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Ejército Ucraniano, Rusia, Ucrania

Siniestro en Belgorod

Ayer se produjo en Belgorod, región rusa fronteriza con el oblast de Járkov, otro trágico episodio derivado de la escalada de la guerra en la retaguardia. Por la mañana, el gobernador de Belgorod, Vyacheslav Gladkov, anunciaba que un avión, un Il-76 habitualmente utilizado para el traslado de grandes cargas, había caído en la región. A partir de ahí, comenzaba, no solo la especulación sobre el cargamento de la aeronave y las causas del siniestro, sino el uso político y propagandístico de los acontecimientos. Porque más allá de los hechos, el tratamiento informativo de lo ocurrido fue una muestra de la deshumanización que implica la guerra y del cínico uso del odio para crear victorias mediáticas que, en ocasiones, pueden convertirse en situaciones incómodas.

Mucho resta aún por conocerse y confirmarse, pero, por el momento, la versión más probable de lo ocurrido es que fuera un derribo, no un accidente, el que causó la muerte a todos los pasajeros y tripulación a bordo de la aeronave rusa. El creciente uso del fuego transfronterizo y la escalada de ataques a infraestructuras críticas y objetivos militares lejanos al frente hizo a la prensa y propagandistas proucranianos apresurarse a reivindicar los hechos, jactarse y alegrarse de ellos. Con una imprudente y temeraria rapidez, medios como Ukrainska Pravda, RBK Ukraina o Interfax-Ukraina se apresuraban a proporcionar la versión dada por sus fuentes en las Fuerzas Armadas de Ucrania, que posteriormente habrían de matizar. Citando a esas fuentes, evidentemente anónimas, Ukrainska Pravda, cuya versión fue publicada por decenas de medios y agencias internacionales, afirmaba que la aeronave rusa había sido derribada por las Fuerzas Armadas de Ucrania. “Según nuestras fuentes en las Fuerzas de Defensa, el derribo de un Il-76 ruso se debe al trabajo de las Fuerzas Armadas de Ucrania”, escribía en las redes sociales en un tuit que podía leerse horas después, cuando el medio había cambiado ya su versión para añadir que, “otras fuentes ni confirman ni desmienten el derribo”. Sin embargo, su primera valoración era clara: “El Estado Mayor también nos ha informado de que el avión transportaba misiles para los sistemas S-300 con los que los rusos están bombardeando el oblast de Járkov”.

La necesidad inmediata de proclamar una victoria y la renuncia al mínimo trabajo periodístico de comprobar las fuentes hizo que esa versión se generalizara por las redes sociales, donde rápidamente aparecieron alegrías y mofas que posteriormente hubo que borrar. “Un Il-76 ruso ha realizado un aterrizaje no previsto en la federación terrorista rusa”, escribía un propagandista con decenas de miles de seguidores. “Las 63 personas que iban a bordo del I-76 estrellado cerca de Belgorod han muerto”, escribía otro, que añadía tres emoticonos de fuego. Sobre ese mismo número de víctimas, el exlíder del Praviy Sektor en Odessa y figura emergente dentro de la extrema derecha nacionalista Serhiy Sternenko añadía una broma que borró horas después. “El relleno está muerto”, escribió en su canal de Telegram en su habitual deshumanización de las bajas que, en ese momento, creía que eran únicamente rusas. El elevado número de bajas no provocó las dudas inmediatas de quienes quisieron celebrar la victoria ucraniana. “Las fuentes afirman a Ukrainska Pravda que el Ilyushin Il-76 ruso fue derribado por las defensas aéreas de Ucrania”, escribió el periodista -y fanático de Azov- Ilia Ponomarenko, que añadió que “los 63 pasajeros han muerto. Se dice que el avión transportaba munición de S-300”. La tan elevada cifra de personas a bordo no planteó ninguna duda a quienes no quisieron ver que el traslado de misiles de ninguna manera exige tal personal, por lo que las rectificaciones se produjeron más adelante.

Sin renunciar a la idea de que la aeronave pudiera transportar misiles, Ukrainska Pravda restaba contundencia a su primera información de que Ucrania había derribado el avión y se refería únicamente a un siniestro cuyas causas no aclaraba. Para entonces, la agencia ucraniana UNIAN había tenido que clausurar temporalmente la sección de comentarios de su información sobre los hechos a causa de la excesiva alegría mostrada por los internautas. Las autoridades rusas habían precisado ya que entre las 74 personas a bordo del avión se encontraban 65 prisioneros de guerra ucranianos que estaban siendo trasladados a Belgorod para ser intercambiados. Poco después, se hablaba también de una segunda aeronave de transporte de prisioneros, que había regresado al punto de partida.

Sorprendentemente, no se produjeron a lo largo del día comentarios de personas como Mijailo Podolyak que, aunque generalmente sin llegar a reivindicar completamente los hechos, acostumbran a burlarse rápidamente de las desgracias rusas. Preguntado por lo ocurrido, el asesor de la Oficina del Presidente rechazó responder alegando que Ucrania estaba tratando de aclarar lo ocurrido. Sin embargo, las declaraciones que sí se produjeron y dos comunicados oficiales publicados ayer apuntan a la versión que mantiene la Federación Rusa, que acusa a Ucrania de haber derribado una aeronave en la que viajaban docenas de sus soldados para un intercambio de prisioneros. Tras lo ocurrido, y una vez que los propagandistas y medios ucranianos comenzaran a retirar sus burlas y la alegría se convirtiera en dudas más que razonables, periodistas rusos como Alexander Kots pedían a Rusia publicar la lista de prisioneros de guerra muertos en el siniestro. No se trataba solo de despejar las dudas sobre si la aeronave transportaba misiles o soldados, sino de mostrar a las familias ucranianas que Kiev había asesinado a sus propias tropas. Aunque cuestionada desde sectores ucranianos, BBC verificó la lista de pasajeros publicada por Margarita Simonyan, editora jefe de RT, y comprobó que los nombres chequeados se correspondían con soldados capturados.

En una de las pocas declaraciones que se produjeron en las horas posteriores al siniestro, Andriy Yusov, portavoz del GUR, la inteligencia militar dirigida por Kirilo Budanov, confirmó que había previsto para ayer un intercambio de prisioneros en la frontera de la región de Belgorod. Evidentemente, el proceso quedó suspendido y habrá que comprobar en el futuro qué impacto tiene lo ocurrido sobre uno de los escasos aspectos en los que se ha mantenido cierta comunicación entre las partes en guerra.

Por la tarde, los medios se hacían eco de un comunicado de las Fuerzas Armadas de Ucrania que, sin mencionar el Il-76, prácticamente reivindicaba el derribo y anunciaba acciones futuras. Ucrania acusaba a Rusia del aumento de bombardeos en la región de Járkov -olvidando, por supuesto, el bombardeo de la ciudad de Belgorod, que causó docenas de víctimas civiles- y declaraba legítimo objetivo cada aeronave de carga que transporte misiles en la zona. Puede apuntar a cuál va a ser la versión oficial de Ucrania la actuación de medios como Ukrainska Pravda¸ que retiraron de sus publicaciones la versión del derribo ucraniano, pero no la acusación de que Rusia transportaba misiles.

A ese comunicado hay que añadir lo alegado por la tarde por el GUR de Kirilo Budanov. Horas antes, Rusia había insistido en que Ucrania conocía tanto la zona en la que iba a producirse el intercambio como la vía de transporte de los prisioneros. El Il-76 es un medio que ya ha sido utilizado en el pasado reciente para trasladar a la región de Belgorod a prisioneros de guerra, como confirmó ayer uno de los presos liberados a principios de enero. Según el GUR, “Ucrania no fue informada sobre el número de vehículos, rutas y formas de entrega de los prisioneros”. En el estilo de provocación que tanto define a su líder, el comunicado proseguía manifestando que “es conocido que la entrega de prisioneros se produce por aire, tren o carretera. Esto puede indicar un acto deliberado de Rusia dirigido a crear una amenaza a la vida y seguridad de los prisioneros”. Y, cómo no, el GUR concluía afirmando que todo podría tratarse de “acciones planificadas y deliberadas de la Federación Rusa con el objetivo de desestabilizar la situación en Ucrania y debilitar el apoyo internacional”. La sombra de la falsa bandera siempre ha de estar presente y lo está también en este comunicado que suena a justificación y excusa.

El episodio de ayer tuvo como resultado la muerte de 74 personas, 65 de ellas presos que iban a ser puestos en libertad y que no llegarán a sus familias, como tampoco la demás decenas de prisioneros que debían ser entregados ayer. Pero lo ocurrido, y especialmente el comunicado de las Fuerzas Armadas de Ucrania, son también la constatación de que Kiev, con capacidad para hacer daño a Rusia en la retaguardia, aspira a disputar los cielos a ambos lados de la frontera. Porque pese a la superioridad aérea, el control ruso del aire está lejos de ser completo.

Comentarios

Un comentario en “Siniestro en Belgorod

  1. Avatar de Pablo Bigliardi

    Es muy deprimente ver como RUSIA no se toma en serio esta guerra y no pone atención a sus acciones .

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    Publicado por Pablo Bigliardi | 25/01/2024, 08:44

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