Entrada actual
Donbass, DPR, Economía, Ejército Ucraniano, Elecciones, LPR, Política, Rada, Rusia, Ucrania, Zelensky

Dilema electoral

Acostumbrado a ser tratado como un héroe de guerra, el presidente que encarna la unidad del pueblo ucraniano y los valores europeos de lucha por la democracia y la libertad, Volodymyr Zelensky, ha sufrido estos días varios duros golpes que minan su discurso y ponen en cuestión su posición internacional y su legitimidad interna incluso dentro de su círculo más cercano. Durante toda la semana, oficiales tan importantes en la actual cúpula de poder de Ucrania como Oleksiy Danilov, presidente del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, o Mijailo Podolyak, asesor de la Oficina del Presidente, han condenado el artículo publicado por la revista Time, en el que oficiales anónimos del entorno más cercano al presidente Zelensky condenaban la estrategia de Ucrania y la corrupción, que presentaban como galopante. Danilov, queriendo castigar al mensajero, ha exigido que las autoridades “lidien con esos oficiales anónimos”. El intento de Zelensky, Danilov o Podolyak de negar la existencia de disidencias externas no impide ver la diversidad de opiniones sobre la forma en la que continuar la guerra y cierta deslegitimación del presidente como autoridad absoluta.

“Los rumores sobre la tensión entre el presidente y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas a causa de la estrategia y el nombramiento de comandantes han circulado en Kiev durante más de un año, pero hasta ahora no habían resultado en desacuerdos públicos”, escribía ayer un artículo publicado por The New York Times. Esta tensión, manifestada públicamente por medio de un artículo publicado en The Economist en el que Valery Zaluzhny admite que la guerra se encuentra “en punto muerto”. Esa idea contradice la valoración oficial del Gobierno ucraniano, que aunque admite dificultades y un ritmo más lento del previsto, sigue insistiendo en que su ofensiva contra las tropas rusas avanza en la dirección esperada. “Los asesores de Zelensky pueden temer que la bajada a la realidad de las conclusiones del general Zaluzhny podrían disuadir a algunos de los aliados de continuar la asistencia militar”, concluye The New York Times. La prioridad por la guerra que implica ese temor del entorno del presidente ucraniano se manifestó nuevamente el sábado, cuando Volodymyr Zelensky negó los rumores de posibles negociaciones con Rusia e insistió en la vía militar como única salida al conflicto.

El fracaso de la contraofensiva en su objetivo de capturar amplios sectores de territorio en el sur de Ucrania -aunque no en el objetivo secundario de continuar los intentos de minar la operatividad rusa a base de destrucción de infraestructuras, bases y equipamiento en la retaguardia- y el cuestionamiento interno hace a Zelensky mucho más vulnerable que hace un año a las críticas y a la deslegitimación. En 2023, Zelensky ha tenido que leer en medios tan afines como Político que su figura no es imprescindible y que Ucrania seguiría adelante sin cambios incluso a pesar de su muerte. La necesidad de legitimación interna y externa en un momento en el que esta no puede ser conseguida a través de éxitos militares hace que reaparezca recurrentemente la cuestión electoral.

Zelensky fue elegido por una amplia mayoría en las elecciones de 2019 en las que derrotó con facilidad a Petro Poroshenko. El mandato de 5 años expira en 2024, pero la posibilidad de celebrar elecciones choca con la legislación ucraniana, que impide procesos electorales en situaciones de ley marcial como la actual. La cuestión se planteó por primera vez hace unos meses precisamente a raíz de la idea de mantener la legitimidad y las credenciales democráticas del presidente, un aspecto que adquiere más importancia a medida que la guerra se alarga y no se prevé una resolución a corto o medio plazo. En aquel momento, cuestionado desde la prensa de sus aliados occidentales, un molesto Zelensky se ofreció a celebrar elecciones si sus socios creaban las condiciones para que la población refugiada pudiera ejercer su derecho al voto, si podían hacerlo de forma fiable y segura también los soldados de las trincheras y, sobre todo, si Ucrania recibía financiación exterior específica para ello.

“No cerraremos esa página. El presidente está considerando y sopesando los pros y contras”, ha afirmado esta semana el líder de la diplomacia ucraniana Dmitro Kuleba ante los últimos rumores sobre si Zelensky valora la posibilidad de celebrar elecciones presidenciales en 2024 tal y como obligaría su mandato de 2019. Días antes, Ruslan Stefanchuk, presidente de la Rada, prácticamente inoperante desde febrero de 2022, había planteado la lista de problemas para celebrar elecciones.

Stefanchuk planteó cinco grandes temas por los que Ucrania aún duda sobre qué hacer en relación con la celebración de elecciones, que posiblemente darían a Zelensky una victoria clara (no hay oposición posible en las actuales condiciones), pero que implicarían visualizar que Kiev controla solo una parte del país. Evidentemente, uno de los aspectos mencionados por el presidente de la Rada fue el problema de financiación. Zelensky no precisa de un proceso de legitimación interna para continuar con su mandato, aunque sí ha de dar todos los pasos necesarios para que quienes han de financiar la guerra y el funcionamiento del Estado continúen haciéndolo. Es a esos países a los que se apela en busca de financiación específica para cubrir los costes de un proceso electoral que contaría con una serie de complicaciones añadidas derivadas de la cantidad de población interna y externamente desplazada. Al margen del resto de propuestas, exigencias o quejas, Ucrania no celebrará ningún proceso electoral si no es completamente financiado por sus socios, posiblemente por la Unión Europea, encargada del mantenimiento del Estado ucraniano. Ucrania exige también el derecho de las personas refugiadas al voto, algo que debería ser capaz de organizar en sus embajadas, pero que posiblemente también espere que sean los propios países quienes lo organicen. El derecho del personal militar al voto y a ser candidatos es otra de las cuestiones.

Las dos siguientes exigencias planteadas por Stefanchuk muestran el desinterés de Ucrania por celebrar elecciones. Pese a haber censurado gravemente los medios, Ucrania afirma que solo podrían celebrarse elecciones si se garantiza el acceso libre de la prensa, algo que ella misma está bloqueando continua y constantemente en los territorios bajo su control. El problema no está en la censura del Gobierno, sino en “proteger el espacio informativo de la indeseada influencia de Rusia”. La simple mención a ese aspecto es muestra suficiente de que las reticencias a la celebración de elecciones no son sino una cuestión de estrategia política. Rusia no dispone actualmente de ninguna herramienta para influir indeseadamente en el espacio informativo ucraniano, dominado completamente por el discurso oficial ucraniano bajo el influjo occidental.

Finalmente, Stefanchuk planteó la cuestión de la celebración de elecciones en los territorios ocupados. Evidentemente, Ucrania no está en condiciones de exigir a Rusia acceso para la organización de los comicios en las regiones bajo control ruso. Esa exigencia hace inviable la posibilidad de celebrar elecciones según esa lista de deseos de Kiev. Sin embargo, las propuestas de Stefanchuk dejan una pregunta en el aire: ¿se refiere Ucrania únicamente a Jersón y Zaporozhie o pretende hacer creer que desea dar voz a la población de Donetsk, Lugansk y Crimea, que han rechazado a la Ucrania post-Maidan desde 2014 y cuya opinión no ha contado para Kiev desde febrero de ese año? Ucrania ha rechazado dar voz a Donbass incluso en las conversaciones de paz de Minsk, por lo que parece escasamente creíble que Zelensky y su entorno se planteen siquiera dar a esa población la posibilidad de votar en su contra.

Sin oposición, con millones de personas desplazadas y sin interés por realizar un proceso mínimamente creíble, cualquier celebración de comicios en las actuales circunstancias no sería sino un intento de Zelensky de legitimar su figura para garantizarse el apoyo de sus socios a largo plazo. De ahí que la cuestión vaya a continuar apareciendo periódicamente en la agenda política, especialmente mientras Zelensky no pueda basar su legitimidad ante sus socios en victorias en el frente. Por el momento. Continuará así el círculo que comienza por las palabras de un oficial ucraniano planteando las condiciones necesarias para la celebración de elecciones, un amago de debate sobre lo adecuado o no de ello y una sentencia final, como la que el presidente ha pronunciado en las últimas horas. «No es momento para elecciones», ha afirmado Zelensky en su última aparición. El momento llegará solo cuando sean sus socios quien le exijan renovar su legitimidad.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Reportes del frente archivados.

Registro

noviembre 2023
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  
Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a otros 2.261 suscriptores

Últimos resúmenes del frente

Estadísticas del Blog

  • 2.516.940 hits