El motín armado liderado por Evgeny Prigozhin el pasado sábado ha monopolizado la información sobre la guerra en Ucrania en los últimos días, algo más sencillo teniendo en cuenta que Ucrania no tenía grandes éxitos con los que hacer aumentar el efecto desestabilizador de lo ocurrido en Rusia en los últimos días. Como admiten abiertamente los medios occidentales, la contraofensiva ucraniana, que avanza aunque sin amenazar, de momento, la primera línea de defensa rusa, no ha logrado ninguno de sus objetivos. No se ha producido tampoco la ruptura del frente que deseaban Kiev y sus socios. Sin embargo, el peligro continúa para las tropas rusas, cuya labor es, desde hace prácticamente un año, fundamentalmente defensiva.
Artículo Original: Vzglyad
La calma relativa en el frente no debe confundir a nadie. Y tampoco hay que creer que las Fuerzas Armadas de Ucrania han agotado su potencial o que la ofensiva se haya ahogado. En primer lugar, el oponente continúa atacando a lo largo de todo el frente y hay un intento activo de probar las defensas rusas. En algunas zonas, trabajan los grupos de sabotaje, en otras utilizan hasta un batallón. Al fin y al cabo, hay tensión en todo el frente.
En segundo lugar, las Fuerzas Armadas de Ucrania no han agotado su potencial. Ucrania ha movilizado a suficientes efectivos como para permitirse perder a diez mil soldados para llegar a la “línea Surovikin” por medio de reconocimiento por combate. Sí, es una carnicería sangrienta realizar este reconocimiento por combate, pero ¿a quién le importa realmente en Kiev o, más aún, en Occidente? Las Fuerzas Armadas de Ucrania tienen suficiente equipamiento para otra ofensiva potente y sería suficiente con romper el frente a través de las defensas y consolidarse.
En tercer lugar, los ataques con misiles contra las tropas rusas y las infraestructuras civiles continúan y es evidente que eso forma parte de la preparación para la ofensiva. Indirectamente, la presencia de asesores extranjeros incluso en Kramatorsk, donde fueron alcanzados por un misil, indica también preparaciones ofensivas. ¿Qué pueden estar haciendo exmiembros de los Rangers de Estados Unidos en una ciudad del frente?
En cuarto lugar, Kiev, la OTAN en general y Washington en particular no van a ir a ninguna parte sin dar una imagen productiva o, al menos algo más alegre, de la ofensiva. Es preciso poder justificar las pérdidas y las dificultades económicas ante las próximas elecciones.
También sería deseable poder mostrar algún resultado significativo para la cumbre de la OTAN del 11-12 de julio. Así que esta aparente tranquilidad está condenada a terminar. Se está ya preparando la opción para la nueva fase de ofensiva. El ataque sobre el puente Antonovsky en Jersón es un intento de probar cómo puede funcionar un desembarco en la margen izquierda del Dniéper en una pequeña cabeza de puente que posteriormente poder extender. Es posible que se intente lograr varias cabezas de puente a la vez. Es más, puede hacerse en la dirección del golpe principal o con fuerzas de distracción.
Las fuerzas armadas de Ucrania cuentan con suficientes efectivos para dos direcciones principales incluso ahora, después de la pérdida de un número significativo de tanques y vehículos de infantería. Teniendo en cuenta lo importante que es para Kiev el componente informativo de la guerra, hay muchas posibilidades de que se repita el intento de irrumpir en Belgorod o Kursk intentado consolidarse en alguna localidad, puede incluso que cuando se celebre la cumbre de la OTAN. No importa lo que pase después. Las Fuerzas Armadas de Ucrania abandonarán a todo el que haya sido enviado allí porque nadie se preocupa por la carne de cañón.
Al mismo tiempo, en un futuro a corto plazo, es de esperar que se activen las operaciones psicológicas y los centros ucranianos insistirán en temas como el conflicto entre el ejército y las autoridades, el ejército y Wagner y escribirán intentando crear pánico en el Gobierno ruso. En pocas palabras, se cantarán las viejas canciones de una forma ligeramente diferente. Estoy seguro de que sabremos qué hacer y ahora está en marcha el trabajo para eliminar los problemas. Lo más probable es que el golpe ucraniano se espere para la primera mitad de julio y la información disponible apunta a ello.
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