Entrada actual
Armas, Crimea, Donbass, DPR, Ejército Ucraniano, LPR, Rusia, Ucrania, Zaporozhie, Zelensky

Propósitos de Año Nuevo

Cada inicio de año supone un buen momento para valorar lo conseguido durante los últimos doce meses y plantearse los objetivos para los siguientes. En el caso ucraniano, es también el tiempo en el que exigir a sus socios nuevas promesas, aunque sea a riesgo de que finalmente no puedan cumplirse. Es el caso de la conocida apuesta europea por entregar a Kiev un millón de rondas de munición de artillería, que todas las partes han asumido ya que no podrá cumplirse. Aunque menos conocida, al otro lado del Atlántico existe también otra promesa incumplida.

El 10 de enero de 2023, Volodymyr Zelensky se dirigía en las redes sociales al presidente canadiense para agradecerle su compromiso por Ucrania. “Querido Justin Trudeau”, afirmaba Zelensky para añadir que “tu verdadero liderazgo defendiendo la democracia y los derechos humanos se ha puesto de manifiesto de nuevo. Gracias por proteger nuestro cielo. Los NASAMS adquiridos para nosotros por Canadá van a ser un fuerte escudo para nuestras ciudades y ciudadanos”. En un artículo publicado este pasado martes en el diario canadiense Ottawa Citizen, el periodista David Pugliese recuerda esa promesa, valorada en 406 millones de dólares, y también que la entonces ministra de Defensa Anita Anand llegó incluso a asegurar falsa o erróneamente que el material se encontraba ya “de camino a Ucrania”. “Pero los National Advanced Surface-to-Air Missile System, NASAMS, no han sido entregados y los planes aún están siendo trabajados”, añade el periodista.

Las promesas incumplidas, aunque una parte mínima de la decepción que 2023 ha supuesto para Ucrania, y sobre todo para quienes están suministrando el armamento y los recursos que hacen posible financiar al Estado y al ejército, son una clave en el actual discurso. “Volodymyr Zelensky está enfadado: no por los éxitos de sus enemigos (no ve ninguno), ni siquiera por la falta de progreso de su propio ejército en el frente. Mas bien, el presidente de Ucrania está exasperado por el tambaleo de algunos de sus aliados, así como por el desafecto entre algunos de sus compatriotas. Y quiere que lo sepas”, afirma The Economist esta semana en su párrafo inicial de la entrevista que le ha concedido el líder ucraniano. En ella, Zelensky no solo reprocha a sus socios su compromiso a medias, sino que deja claros los deseos de Ucrania para este próximo año.

A juzgar por las palabras del presidente ucraniano, las prioridades son similares a las de hace un año o incluso un año y medio, cuando el rechazo a toda negociación con Rusia dejó la vía militar como única salida aceptable para Ucrania. Como en ocasiones anteriores, los argumentos de Zelensky para continuar repitiendo aquello que ha fallado en 2023 son similares. Para empezar, Zelensky prefiere centrarse en los éxitos y negar los fracasos. “Puede que no tuviéramos el éxito que el mundo quería. Puede que no todo sea tan rápido como algunos imaginaban”, afirma el presidente olvidando que fue su Gobierno quien marcó las expectativas de victoria rápida y segura para 2023.

Admitiendo únicamente la lentitud del proceso, no su fracaso, Zelensky insiste en los lugares comunes habituales como las elevadas bajas de Rusia, “miles y miles de soldados rusos muertos, que nadie siquiera recoge”, alega queriendo ocultar las enormes bajas ucranianas y los cadáveres que quedan en las trincheras ucranianas en la retirada. Zelensky insiste con el ejemplo de Avdeevka, eliminando de un plumazo las bajas que para Ucrania ha supuesto, por ejemplo, Marinka, de la que Zaluzhny afirmó que las tropas de Kiev se habían retirado “porque las personas son más importantes que los territorios”. Ucrania se retiró de esas posiciones tras un año de lucha, cuando la batalla estaba perdida y terminada. Zelensky insiste también en que Rusia “ha fracasado en tomar una sola ciudad grande en 2023” y lo contrasta con el éxito que supone para Ucrania “haber roto el bloqueo ruso en el mar Negro”. Zelensky parece haber olvidado otra vez la ciudad de Artyomovsk, capturada por las tropas rusas en mayo de 2023. En su línea habitual, Ucrania intenta presentar como un gran éxito la captura de la aldea de Rabotino, donde Ucrania se encuentra ahora perdiendo terreno, pero prefiere negar la realidad en lo que respecta a Artyomovsk.

Como es lógico teniendo en cuenta que Ucrania exige a Rusia la capitulación completa, incluyendo aquellos territorios cuya población Moscú se comprometió a proteger, Zelensky no ve “ningún paso fundamental de Rusia hacia la fórmula de paz”. Así que todo ha de determinarse por la guerra, para la que el presidente ucraniano repite el mismo argumento para sus socios: “Putin siente la debilidad como un animal, porque es un animal. Siente la sangre, siente su fuerza. Y te comerá para cenar con toda tu UE, OTAN, libertad y democracia”. La perversidad de Putin y la maldad de Rusia, que según el presidente de Ucrania busca, según “han empezado a examinar las inteligencias de varios países europeos” atacar otros países, “incluso aquellos países que no eran parte de la URSS”, precisa de una movilización nacional e internacional bajo la premisa de que Ucrania está defendiendo a Europa. “Dándonos dinero o dándonos armas, te proteges a ti mismo. Salvas a tus hijos, no a los nuestros”, afirma el presidente que sigue ofreciendo su país como ejército proxy de la Unión Europea y de la OTAN. Zelensky tiene también palabras para su población. “La profesión más importante que puede tener una persona ucraniana en este momento es estar en Ucrania”, afirmó. Kiev precisa del mantenimiento de la población si pretende cumplir los objetivos de reclutamiento.

Los planes de Kiev para 2024, al igual que sus argumentos, tampoco han cambiado. La experiencia de 2023 no parece, al menos a juzgar por el discurso público, haber enseñado nada a las autoridades políticas ucranianas, dispuestas a repetir paso a paso todo aquello que no funcionó el pasado año. Para no tener que enfrentarse al fracaso de la gran ofensiva de Zaporozhie, Zelensky utiliza dos argumentos: las filtraciones, que supuestamente ayudaron a Rusia a preparar la defensa, y la falta del suficiente apoyo de sus socios. Ambas son una forma de negar la realidad. La Federación Rusa siempre fue consciente de cuál sería la dirección de la ofensiva ucraniana, marcada por la geografía y por el objetivo, tan claro que tampoco precisaba de filtraciones. Preparada junto con sus socios occidentales y con armamento y táctica de la OTAN, la multimillonaria ofensiva tuvo que conformarse con lograr como máximo avance aquello que esperaba lograr el primer día y nunca pudo poner en peligro el control ruso sobre Crimea.

Aun así, el presidente ucraniano está dispuesto a exigir aún más a sus socios para repetir exactamente la misma ofensiva. Como afirma The Economist citando a Zelensky, “Crimea y la batalla conectada en el Mar Negro se convertirán en el centro de gravedad de la guerra. Aislar Crimea, anexionada ilegalmente por Rusia en 2014, y degradar las capacidades militares rusas allí, «es extremadamente importante para nosotros, porque es la forma de reducir el número de ataques desde esa región», afirma”. Con los recursos que Ucrania ha obtenido durante meses, ha logrado únicamente capturar Rabotino, cuyo control comienza a quedar en cuestión ante el avance de las tropas rusas en ese sector del frente. La experiencia hace preguntarse qué espera recibir Zelensky en términos económicos y materiales para aislar y capturar Crimea.

En realidad, esa operación que, según el presidente ucraniano, “sería un ejemplo para el mundo”, busca fundamentalmente causar destrucción en las infraestructuras militares y en la flota rusa del Mar Negro, un objetivo muy apetecible para algunos de sus aliados, como el Reino Unido. Pese al discurso triunfalista de Zelensky y sus constantes menciones a derrotar a Rusia en Crimea, la realidad de la pérdida de la iniciativa se transmite cuando el presidente es preguntado por los objetivos en el sur y el este del país. La respuesta no es la desocupación rápida de los territorios como suele ser habitual, sino “defender el este, salvar las ciudades tan importantes de Ucrania, al este y al sur: Járkov, Dnipro, Zaporozhie, Jersón, Nikolaev”.

El discurso, los objetivos y las exigencias a nivel nacional e internacional son las mismas, pero la realidad ha cambiado y ni siquiera el optimista presidente de Ucrania es capaz de evitarla.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Reportes del frente archivados.

Registro

Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a otros 2.261 suscriptores

Últimos resúmenes del frente

Estadísticas del Blog

  • 2.517.189 hits