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Donbass, DPR, Ejército Ucraniano, Rusia, Ucrania

Innovar en el frente

Artículo Original: Denis Grigoriuk

A pesar de la liberación de Artyomovsk, este sector del frente sigue siendo uno de los más calientes. La batalla no se ha detenido allí y, de vez en cuando, las tropas ucranianas realizan intentos de capturar ciertos asentamientos para ocupar las colinas dominantes y poder así atacar las posiciones de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa en Artyomovsk. En este sentido, es extremadamente peligroso moverse por aquí durante el día, incluso cerca de la ciudad. Vamos camino de Artyomovsk junto a Mejanik. No se atreve a llegar a periodistas allí, no hay un equipo que lo haga posible, así que nos comunicamos en las aproximaciones a la famosa ciudad de la que aún habla toda la prensa del mundo.

Mejanik lleva en Donbass desde la primavera de 2022. Es notorio que venga de Ekaterimburgo. Los liberales rusos la han proclamado “capital liberal de Rusia”, dando a entender que la población local se opone al actual Gobierno. Pero la realidad es matizable y hay residentes de Ekaterimburgo que, junto a otros rusos, participan activamente en la operación militar especial. Hay incluso ejemplos como el de Mejanik, personas que acudieron al frente incluso antes de que se decretara la movilización parcial. Desde la primavera del año pasado, Mejanik ha luchado en la inteligencia, pero se las arregla para combinar las labores de destrucción del enemigo con su especialidad civil: el diseño.

“Estoy intentando multiplicar la potencia de las unidades de infantería en mi batallón. ¿Con qué está armada nuestra inteligencia en estos momentos? El batallón de reconocimiento es una unidad relativamente ligeramente armada y sus armas principales en servicio son ametralladoras de calibres 5,45, 7,62, lanzagranadas y demás. Así que estamos introduciendo en el trabajo de nuestro batallón ametralladoras pesadas de 12,7 basadas en defensas antiaéreas de 23 mm, lanzagranadas automáticos, y, lo que es más importante, sistemas Grad de 122 mm”, explicó Mejanik.

“De esta forma, estamos parcialmente creando una unidad normal de infantería que sea autosuficiente, porque cuando aparece nuestra artillería, lo hace en la primera línea del frente. Zushka -así se llama la ametralladora de 23 mm-, la usamos para demoler fortificaciones del enemigo, porque la potencia del disparo lo permite. Los Grad los empleamos de forma remota en la distancia para causar daños en las infraestructuras, depósitos de armas, centros logísticos, nodos ferroviarios, acumulaciones del enemigo, etc.”, afirmó el soldado. Periódicamente, tenemos que hablar más alto. Mejanik apenas oye de un oído a causa de su participación en las hostilidades y el trabajo directo con la artillería, que en ocasiones afecta profundamente a la audición.

Con una sonrisa en la cara, el mecánico cuenta, sin ocultar su orgullo, que el otro día dio en el blanco en un cruce ferroviario de las Fuerzas Armadas de Ucrania en la zona de Chasov Yar, donde el comando ucraniano está trasladando más y más equipamiento para atacar diferentes sectores de la defensa de la Federación Rusa. El ataque fue posible gracias a una de estas armas. “Desde que trabajamos sobre el enemigo en contacto directo, muy cerca, es decir, desde que estamos en la línea de combate por contacto, usamos el Gradomet, así lo llamamos, empezamos a disparar desde más lejos con nuestro vehículo BM-21 normal. Normalmente trabaja desde posiciones protegidas en la retaguardia y nosotros trabajamos ante las barbas del oponente, le golpeamos con un arma de larga distancia. Nuestros proyectiles vuelan 20 kilómetros y golpean objetivos que un BM-21 habitual no puede alcanzar”, se jactó el explorador.

No es la primera ocasión en las que los soldados que se encuentran en plena línea del frente me muestran abiertamente cómo se pueden usar armas ya existentes de una manera diferente. Recuerdo que, al final de la batalla por el aeropuerto de Donetsk, los soldados del batallón Sparta me contaron cómo habían usado las instalaciones para desminar contra las posiciones de Ucrania en una de las terminales.

Incluso en condiciones de hostilidades activas, es posible crear algo nuevo. Es más, Mejanik está convencido de que la guerra da oportunidades para introducir elementos recién inventados que no se conseguirían en tiempos de paz. “si puedes inventar y fabricar algo con materiales improvisados, también aquí, en fábricas destruidas donde hacemos estos inventos, siempre salen. Es imposible desarrollar un Gradomet y probarlo en Rusia, en esos territorios en los que tenemos una autoridad administrativa bien establecida. Aquí, en el frente, estamos luchando, de ahí que podamos desarrollar estas nuevas armas y aplicarlas a nuestro trabajo”, sentenció Mejanik.

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