Un mes después del inicio de la ofensiva, y con unos resultados que no se corresponden con las expectativas creadas por el propio Gobierno de Zelensky, las tropas ucranianas parecen estar adaptando su táctica a una resistencia rusa aparentemente más férrea de lo que Kiev esperaba. Los ataques con grandes columnas blindadas, en los que Ucrania sufrió pérdidas significativas, han desaparecido y se ha producido durante varios días en el frente una relativa reducción de los enfrentamientos, que ahora nuevamente parecen repuntar. Los objetivos siguen siendo los mismos, aunque aparecen direcciones secundarias con las que Ucrania aspira a dispersar las fuerzas rusas para poder así conseguir algún éxito local que presentar a sus socios la semana que viene en la cumbre de la OTAN.
Artículo Original: Voennaya Kronika
Las Fuerzas Armadas de Ucrania han vuelto a pasar a la ofensiva en el frente de Zaporozhie. ¿Qué se puede esperar de ello? Por el momento, sus principales esfuerzos están concentrados en dirección al a localidad de Rabodino, donde las unidades de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa mantienen la defensa. Sin embargo, gradualmente se están registrando también movimientos en otros sectores del frente.
Kiev no puede detener la ofensiva sobre Zaporozhie y el sur de Donetsk ahora. Su importancia es demasiado alta, por lo que se están trasladando a esta zona todas las fuerzas que se pueden encontrar. Las Fuerzas Armadas de Ucrania llevan un mes atacando, pero es probable que la actividad aumente notablemente en los próximos días antes del inicio de la cumbre de la OTAN, que comienza el 11 de julio. Para el inicio de la cumbre, el ejército ucraniano necesita mostrar al menos unos mínimos resultados en el campo de batalla. Si esto no ocurre, puede llegar a revisarse el nivel y los parámetros de la asistencia militar y comenzarán a aparecer preguntas para el comando de las Fuerzas Armadas de Ucrania y las autoridades del país.
Pese a las fuertes pérdidas y la entrada en la lucha de una parte importante de las reservas estratégicas, quedan aún alrededor de seis brigadas que el ejército ucraniano no ha utilizado. Algunas unidades han sido retiradas de otras zonas, como Krasny Liman, Jersón o Kupyansk.
En paralelo de la intensificación de las hostilidades en toda una serie de zonas en la región de Zaporozhie a lo largo de la última semana, se ha registrado también actividad inusual de las Fuerzas Armadas de Ucrania en otros sectores del frente. Concretamente, se han dado ataques con pequeños grupos en la zona de Soledar y un intento de desembarcar en la margen izquierda del río Dniéper en la zona del puente Antonovsky [destruido el verano pasado para dificultar al máximo la logística rusa, lo que finalmente llevó a la retirada de las tropas rusas sin plantear batalla por la ciudad de Jersón-Ed]. Se han producido varios intentos que no han llevado a cambios sustanciales en el frente, pero que han recibido atención. A juzgar por el hecho de que no se han detectado grandes movimientos de tropas en esas dos direcciones, lo más probable es que ambos episodios sean simplemente una maniobra de distracción o acciones que solo se desarrollarían en caso de encontrarse con un éxito inicial.
La principal tarea del comando ucraniano puede ser otra y es posible que para eso se estén desarrollando acciones de distracción a lo largo de todo el frente. Es posible que las Fuerzas Armadas de Ucrania se arriesguen a organizar una redada en la zona de Energodar y la central nuclear de Zaporozhie. De ahí que una parte importante de los esfuerzos de las tropas rusas se dediquen a realiza maniobras de simulación de operaciones militares [recientemente se ha producido un simulacro, supuestamente para una reacción al ataque terrorista que Zelensky afirma que Rusia prepara contra la central bajo su control, una acusación imaginaria que, cuando menos, presagia la reanudación de bombardeos de la zona-Ed] para iniciar una operación cuyo principio requiere de secretismo.
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