Unos días antes de lo previsto, la Comisión Europea recomendó ayer iniciar las negociaciones de adhesión de Ucrania a la Unión Europea, una decisión que ya estaba tomada y en la que las declaraciones sobre los grandes progresos democráticos de Kiev son solo un tecnicismo que no necesariamente ha de corresponderse con la realidad. El paso es el inicio de un camino que, como ha comprobado Ankara en las últimas décadas, será todo lo largo que Bruselas desee y que llegará a buen puerto por una decisión política unilateral que poco tendrá que ver con las credenciales democráticas de Ucrania, la libertad de prensa, las reformas políticas o la situación económica. Con esta decisión, anunciada de antemano hace semanas, la Unión Europea confirma su voluntad expansionista a pesar de la decadente situación geopolítica que ha mostrado tanto en Ucrania, donde su postura está completamente subordinada a Estados Unidos, como en Palestina, donde la defensa de Israel ha alienado aún más al Sur Global al que Bruselas intentaba acercar hacia su bando.
Para el entorno de Zelensky, el anuncio realizado ayer, que se esperaba para diciembre, supone una victoria mediática en un momento que incluso medios ucranianos como The Kiyv Post han calificado de “la peor semana”. En los últimos días, se han acumulado una serie de noticias que han minado la credibilidad del Gobierno ucraniano y, sobre todo, su confianza en la intención de sus socios de continuar financiando y apoyando el esfuerzo bélico de Ucrania hasta la prometida victoria final. A las ya comentadas críticas a Zelensky desde su círculo interno que publicó la revista Time, la reaparición de la posibilidad de negociación con Rusia y el debate abierto por el excesivo realismo del general Zaluzhny en su valoración de la contraofensiva hay que sumar también otra serie de noticias que han ahondado en las dificultades y divisiones que se están produciendo en las autoridades políticas y militares ucranianas.
The Kiyv Post añade dos hechos concretos que se han producido esta semana. El primero fue el cese del comandante de las Operaciones de Fuerzas Especiales tras confirmar en un vídeo publicado en YouTube el papel de sus soldados en las redadas transfronterizas en Rusia que Ucrania sistemáticamente niega realizar. Posteriormente, Rusia anunció haber realizado un ataque exitoso contra una ceremonia de entrega de medallas de la 128ª Brigada en una localidad de Zaporozhie. Las imágenes no dejaban lugar a dudas y se ha confirmado la muerte de, al menos, 28 soldados. Su comandante evitó el ataque al retrasarse en su llegada. Actualmente está siendo investigado por negligencia. La ceremonia, celebrada en la calle y a la vista de los drones de vigilancia rusos, no parece el acto más prudente que puede realizarse en el frente.
A todo ello hay que añadir un incidente más: la muerte de uno de los principales asesores y amigos de Valery Zaluzhny a causa de una explosión que, según las autoridades ucranianas, está siendo investigada. Por el momento, no hay unanimidad siquiera en la forma en que se ha producido el suceso. El Ministerio del Interior, encargado de la investigación, afirma que se trató de la explosión de una granada que le fue regalada por su cumpleaños mientras que Zaluzhny afirma que fue un artefacto explosivo improvisado. Los hechos y la división de opiniones sobre lo ocurrido parecen ser una prueba más de las tensiones internas que están viviéndose en las autoridades ucranianas.
Los rumores sobre el enfrentamiento entre las autoridades militares y civiles no son nuevos. En el pasado, fuentes anónimas -en ocasiones de dudosa credibilidad- se han referido a la diferencia de opinión entre Zelensky y Zaluzhny en relación con la táctica militar y la situación de cada momento. Antes de la ofensiva, se especuló sobre si el general defendía la opción de abandonar Artyomovsk mientras que Zelensky optaba por seguir luchando por mantener la ciudad a toda costa. Los actuales rumores parten de evidentes diferencias de opinión entre el liderazgo militar y el político que, aunque mantienen el mismo objetivo, lograr una victoria que solo puede ser militar, valoran de forma cada vez más diferente la situación actual. Ayer, Volodymyr Zelensky volvió a insistir en que Ucrania tiene un plan que está cumpliendo y anunció que la ofensiva continuará durante el invierno y el próximo año.
Frente a esa negación de la realidad, ya que es evidente que los planes para 2023 no se han cumplido, el artículo de Zaluzhny ha puesto de manifiesto una situación mucho más compleja de lo que las autoridades políticas están dispuestas a admitir. Mijailo Podolyak, Andriy Ermak e incluso Volodymyr Zelensky han aceptado que el ritmo de la contraofensiva no se corresponde con sus previsiones, pero esa es la única concesión que están dispuestos a realizar. Es especialmente importante para Ucrania mantener el discurso de la Rusia débil, con unas tropas mal equipadas y con la moral por los suelos y unos mandos militares sin capacidad táctica. Las palabras de Zaluzhny, que ha preferido utilizar el argumento de la capacidad industrial rusa para seguir produciendo armas eficientes y las mejoras rusas en aspectos como la dronería para exigir más armamento a sus socios, contradicen abiertamente ese discurso oficial que Zelensky y su entorno quieren imponer.
En esta ocasión, el desacuerdo y las tensiones internas dentro del círculo de poder de Ucrania no proceden de rumores de canales de Telegram o medios de comunicación menores sino de las grandes cabeceras estadounidenses. Eso dificulta a Kiev negar la realidad y acusar a Moscú de difundir noticias falsas, aunque no lo hace imposible. “Hay cuatro obsesivas principales ideas propagandísticas de Rusia en las últimas semanas: conflicto congelado, negociaciones, las sanciones no funcionan y división en el liderazgo político-militar de Ucrania”, escribió ayer Mijailo Podolyak describiendo los temas que han podido leerse esta semana en medios que no son rusos sino estadounidenses o británicos. Ayer mismo, BBC publicaba un artículo que acusaba al entorno de Zelensky e incluso al propio presidente de tener celos de la popularidad de Zaluzhny.
El mensaje de Podolyak continuaba para convertir esos temas tratados por The New York Times, NBC, Washington Post o Time en más cómodos para el discurso ucraniano a pesar de mostrar la grave disonancia cognitiva existente en estos momentos. “Permítanme traducir del lenguaje propagandístico ruso a uno objetivo, añadió el asesor de la Oficina del Presidente. “Rusia teme totalmente la derrota militar y la continuación de la presión a lo largo de la línea del frente; Rusia sólo necesita la rendición de Ucrania y la retención de al menos parte de los territorios ocupados; el agotamiento de los recursos de Rusia es demasiado obvio, la producción militar está deprimida, hay una búsqueda constante de consumibles en Irán/Corea del Norte; Rusia quiere provocar una crisis política interna en Ucrania para no perder”. El entorno de Zelensky sigue manteniendo su discurso pese a las crecientes evidencias, mostradas incluso en los medios más fervientemente proucranianos, de que el desarrollo militar no está siendo el deseado. Kiev niega incluso las diferencias que evidentemente existen entre los mandos políticos y los militares sobre el estado de la actual ofensiva, que no se están produciendo en la sombra, sino en las páginas de medios occidentales.
Sin embargo, pese a las evidentes tensiones, las autoridades políticas y militares de Ucrania únicamente difieren en la táctica, no en la estrategia y ambas continúan centradas en la vía militar como una salida posible al conflicto. Esa vía militar incluye también continuar con bombardeos indiscriminados contra ciudades como Donetsk, que causan muerte y destrucción sin más objetivo militar que amedrentar a la población, o los asesinatos selectivos. Ayer, por la vía del coche bomba, fue asesinado en Lugansk Mijaíl Filiponenko, actual diputado y exalto cargo de la milicia de la RPL que defendió a la población de la agresión ucraniana. Al contrario que en casos anteriores, en los que Ucrania ha querido culpar a las luchas internas o ha visto la mano negra rusa, con rapidez y orgullo, la inteligencia militar de Ucrania, el GUR de Kirilo Budanov, reivindicó ayer el asesinato. La guerra continúa y no hay ninguna disputa interna que vaya a ponerla en duda.
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