Entrada actual
Diplomacia, Donbass, Rusia, Ucrania, UE, Unión Europea

Equilibrios de la diplomacia

“Hoy, el primer ministro Viktor Orbán y yo hemos discutido los aspectos fundamentales de nuestras relaciones de vecindad: comercio, cooperación transfronteriza, infraestructuras y energía. También hemos hablado del aspecto humanitario: todo lo que afecta a las vidas de nuestra gente tanto en Ucrania como en Hungría. El contenido de nuestro diálogo sobre estos temas hoy puede formar la base de un nuevo documento bilateral entre nuestros países, que regulará todas nuestras relaciones, estará basado en una aproximación recíproca de las relaciones bilaterales entre Ucrania y Hungría y permitirá a nuestros pueblos beneficiarse de la unidad en Europa”, escribió el equipo de Volodymyr Zelensky en las redes sociales del presidente de Ucrania. Apelando a una unidad que incluya a Ucrania y que excluya a Rusia, confundiendo el continente y la Unión Europea, el líder ucraniano quiso hablar nuevamente como un miembro más del bloque político. En sus declaraciones, Zelensky destacó también la importancia de que el viaje a Kiev, el primero que realiza el primer ministro húngaro desde la invasión rusa de febrero de 2022, se haya producido nada más obtener la presidencia de turno de la Unión Europea.

En el encuentro de ayer, mucho más frío que las visitas de dirigentes como Macron, von der Leyen o Biden, los dirigentes ejercieron el sutil arte del equilibrio entre los intereses y las apariencias. A primera vista, la reunión entre los dirigentes de los dos países vecinos fue amable y se plasmó en las garantías ucranianas del cumplimiento de las 11 condiciones exigidas por Hungría para apoyar la adhesión de Ucrania a la Unión Europea, uno de los principales objetivos políticos de Kiev, que sigue exigiendo la entrada en la UE y en la OTAN como única garantía posible de su seguridad futura. Ucrania se niega a aceptar que la adhesión a la alianza militar se postergará indefinidamente al menos hasta el final de la guerra y actúa como miembro de facto de la unión política. “Estamos comprometidos con resolver y, sobre esta base, implementar completamente las once cuestiones mencionadas, concretamente por Hungría, y dirigidas a reforzar la protección de los derechos de las minorías nacionales y a continuar las consultas bilaterales con Hungría en este asunto”, afirmó la viceprimera ministra Stefanshina.

Ucrania está dispuesta a cumplir cualquier condición a cambio de una entrada rápida -es decir, con privilegios- a la Unión Europea. Por parte de Hungría, el oportunismo también es máximo, ya que Budapest no exige el respeto a las minorías nacionales en general, sino a la húngara en particular. No es de extrañar así que el principal acuerdo entre Hungría y Ucrania ayer fuera la apertura del primer colegio húngaro en Ucrania, cuyo coste correrá a cargo de Budapest. Kiev está dispuesta a ceder en esas exigencias y trabajar, al menos teóricamente, en el respeto a los derechos lingüísticos y culturales de las numerosas minorías étnicas existentes en el país, aunque solo en aquellos casos que le acerquen más a la UE. Las leyes sobre el uso de la lengua, que condicionan también las leyes educativas, han sido modificadas para eliminar gradualmente de la educación, la cultura y el ámbito público en general a la principal lengua minoritaria, el ruso, y aquellas que, sin disponer de ningún tipo de grupo de presión que las defienda, no son lenguas oficiales de la Unión Europea. Es el caso de la población romaní, que no ha sufrido solo discriminación lingüística y cultural, sino el racismo y las agresiones de la extrema derecha.

Más allá del puntual acuerdo educativo y el compromiso ucraniano de respetar los derechos de la población húngara -al que se añadirá, sin duda, los de aquellas poblaciones asociadas a un país de la Unión Europea si su capital así lo requiere-, la breve estancia de Orbán en Kiev mostró las dinámicas en las que se ha asentado en los últimos años la relación bilateral. Las buenas palabras no escondieron la desconfianza y los mensajes finales no podían evitar desvelar los desencuentros. Por una parte, Hungría ha querido mostrar el equilibrio entre su actual papel al frente de la Unión Europea y unas exigencias propias sobre la cuestión ucraniana que Orbán ha utilizado en el pasado como amenaza de veto. Por otra, Ucrania quiso dar a Hungría lo que pedía, aunque siempre dentro de unos límites claros: Kiev puede mostrarse dispuesta al compromiso en cuestiones económicas, sociales y culturales a exigencia de la Unión Europea, pero siempre manteniéndose firme y sin cruzar su línea roja, la diplomacia. No es casualidad que en el mensaje del presidente ucraniano en las redes sociales en el que valoraba el encuentro no apareciera la mención explícita de Orbán a la negociación.

En el ejercicio de malabarismos de Hungría en su intento de avanzar en la postura común de aceptar a Ucrania en la Unión Europea mientras mantiene la ficción de las amenazas de veto, Orbán quiso introducir en la conversación la idea de la diplomacia. “He pedido al presidente que considere si un rápido alto el fuego podría acelerar las conversaciones de paz”, afirmó el primer ministro húngaro precisando que se refería a un alto el fuego temporal. Con ese comentario, Orbán quiso mantener las distancias, aunque sin llegar a romper con la ortodoxia de la Unión Europea, que ve unas posibles negociaciones como algo a largo plazo y, de ninguna manera, en el momento actual. Kiev y Bruselas son conscientes de que Ucrania no se encuentra en la posición de fuerza que necesita para lograr la “paz justa” a la que aspira Zelensky, una en la que sean tenidas en cuenta solo sus exigencias y derechos.

“Expresó su opinión. No es el primer país que habla de ese tipo de cosas”, afirmó, en referencia a las palabras de Orbán, Ihor Zhovka, jefe adjunto de la Oficina del Presidente, el organismo encargado de la cumbre de Suiza, en la que Ucrania realizó una simulación de diplomacia y mostró los límites que no está dispuesta a superar. El segundo de Andriy Ermak enfrió cualquier posibilidad de una respuesta mínimamente positiva e insistió en que “Ucrania ya ha mostrado su postura” y “el hecho es que esos procesos [de alto el fuego] no pueden considerarse de forma aislada”. Pese a la aparente moderación relativa del discurso de Kiev que están observando erróneamente los medios, la postura ucraniana persiste: el Gobierno de Zelensky no puede permitirse ser percibido como contrario a la paz, pero solo negociará por una paz muy concreta en la que pueda imponer sus condiciones sin concesiones.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Reportes del frente archivados.

Registro

Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a otros 2.261 suscriptores

Últimos resúmenes del frente

Estadísticas del Blog

  • 2.519.101 hits