricadas para vehículos eléctricos”. Han pasado menos de dos meses desde que Scott Bessent y Yulia Svyrydenko firmaran el acuerdo de extracción de minerales y apenas una semana desde que Ucrania pusiera en marcha la primera licitación vinculada a ese fondo común en el que depositará la mitad de los ingresos derivados de esas explotaciones. Los medios que, como The New York Times, informaron del primer intento de dar a Donald Trump el beneficio económico que busca con la guerra indicaron la importancia del mineral que va a extraerse, litio, perro siempre sin mencionar que el yacimiento más relevante del país se encontraba en un lugar peligroso sobre el que trataban de avanzar las tropas rusas. El jueves, el Ministerio de Defensa de Rusia anunciaba la liberación de la localidad de Shevchenko, en la que se encuentra uno de los principales yacimientos minerales conocidos de Ucrania, un valor seguro que contrasta con lo incierto de la existencia de las tierras raras que inicialmente provocaron el interés del presidente de Estados Unidos.
“Las fuerzas rusas se han hecho con el control de un valioso yacimiento de litio en la región de Donetsk, en el este de Ucrania, privando al país de un activo fundamental que podría haber contribuido a respaldar una nueva asociación económica con Estados Unidos”, confirmaba ayer The New York Times. “Aunque relativamente pequeño -sólo cubre 100 acres- el yacimiento fue considerado por los analistas del sector como uno de los más valiosos de Ucrania por su rica concentración de litio, un mineral esencial para la fabricación de tecnologías avanzadas como las baterías eléctricas. Estados Unidos considera el litio fundamental para su economía y su seguridad nacional”, describía el medio. Pese al intento ucraniano de restar importancia a cualquier progreso ruso en el frente, es evidente que la pérdida de activos económicos supone un problema para Ucrania, cuya estabilidad depende principalmente de las subvenciones de sus aliados, por lo que precisa también de recursos propios con los que mantener su economía. “Sin el fin de la guerra a la vista, la economía ucraniana se tambalea”, titula esta semana The Washington Post.
El yacimiento, “situado a las afueras de la localidad de Shevchenko, al oeste de Donetsk, fue capturado en los últimos días, según los mapas del campo de batalla de medios independientes que siguen los avances rusos mediante imágenes de combate geolocalizadas. Las tropas de Moscú se apoderaron de él en el marco de su ofensiva de verano, que ha logrado avances constantes en todo Donetsk”, indicaba ayer The New York Times, que presenta como ofensiva la continuación de una táctica de desgaste y guerra de trincheras de progreso lento que solo se ha ralentizado durante el momento álgido de la operación para recuperar Kursk.
El avance sobre Shevchenko, captura por la que Rusia no ha acelerado el paso para privar a Ucrania de ese recurso militar, se produce dentro del avance lento pero sostenido que ha marcado el progreso de este sector del frente desde hace meses. Los drones han hecho de Donbass un frente en el que el peligro para los soldados y cualquier tipo de vehículo es constante tanto en la propia línea de separación como a varios kilómetros. Y aunque las bajas siguen siendo el secreto mejor guardado de ambas partes, todo indica que las pérdidas son importantes. En el sector de Chasov Yar donde lucha, el comandante de escuadra del 24º Batallón Separado de Asalto Aidar ha escrito esta semana que las operaciones de asalto de todos los frentes, no solo el de Donbass, se producen ya fundamentalmente por hombres busificados, es decir, movilizados por la fuerza. Los voluntarios han desaparecido y esa es la única forma con la que Ucrania es capaz de reponer sus filas.
Durante la cumbre de la OTAN, el secretario general de la organización, Mark Rutte, anunció, con una amplia sonrisa, la feliz noticia de que Ucrania dispondrá de 50.000 millones de euros de presupuesto militar, una garantía de poder continuar luchando. La financiación nunca ha sido el problema de esta guerra en la que los países europeos están dispuestos a seguir invirtiendo siempre que sea útil para desgastar a Rusia. Aunque el primer intento resultó ayer un fracaso a causa de la negativa de países como Hungría, la Unión Europa aprobará el 18º paquete de sanciones contra Rusia para conseguir derrotar a Moscú por la vía militar y económica. Pero ni el desgaste económico ruso ni la continuación de la financiación pueden paliar la principal escasez de Ucrania, la de personal, algo cada vez más evidente con las dificultades de Kiev para sustituir a los soldados caídos, origen de las dificultades que actualmente sufre en el frente.
“En la parte del frente en poder del antiguo grupo táctico de lo que fue Ugledar, la defensa sigue derrumbándose rápidamente y el enemigo avanza a pasos agigantados”, admitía ayer DeepState. Sin embargo, ante el desinterés por la lucha militar de una guerra tan fortificada que los avances son prácticamente metro a metro, los medios prefieren centrarse en la cuestión de los recursos. Es así como están explicando también la pérdida de Shevchenko, que no se enmarca en las dificultades de Ucrania para contener el avance ruso, sino en la preocupación por las posibilidades económicas perdidas. “La administración Trump ha intentado explotar las vastas reservas de litio de Ucrania, algunas de las mayores de Europa, mediante un acuerdo histórico firmado recientemente que le concede acceso en primera fila a la riqueza mineral del país”, escribe The New York Times para añadir que “la captura del yacimiento de Shevchenko pone de relieve un reto fundamental para el acuerdo: cuanto más territorio conquisten las fuerzas rusas en Ucrania, menos recursos podrá ofrecer Kiev a Washington”. “Si las tropas rusas avanzan más y capturan más y más territorio, controlarán más y más yacimientos minerales”, sentencia el medio citando a Mijailo Zhernov, director de Critical Metal Corp, “una empresa estadounidense que poseía una licencia para explotar el yacimiento de Shevchenko”. “Es un problema para este acuerdo”, añade el afectado. La constante muerte que implica la continuación de la guerra, el desgaste del país o la pérdida de su recurso más importante, su población, es menos importante que no disponer de los recursos minerales que dejar en manos de Estados Unidos.
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