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La crisis de la Brigada “francesa” de Ucrania

La 155ª Brigada Mecanizada es una de las formaciones militares que surgen en el marco del proyecto Zelensky de creación de catorce nuevas brigadas en el que a Ucrania le corresponde la asignación de personal y a sus aliados extranjeros la formación y la provisión de armamento (tanques, vehículos blindados y artillería, en lo fundamental). Conocida como Anne de Kyev en el país anfitrión, la brigada  fue el proyecto estrella de este tipo de configuración, formación y dotación de armamento para una nueva brigada completa por parte de Francia. Tras establecerse en marzo de 2024 en Ucrania como unidad de infantería, las autoridades francesas le asignaron, durante el proceso de su formación y consolidación en el otoño de ese año, un nuevo propósito de intervención integral.

Finalizado en noviembre el proceso de instrucción en Francia e iniciado el despliegue de la 155ª en el frente a primeros de diciembre, surgen rápidamente noticias sobre la profunda crisis en la formación. Ya el día 7 de diciembre, en su perfil de Telegram, Maryana Bezuhla -diputada elegida en las filas del partido de Zelensky, pero enfrentada desde hace tiempo al presidente- lanzaba la voz de alarma sobre el destino de la brigada y advertía de que su suerte empezaba a ser la de las llamadas brigadas zombis de las Fuerzas Armadas de Ucrania (AFU en sus siglas inglesas más conocidas), destinadas a no ser más que una formación militar sobre el papel.

Bezuhla insistía en la crisis de la 155ª el 11 de diciembre con un nuevo mensaje en Telegram en el que señalaba que “el caos reina en la brigada”. El principal motivo era la destitución del comandante de la unidad, Dmytro Ryumshin, unas pocas semanas después de la vuelta de la brigada a Ucrania y apenas unos días de su despliegue en el frente de Donbass. Las palabras de despedida de Ryumshin se difundían ese mismo día en el perfil de Facebook de la 155ª, marco en el que también se presentaba al nuevo responsable de la unidad, el coronel Taras Maksimov.

Entre los días 12 y 13, otro de los críticos internos del gobierno Zelensky, el periodista Yuriy Butusov, publicaba un artículo en Censor.net y una crónica en YouTube en la que situaba a algunas unidades de la 155ª Brigada Mecanizada luchando por el control del área al sur de Pokrovsk, cerca del punto estratégico constituido por la zona fortificada de Shevchenko.

El día 14, Butusov volvía a situar a unidades de la 155 sobre el terreno, ayudando a las fuerzas centrales del 425º batallón «Skala», la 25ª Brigada Aerotransportada y la 68ª Brigada de Cazadores Jaeger en operaciones de combate en torno a Shevchenko y Novotroitske. Fuentes rusas, entre el 13 y el 15 de diciembre, señalaban no obstante un colapso parcial de las fuerzas ucranianas. En referencia a la 155ª, mencionaban que apenas había tenido tiempo de entrar en combate y que los restos de la brigada tuvieron que ser reemplazados por otras unidades de las Fuerzas Armadas, trasladadas desde otras direcciones hacia la zona de Shevchenko-Peschanoe.

En paralelo, Tom Cooper, en ipress.ua, adelantaba el día 15 la división de la 155ª en diferentes batallones distribuidos en secciones del frente. El comentarista afirmaba igualmente que su unidad de defensa aérea, entrenada para utilizar los Mistral franceses, habría recibido ahora M-92A Stingers estadounidenses con los que tendría que operar sin disponer de la formación necesaria para ello.

Las causas de la crisis

La práctica desaparición de la 155ª Brigada mecanizada como formación integral con presencia en el frente se confirma en las semanas que llevan a la nueva publicación de Yuriy Butusov el 31 de diciembre, en su cuenta de Facebook. Se trata de la más completa de las difundidas hasta entonces respecto al destino de la brigada “francesa” de las AFU, Anne de Kyev.

En su información, Butusov menciona la causa penal abierta en diciembre por la Oficina de Investigación del Estado de Ucrania, el SBI, respecto a las circunstancias que rodearon la formación de la 155ª Brigada, centradas en particular en las más de 50 deserciones que se registraron durante su formación militar en Francia. Se trata precisamente de la parte políticamente más delicada para las relaciones “públicas” exteriores del Estado ucraniano al afectar a las estructuras de conexión militar con uno de sus principales aliados, la República francesa.

Una parte central del relato de Butusov se relaciona precisamente con las deserciones o abandonos del puesto que llevaron a la destitución de Ryumshin. Como se desprende de la argumentación del periodista, las deserciones en Francia no son sino una mínima manifestación del problema de reclutamiento y formación que ha afectado a la 155ª Brigada.

Según Butusov, en el momento en el que impulsó la creación de la nueva brigada, el comando operativo “Oeste” de las AFU carecía de personal de mando, soldados, armas y recursos para crear una nueva formación militar. Esto hizo del establecimiento de la brigada un “caos organizativo completo en todos los aspectos”, reflejado, desde sus inicios, en las pérdidas de personal asociadas a la deserción o abandono arbitrario de la unidad. Según los datos presentados por el periodista, desde la primera incorporación de personal a la unidad en marzo, la 155ª llegó a contar hasta con 5.832 miembros en noviembre. Pero las deserciones y otros procesos similares de abandono de filas habían afectado para entonces a 1.726 personas. Esto sitúa el impacto de las deserciones o abandonos del puesto en la brigada, según el criterio que se utilice, en una franja de alrededor de 24,4 a 29,6%.

Siguiendo con el relato de Butusov, el comando Oeste y el propio comando de las fuerzas terrestres de las AFU movilizaron de forma desordenada a varios miles de personas, algunas de ellas “busificadas” (captadas en plena calle por los minibuses o furgonetas de los agentes de reclutamiento, de ahí el nombre que se utiliza para describir el proceso), para incorporarlas a brigadas como la 155ª sin formación adecuada ni tiempo a sus comandantes a conformar y consolidar un equipo cohesionado. El resultado fue que un número importante de las personas reclutadas abandonaron las nuevas formaciones en cuanto pudieron y sin autorización. Se trata de uno de los ejemplos del fenómeno de que en las brigadas ucranianas muchos soldados están inscritos «sobre el papel», pero no se encuentran realmente en la línea del frente, una de las circunstancias que pueden explicar el repliegue, lento pero continuado, de las tropas ucranianas en el frente de Donbass.

Además del abandono de filas, otro factor de desorganización en la 155ª ha sido la continua reasignación de personal, una cuestión ya mencionada por Bezuhla a primeros de diciembre. En referencia al inicio del proceso de descomposición de la nueva brigada Anne de Kyev, Bezuhla señalaba que al llegar a Ucrania, su personal había sido dividido entre otras brigadas y enviado al frente sin una mínima organización para el combate. Según la diputada, las unidades de la 155ª no estaban coordinadas entre sí y menos aún con aquellas unidades reasignadas a otras brigadas. En la misma línea, Butusov sostenía por su parte que el cambio constante de personal no permitía fijar ni capacitar a las personas en los puestos. En ese contexto, hacía referencia hasta siete procesos de cambio en la composición de la 155ª brigada como consecuencia de traslados a puestos en los que se requería personal ante la escasez de tropas, con las implicaciones asociadas en materia de ajuste de la formación del personal a los medios militares disponibles.

Antes de recibir un entrenamiento completo, más de 2.550 militares fueron retirados de la 155.ª Brigada en julio y agosto para reponer y reforzar otras unidades, meses en los que los efectivos de la unidad eran de 3.882 y 2.748 soldados, respectivamente, antes de aumentar a 3.253 en septiembre. En ese mes, sin embargo, se retiró de la brigada a casi todo el personal considerado lo suficientemente apto para el combate, incluyendo a aquellos que acababan de ser asignados a posiciones por los comandantes. Con ello se ponía prácticamente a cero los cuatro meses previos de trabajo formativo desarrollados entre marzo y junio.

Una de las consecuencias es que la formación realizada en Francia se desarrolló con personal escasamente preparado. Según Butusov, de los 1.924 militares enviados a ese país como parte de la 155.ª Brigada, sólo 51 contaban con más de un año de experiencia de servicio, 459 contaban con menos de un año y la mayoría, 1.414 soldados, llevaban alistados por un periodo inferior a dos meses. Los participantes en el entrenamiento en Francia no constituían, por ello, una unidad militar consolidada, susceptible de una formación especializada, sino que se trataba en gran medida de un grupo de personas recién reclutadas. Tampoco los alrededor de 300 supervisores o mandos tenían muchos de ellos formación previa reseñable o suficiente.

Mientras todo el mando de la brigada se entrenaba en Francia, miles de nuevas personas fueron reclutadas sin la supervisión de los comandantes de brigada y batallón, lo que facilitó que en octubre y noviembre más de 700 personas escaparan de la brigada poco después de ser alistados.

A partir del 15 de noviembre, los soldados entrenados en Francia comenzaron a regresar a Ucrania, un proceso que se difirió hasta el 30 de noviembre en el caso del cuartel general de la brigada. De ahí que Ryumshin, antes del envío de la brigada al frente a principios de diciembre, no tuviera tiempo para reunirse con sus los 4.000 subordinados que esperaban en el centro de formación para realizar el entrenamiento adicional planificado con aquellos que no pudieron adquirir previamente todos los conocimientos necesarios.

Para entonces, en ausencia del cuartel general de la brigada y de gran parte de los combatientes, el mando del OK «Oeste» ya había empezado a trasladar personal de la brigada, sin formación ni coordinación suficientes, a la región situada al sur de Pokrovsk. Y poco después de la llegada del comandante Ryumshin de Francia a la ciudad, durante el despliegue de la brigada, el 4 de diciembre una comisión militar estableció que la fuga de 50 militares de la brigada a Francia era atribuible a Ryumshin, lo que le llevó a la destitución de su cargo, acusado además de abuso de poder. También fueron destituidos varios oficiales del estado mayor de la brigada, nombrándose nuevos comandantes que desconocían el estado actual de la formación militar y al propio personal.

Las carencias de la Brigada 155ª también eran incluso llamativas en lo relativo al material. Ya el 11 de diciembre, Bezuhla señalaba que la dotación complementaria de la unidad era mínima y que se animaba a los oficiales a adquirir equipamiento necesario (coches, elementos para la guerra electrónica, drones, etc.) por su cuenta o a través de voluntarios. Así, aunque la brigada estaba totalmente equipada con infantería, artillería y vehículos blindados, carecía de drones para reconocimiento y control de las operaciones, un aspecto que limitaba notablemente la capacidad de llevar a cabo operaciones de combate. La brigada consiguió finalmente donaciones de drones a través de fondos facilitados por algunas grandes ciudades de Ucrania, pero apenas pudo desplegar más de 5 o 6 drones corrientes a la vez, principalmente debido a la escasez de operadores capacitados. Solo pasados diez días después de entrar en combate la brigada recibió finalmente financiación del Ministerio de Defensa para comprar un lote de drones a través de fondos públicos.

Existía también una total carencia de equipos de guerra electrónica y tiempo para equipar todos los vehículos de combate con rejillas adecuadas (y las rejillas tampoco estaban disponibles). Todos estos suministros fueron solicitados a voluntarios. Como resultado, los nuevos tanques Leopard 2A4 y los vehículos blindados VAB sufrieron pérdidas a manos de los drones rusos durante los primeros intentos de ser utilizados en el frente. En la misma línea, los vehículos blindados VAB y los tanques AMX-10 no recibieron mantenimiento adecuado con posterioridad a la llegada a Ucrania, lo que provocó muchos problemas técnicos.

Según Yuriy Butusov, la fuerza de ataque principal de la brigada, incluido el batallón de obuses César, quedó reasignada a otra brigada. Parte de sus vehículos blindados VAB y algunos tanques Leopard también fueron transferidos a otras unidades. Además, algunos especialistas, bien entrenados y motivados en Francia, como los operadores del sistema antitanque MILAN, no eran utilizados en sus funciones profesionales, sino que eran desplegados como infantería.

La consecuencia de todo ello, para Bezuhla o Butusov, ha sido el envío al frente principal de batalla de una “unidad incapacitada”, con el resultado de pérdidas importantes desde los primeros días de combate, una situación que facilitaba igualmente que continuara el proceso de deserciones y de abandono de filas. De hecho, situada hasta mediados de diciembre al sur de Pokrovsk, cerca de las unidades que lideraban la defensa de la localidad clave de Shevchenko, la posterior desaparición práctica de la 155ª Brigada del frente de batalla resulta el hecho más indicativo de la conversión de la formación militar en una de esas brigadas de papel del ejército de Ucrania.

Según algunas fuentes no obstante, como esta de unian.ua, citando a Le Monde, algunos combatientes de la 155ª Brigada continúan manteniendo posiciones en una de las secciones más activas del frente. Los mapas de Poulet Volant, la mejor fuente para el seguimiento de las unidades ucranianas en el frente, muestran de hecho que la Brigada Anne de Kyev se situaría desde alrededor del 21 diciembre entre Dniproenerhiya y Rozdolne, cerca de Velyka Novosyolka, en el extremo sur de la zona de combate cercana a Pokrovsk. Se trataría, sin embargo, de una posición relativamente secundaria en la línea de defensa del frente.

Las reacciones en Francia

La reacción francesa a la crisis parte en gran medida de la negación y se aferra al manido discurso de la propaganda rusa. Por ejemplo, el 20 de diciembre tfinfo1.fr negaba la extensión de la huida del frente por los soldados de la 155ª, ampliamente acreditada en la información de Butusov y de facto reconocida por el propio estado mayor ucraniano. La tesis era que los más de mil miembros señalados por entonces por el periodista constituían “una cifra ampliamente sobreestimada y un rumor amplificado por la máquina de propaganda rusa”.

El medio francés recurre a fuentes militares nacionales para señalar igualmente que dividir la 155ª “en unidades más pequeñas puede estar justificado” e incluso presentar “ventajas estratégicas, incluida la de multiplicar las unidades para considerar posibles rotaciones  e inyectar nuevos soldados allí donde las pérdidas fueron numerosas”. Aceptando el repliegue y la dispersión de estas tropas ante el avance ruso en la zona de Pokrovsk, “su reagrupamiento puede tomar algo de tiempo.

Los límites del modelo de formación y armamento ya se aceptaban, sin embargo, en algunos medios franceses al final del proceso de constitución de la brigada “integral” Anne de Kyev. Así, por ejemplo, un artículo de lavoixdunord.fr señalaba a principios de diciembre que la nueva formación, “la mejor y más pesadamente armada” de las nuevas brigadas ucranianas formadas en los últimos meses, se enfrentaba a un grave problema: la falta de fondos del Estado para dotarla de drones y de aparatos de guerra electrónica.

Desde una perspectiva objetiva, parece difícil sostener que el “modelo de apoyo” de la República francesa, establecido a través de acciones como la formación de la Brigada Anne de Kyev pueda hoy considerarse exitoso. Según declaraciones de un combatiente de la 155ª a la Brigada a Radio Svoboda, actualmente fuera de filas, en Francia no aprendió “absolutamente nada. La formación no es suficiente teniendo en cuenta el dinero que se ha gastado en ello”. Según él, “si no nos hubieran vigilado como en prisión”, la mitad de los soldados de la Brigada Anne de Kyev “habrían escapado” del campo. En opinión de un oficial que participó en la creación de la unidad, gran parte de los mandos de la brigadas, entre ellos él mismo, “no son profesionales … la gente no está capacitada”.

De ahí que apenas pueda sorprender la reciente detención, recogida por Stranael día 8 de enero de 2025, de un teniente a cargo de una de las compañías de la brigada que se ausentó sin permiso del frente e incitó a sus combatientes a hacer lo mismo. Según los investigadores, a finales del año pasado el comandante se negó a cumplir la orden de transferir la compañía que dirigía al control operativo de otra unidad. Fue detenido en la región de Rivne, llevado a Kiev y enviado inmediatamente a un centro de prisión preventiva sin derecho a fianza.

El propio estado francés ha asumido finalmente la necesidad de la prudencia en la valoración. Un representante del ejército francés ya ha trasladado la responsabilidad de cualquier posible fracaso a Ucrania: “el entrenamiento se había realizado de acuerdo con los deseos de los ucranianos, en términos de «equipamiento» y «tiempo de entrenamiento», afirma en sus declaraciones a la prensa francesa. El ajuste del relato a los intereses del estado también está en curso en la propia Ucrania. Como recoge armyinform.com.ua, tras indagar en las razones y las responsabilidades personales en la crisis de la 155ª, el comandante de las fuerzas terrestres del AFU, Mykhailo Drapaty se reunió con posterioridad con periodistas franceses que siguen a la unidad en sus «misiones de combate” en las que opera con las armas proporcionadas por Francia. Presentó una visión optimista en la que, tras corregir los errores, la Brigada Anne de Kyiv aún “puede y debe convertirse en un auténtico «gallo galo», un símbolo de Francia: orgullosa, indomable y dispuesta a luchar por la libertad”. Han seguido ya algunos artículos apologéticos de la brigada en las redes, como éste de armyinform.com.ua.

Sin embargo, como adelanta Forbes, lo más probable es que algunas compañías y batallones de la 155ª, probablemente las mejores, queden finalmente absorbidas, con su material, incluidos los Leopard 2A4, por otras, como la 55ª Brigada de Infantería Motorizada a la que pertenece el 108º Batallón Da Vinci. Aunque formalmente algunas de las unidades restantes, como las enviadas al norte de Velyka Novosyolka, sigan actuando como la 155ª Brigada Anne de Kyev, es poco probable que nadie espere que compita en protagonismo en la línea del frente con aquellas unidades militares profesionales de las Fuerzas Armadas de Ucrania que, junto a las brigadas y batallones configuradas en torno a los voluntarios de la extrema derecha nacional, constituyen el núcleo central del ejército ucraniano.

Puede que pronto nadie dedique ya mucho tiempo a recordar, ni en Francia ni en Ucrania, la suerte final de la 155ª Brigada Mecanizada Anne de Kyev.

Respecto al periodo de formación de la 155ª Brigada en Francia y su contexto político, ver en este blog el artículo: Instructores franceses para Ucrania.

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