Maestros de la propaganda, los representantes del movimiento Azov han parecido omnipresentes durante la guerra en Ucrania, algo favorecido por sus frecuentes excursiones en búsqueda de apoyo, dinero y publicidad en los países europeos, Israel, Estados Unidos o Canadá. Sin embargo, la derrota de Azov en la batalla de Mariupol supuso un serio revés para esta formación policial y militar de ideología ultranacionalista. La caída de Azovstal no sólo supuso la captura de una gran parte de la tropa, sino que implicó la detención de una gran parte de los líderes militares de Azov, entre ellos su comandante, el teniente coronel Denis Prokopenko, Redis.
El proyecto de reconfiguración policial y militar de Azov para tratar de devolver con éxito a la formación al frente de batalla es un hecho relativamente reciente, en parte ligado a la vuelta de Redis y de otros mandos de Azov a Ucrania. Esta reconfiguración está todavía pendiente en la actualidad, condicionada además por lo que parecen significativos cambios en el rumbo de las fuerzas que en el pasado confluyeron en el movimiento de Andriy Biletsky, Maksim Zhoryn o Denis Prokopenko.
El retorno de Prokopenko a Ucrania
El 5 de mayo de 2023, Denis Prokopenko, comandante de la Brigada Azov, abría su nuevo perfil en Facebook con una declaración de intenciones. En referencia a los mandos de Azov entonces todavía retenidos en Turquía, tras la caída de Azovstal y de la Mariupol ucraniana, afirmaba que “Hoy volvemos a la acción. Hoy nos enfrentamos a nuevas tareas y nuevos desafíos que sin duda podremos afrontar”. Aunque recordaba que se prolongaba su cautiverio, como comandante de la Brigada se dirigía a cada uno de sus miembros señalando que “¡quiero estar a tu lado ahora y guiarte a la batalla! ¡Y tengo muchas esperanzas de que suceda pronto!”.
La declaración adelantaba la decisión de Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía, de liberar a Prokopenko y otros mandos de Azov del control que se había pactado con la Federación Rusa hasta la finalización de la guerra. El 8 de julio, Volodymyr Zelensky se reunía con el grupo de militares de Azov para regresar con ellos a Ucrania. Además de Redis, volvían a ese país Svyatoslav Palamar (Kalina), Serhiy Volynsky (Volina), Oleh Khomenko y Denys Shleha.
A su llegada a Ucrania, en presencia de Zelensky, Prokopenko anunciaba su vuelta a la Brigada y su disposición al combate. A la pregunta de si volvería al frente, respondía: «A partir de hoy seguiremos luchando junto a vosotros. Definitivamente daremos nuestra palabra en el campo de batalla. Para ello regresamos a Ucrania«.
El 16 de julio Prokopenko volvía a reunirse públicamente con sus tropas, por primera vez desde la caída de Azovstal. Se señalaba entonces que Prokopenko se encontraba todavía en fase de rehabilitación, pero que pronto retomaría sus funciones.
En agosto, la actividad de Prokopenko se hace más presente en la dimensión pública. Una primera indicación de vuelta al trabajo es su participación, el 4 de agosto, en las maniobras tácticas de Azov. Algunos días después, el 11 de agosto, entrega galones a los soldados de Azov. De forma mucho más significativa, el 22 de agosto, Prokopenko está presente en la reunión con el jefe del Ministerio del Interior, Igor Klymenko, en “alguna de las zonas del frente”.
La presencia pública de Prokopenko se ralentiza, no obstante, en septiembre. Apenas se le ve en público el 14 de septiembre, en la entrega de los premios del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania: las cruces de oro y de plata por el desempeño exitoso de las tareas de combate y la contribución personal al desarrollo y desarrollo de las Fuerzas Armadas de Ucrania
Llama especialmente la atención que, el 23 de septiembre, Prokopenko esté ausente del acto en el que, según la tradición de Azov, se celebra el Día de los Muertos, una celebración en la que se recuerda todos los soldados caídos. Es Kalina, uno de los colaboradores más cercanos de Redis en Azovstal, quien representa a la cúpula de la Brigada Azov en ese día clave en el ritual militar del grupo.
A partir de esa fecha, las noticias sobre Prokopenko procedentes de medios de Azov se reducen a algunas publicaciones del propio Redis en su perfil de Facebook en las que se mencionan algunos éxitos militares puntuales de la Brigada, la nueva campaña de reclutamiento del grupo y el impulso de una página de contrapropaganda (azovcontrafake.com). Este retiro de presencia pública coincide con el efectivo despliegue de la Brigada Azov en el frente y con las menciones de algunos medios a la decisión de Redis de participar en la acción a partir de octubre.
La nueva Brigada Azov
La vuelta de Redis a Ucrania se enmarca en un importante proceso de reorganización de las estructuras militares de Azov. Tras la llegada de Igor Klymenko al Ministerio del Interior de Ucrania, en febrero de 2023 se estructura la nueva Guardia Ofensiva del Ministerio, formada por ocho brigadas, seis de ellas integradas en la Guardia Nacional. Una de esas brigadas es la 12ª Brigada de Propósito Especial Azov. La principal implicación para Azov es la extensión del anterior Regimiento Azov a Brigada.
La subordinación al Ministerio del Interior consolida la dimensión policial de Azov, una unidad de contenido fundamentalmente punitivo en el contexto de la acción ofensiva y militarizada del ministerio en el este de Ucrania. Se trata de una dimensión que queda habitualmente oscurecida por la reivindicación del carácter militar de Azov. Pero la singularidad de la Guardia Nacional de Ucrania radica precisamente en que desempeña funciones policiales en tiempos de paz, tareas de estabilización durante períodos de crisis (una forma de contrainsurgencia militarizada en esos periodos, como la operación ATO posterior a 2014) y funciones militares durante periodos de aplicación de la ley marcial.
Esta última es precisamente la situación que caracteriza al Azov actual, tras la entrada de Rusia en la guerra en febrero de 2022. En este periodo de ley marcial, además, las brigadas de la Guardia Nacional están subordinadas al mando militar, a pesar de su adscripción orgánica al Ministerio del Interior. De ahí la imagen de Azov con unidad fundamentalmente militar, algo que no se corresponde por completo con la realidad.
La extensión formal de regimiento a brigada no significa, en cualquier caso, un decisivo avance en la potencia militar del nuevo Azov, dado que una serie de factores limita la capacidad de actuación de la Brigada.
Las necesidades de material
En primer lugar, es importante recordar que, durante las batallas por Mariupol de 2022, el entonces Regimiento Azov perdió todo su equipo pesado. El Ministerio de Klymenko se enfrentaba por ello, a primeros de 2023, a la necesidad de recomponer el equipamiento, armamento y municiones de sus brigadas, entre ellas la fuertemente castigada Azov.
En términos de vehículos blindados, a primeros de 2023 el Ministerio del Interior contaba todavía con producción soviética o de los países del antiguo Pacto de Varsovia y posteriormente comenzó a recibir equipos estadounidenses, alemanes, canadienses y franceses. Aunque, con su propio presupuesto, el ministerio puede también adquirir a través del Ministerio de Defensa, la dependencia de los aliados occidentales resulta fundamental. Así, el procedimiento de aprovisionamiento en el Ministerio pasa, por regla general, por la presentación de solicitudes a los socios internacionales.
Solo de forma progresiva, a partir de mediados de 2022, la unidad ha empezado a restaurar su capacidad de combate. Según Militarnyi, la Brigada Azov ha sido reforzada con nuevos vehículos blindados fabricados en Ucrania y Occidente (vehículos blindados de transporte BTR-4, tanques T-64BV, orugas M113, vehículos blindados estadounidenses MaxxPro y vehículos todoterreno blindados HMMWV). Los combatientes de la brigada también utilizan activamente armas de infantería de origen extranjero. Así, la mayoría de los fusiles de los soldados están fabricados en calibre 5,56 OTAN, como los Colt C7 y C8, que son copias con licencia canadiense y holandesa de los M16 y M4 estadounidenses, respectivamente. La brigada también está armada con ametralladoras occidentales M249 y copias búlgaras de ametralladoras PKM conocidas como MG-1M.
El personal y su formación
En segundo lugar, la formación en el manejo de los nuevos equipos resulta determinante puesto que en la guerra no sólo se necesita personal, sino personal suficientemente formado y preparado. Hay que recordar que Azov perdió en Mariupol una parte muy importante de sus tropas, muertas o capturadas, entre ellos al personal mejor formado.
La falta de soldados con el nivel de formación y preparación exigido es una consecuencia de la guerra que afecta de manera especial a Azov, tal y como daba a entender Prokopenko en su reaparición ante sus tropas el 16 de julio. Por esa razón, Prokopenko señaló en su intervención que los esfuerzos principales de Azov debían dirigirse en la actualidad no sólo al reequipamiento de la unidad con personal, equipamiento y armamento, sino al entrenamiento de combate.
En su declaración en Facebook el 5 de mayo, Prokopenko insistía previamente en una de sus principales convicciones militares: “para cada combatiente que se une a las filas de nuestra unidad, lo más importante es el entrenamiento y el autodesarrollo. Nuestro lema «No hay gloria sin lucha» dice que la esencia de Azov es la capacidad de prepararse sistemática y cuidadosamente para las tareas de combate. Tu éxito es el éxito del equipo, por lo que el desempeño en el campo de batalla depende de cada luchador de nuestra gran familia, una unidad que se basa en los principios de jerarquía y hermandad de lucha”.
La necesidad de más personal para conseguir el objetivo de consolidación militar de la Brigada se traduce, por otra parte, en el lanzamiento de una campaña de reclutamiento por parte de Azov en la que participa el propio Prokopenko. En esa dirección, el 16 de agosto, Redis insistía en su Facebook en la importancia del equipo: “Estoy en contra del culto a la personalidad. Creo firmemente que el Ejército es un esfuerzo de equipo y que somos tan fuertes como nuestro soldado más débil”. “Los méritos y logros de «Azov» son el mérito de cada soldado, vivo y muerto, que, habiendo exaltado lo común sobre lo personal, como verdaderos profesionales, sin tener en cuenta su propio tiempo, dedicándose plenamente a su campo, pusieron a disposición sus propias vidas en el altar de la independencia”. Por ello, “Los esfuerzos principales se dirigirán al equipamiento de la unidad y al entrenamiento de combate de la brigada «Azov» para el cumplimiento posterior de las tareas de combate asignadas”.
El contenido de la acción actual de reclutamiento de Azov muestra, no obstante, las grandes dificultades existentes. Es significativo que Azov no exija ninguna experiencia previa en combate, ni siquiera un servicio militar previo (“Instructores experimentados con tremenda experiencia en combate enseñan a los reclutas todo lo que necesitan”, se señala en la convocatoria), o que se mencione explícitamente la posibilidad de “transferencias desde otras unidades militares”. Esto último refleja la disposición de los grupos más militantes a competir con otras unidades para hacerse con el personal mejor preparado.
Hay, en tercer lugar, una clara dimensión psicológica a considerar. Se trata de la necesidad de reforzar la moral de las tropas porque, incluso en el caso del ultranacionalismo militante, ésta se ve afectada con la llamada fatiga de la guerra. Es llamativo, en este contexto, que en su resumen de la intervención de 16 de julio ante las tropas, AzovMedia destaque que: “La tan esperada reunión con el comandante, su presencia junto a sus subordinados y el mando directo de la unidad es exactamente la carga necesaria que elevará la moral de los militares de la brigada y les dará confianza adicional en el campo de batalla”.
Con un Prokopenko ausente de un acto liderado por Kalina, es igualmente revelador que el resumen de AzovMedia del contenido del Día de los Muertos del 23 de septiembre insista en que el recuerdo de los caídos de Azov “nos da fuerzas para continuar la lucha, incluso cuando parece que ya no tenemos fuerzas. ¡Recordamos! ¡Vamos a vengarnos!”.
La moral de victoria es necesaria para una unidad ultranacionalista, que encuentra su razón esencial de ser en la lucha contra Rusia. Actualmente, esa batalla se traduce en el intento de avanzar hacia las fronteras internacionalmente reconocidas de 1991, en el que se enfrenta a la dura barrera defensiva establecida por la Federación Rusa. En años anteriores, esa batalla ideológica se ha producido en forma de actuaciones parapoliciales contra la población prorrusade Mariupol o la participación en la agresión de Ucrania contra Donbass en localidades como Shirokino, una localidad destruida años antes de que las tropas rusas cruzaran la frontera.
En sus operaciones militares, tras su reconfiguración en Brigada, Azov empieza su trayectoria participando en la contraofensiva ucraniana en la zona de Orejovo. Enfrentada a notables límites operativos, a partir de agosto de 2023 se sitúa a la Brigada en el frente de Krasny Liman, más precisamente en el área de los bosques de Kremennaya. En ese contexto de batalla, Prokopenko y Azov apenas mencionan algunos pequeños éxitos militares, el primero en torno al 23 de agosto y el segundo en torno al 9 de octubre. En realidad inexistentes, esos escasos éxitos de los que se jacta Ucrania en esta zona son una muestra de debilidad. Era ahí, en el norte de Lugansk, donde Kiev esperaba romper el frente y continuar su ofensiva tras la ruptura de Járkov. Desde entonces, la defensa activa de las tropas de la Federación Rusa ha impedido ningún avance hacia Kremennaya y Svatovo y la presión se ha trasladado desde esas localidades a Krasny Liman, aún en manos de Ucrania.
Las fuentes rusas hacen mención efectiva a estos combates en la zona de Kremennaya a mediados de noviembre con participación de la Brigada Azov. La dureza de los combates para Azov resulta evidente y su propaganda no ha podido jactarse de ningún avance relevante más allá de la destrucción ocasional de equipos y la limpieza de zonas reducidas de la presencia de fuerzas rusas en la zona. El frente no se acerca a Kremennaya sino a Krasny Liman.
La posición de Prokopenko en el nuevo Azov
En términos formales, Denis Prokopenko ocupa la posición de comandante de la nueva Brigada Azov de la Guardia Nacional. Según el ministro Igor Klymenko, sin embargo, Prokopenko se centra sobre todo en la responsabilidad de formación de la Brigada, lo que no implica que no participe de su papel de comandante. “Está totalmente integrado en el proceso [de mando en la unidad]. Se pone al día, recupera el tiempo que estuvo ausente”.
En una entrevista a finales de julio con el nuevo comandante de la Guardia Nacional, Oleksandr Pivnenko, se dan algunas claves para entender una situación que no sólo depende de la capacidad de readaptación de Prokopenko, sino también de la propia necesidad de ajuste a la nueva estructura de mando tras las reformas introducidas a primeros de 2023 por el ejército ucraniano. En referencia a los mandos de Azov, Pivnenko, señala que “algunos de ellos tenían tareas no como parte de una brigada, sino como parte de un batallón de un grupo táctico. Se preparan y realizarán tareas como todos los demás”.
Al margen de Prokopenko, dos personas resultan en cualquier caso claves en la cadena de mando de la Brigada Azov. Por una parte, algunas fuentes todavía señalan a Mykita Nadtochi, Raz-Dva, como subcomandante de la unidad. Por otra, es igualmente decisivo el papel del jefe de estado mayor de Azov, Bohdan Krotevych, Tvar. Se trataría de las verdaderas figuras operativas en estos momentos, a la espera de la definitiva recuperación de Prokopenko.
Las referencias político-ideológicas del nuevo Azov
En sus distintas intervenciones desde el 5 de mayo, en público o en sus redes sociales, Denis Prokopenko ha reafirmado los objetivos de Azov, así como sus principios y valores desde su constitución en 2014.En conexión con el objetivo supremo del régimen nacionalista ucraniano, la pretensión esencial es restablecer la soberanía ucraniana. Tanto en su declaración de 5 de mayo como en su reaparición antes sus camaradas de Azov el 16 de julio, afirma que la guerra no terminará hasta que “restablezcamos las fronteras de Ucrania al estado de 1991”.
La dimensión nacional-esencialista de Azov queda reafirmada en torno al día de la independencia de Ucrania. El 23 de agosto, Redis aparece en una foto con la bandera de Ucrania, una acción que recoge AzovMedia señalando: “Bandera de Ucrania. Un símbolo de resistencia al mal. Un símbolo de valentía y amor por la Patria. La bandera azul-amarilla que iluminaba la impenetrable oscuridad en los días más duros de las sangrientas batallas. Colores que defenderemos mientras nuestro corazón lata”.
El objetivo punitivo de la acción del grupo, clave para entender el origen y sentido de Azov, es igualmente determinante. En su declaración del 5 de mayo en Facebook, Redis, se reafirma en el objetivo de Azov de: “limpiar Ucrania del enemigo en el frente y en la retaguardia”. Un objetivo que va más allá de la expulsión de las tropas rusas de Ucrania y que implica la represión y supresión de toda disidencia interna. Debe recordarse que, para la oposición ucraniana al régimen nacionalista, es sobre todo este último aspecto el que ha representado históricamente Azov.
Existen otros objetivos más específicos, relacionados con el desarrollo de la guerra y la posición de los soldados de Azov. El principal consiste en liberar “a todos nuestros prisioneros”, devolver “a nuestro último combatiente del cautiverio”. Aprovechando la acción judicial de la Corte Penal Internacional, Prokopenko menciona en este contexto -de forma oportunista, dado que es una referencia básicamente ocasional- a los civiles como cuando señala que “esta guerra no terminará hasta que devolvamos a todos los niños y niñas del cautiverio”.
La referencia a los combatientes enlaza con la idealización de la muerte, de los héroes fallecidos, por parte de Azov y la asociación entre esas muertes y el deseo de revancha, motivadora del combate. Este deseo de revancha es un elemento decisivo en el impulso de Azov. En sus contactos con el grupo de Azov retenido en Turquía antes de su vuelta a Ucrania, Igor Klymenko destacaba, por ejemplo, su voluntad de volver al país y su “deseo de vengar a los muertos”.
Para Prokopenko todos los aspectos señalados están íntimamente interrelacionados. El 24 de agosto, resume de la siguiente manera el proyecto nacionalista de Azov: “Independencia. Retorno de prisioneros. Victoria”. “Es por lo que vivimos”. “Sin una cosa, otra es imposible”. “Nuestro sentido interior de independencia y la voluntad de lograrla nos llevan a la batalla”. “La victoria será la confirmación definitiva de la verdadera independencia de nuestro país”. “Y sin la liberación de nuestros hermanos del cautiverio, ni siquiera el restablecimiento del control sobre los territorios temporalmente ocupados podrá considerarse como victoria”. “Independencia. Retorno de prisioneros. Victoria”. “Y no hay otra manera”.
Respecto a otros comandante históricos de Azov, un aspecto relevante de la posición de Prokopenko es su vocación militar. En su discurso a las tropas de 16 de julio se reafirmaba en esta posición dentro de Azov: “Soy un soldado. No me interesan otras áreas de actividad, excepto los asuntos militares. Mi corazón, mi alma y mi cuerpo pertenecen a Azov«. En su apoyo a la campaña de reclutamiento del 16 de agosto profundiza en la misma línea: “Mi corazón, alma y carne pertenecen a Azov. Soy un soldado, no un político”. Aunque deja una puerta abierta para después de la guerra: “Por lo tanto, mientras la guerra continúe en el país, tengo poco interés en otras áreas de actividad, excepto en los asuntos militares”. Prokopenko es exactamente el tipo de militar que busca Zelensky, el que no se mete en política. Es decir, el que muestra la política correcta.

Comentarios
Aún no hay comentarios.