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Donbass, Economía, Estados Unidos, Rusia, Ucrania

Ukraina-Rus y el súper crédito de Zelensky

Artículo Original: Andrey Manchuk

Desde Washington, Zelensky anunció sus planes para transformar radicalmente Ucrania con un crédito de 277.000 millones de dólares. Según su versión, esta enorme cantidad de dinero caerá repentinamente del cielo sobre los habitantes y hará posible convertir el país en un verdadero paraíso. Es más, ocurrirá en los próximos años.

“Tenemos una visión clara de en qué debe convertirse Ucrania en cinco o diez años. Es un plan ambicioso para la transformación de nuestro país. Más justicia, más oportunidades. Estamos construyendo una Ucrania exitosa y sostenible”, afirmó el presidente ucraniano con inspiración y con el característico pathos de quien promete un gran futuro a los residentes. Volodymyr Alexandrovich se vino arriba. Y todo aquel que escuchaba el discurso porque es su trabajo -desde los aburridos funcionarios del Departamento de Estado a los periodistas de la corte que le habían acompañado desde Kiev- sabía perfectamente que les mentía a la cara.

El PIB de Ucrania el año pasado fue de 155.000 millones de dólares y ahora, en el segundo año de pandemia, es posible que sea aún más bajo. La deuda nacional es de 978.000 millones de grivnas y sigue aumentando. El pobre, corrupto, ineficiente y políticamente dependiente Estado no puede recibir tales préstamos. Ucrania solo recibirá más créditos para que los acreedores puedan recuperar los intereses de los créditos anteriores.

La fantástica suma mencionada por el presidente es un flagrante oxímoron de la situación y es evidente que quienes escribieron el discurso se sacaron la cifra de la chistera. Podían haber dado una cifra superior, al fin y al cabo, el papel lo aguanta todo y los oídos de los votantes ucranianos aguantan aún más. A Zelensky no le importa qué piensa la población de sus proyectos. Es consciente de que los políticos del país de la dignidad pueden prometer cualquier cosa. La demagogia no será castigada si es debidamente edulcorada con ataques patrióticos contra Moscú y confirmación de la lealtad eterna a Washington.

Así lo confirma el exministro de Infraestructuras Volodymyr Omelyan, que prometió a los ucranianos quemar Moscú, anexionarse la región rusa de Kuban y construir un Hyperloop en Dnipropetrovsk con el apoyo del mismísimo Elon Musk, a quien Zelensky visita ahora. En el mundo real, ni siquiera se molestó en reparar los dilapidados vagones de los trenes construidos en la etapa soviética.

Se habría salido con la suya con el invento del Hyperloop. Pese a la evidente mentira, Omelyan dimitió con honor y evitó los cargos de corrupción contra él. Parece que algún día se marchará para estar más cerca de sus hijos, que nacieron en Estados Unidos. Porque eso garantiza obtener la ciudadanía estadounidense y los patriotas ucranianos buscan asegurar el futuro de sus descendientes en la metrópoli, lejos del Estado al que han robado.

La exministra de Sanidad de Ucrania, Ulyana Suprun, también se marchó a la seguridad de su patria estadounidense. Nunca tuvo que responder por su responsabilidad en el colapso de la sanidad ucraniana. Es más, las autoridades ucranianas planean poner el sistema nacional de salud en manos de oficiales estadounidenses, incapaces de suministrar sanidad asequible y de calidad a sus propios ciudadanos.

“Lyashko complació a las familias con buenas noticias desde ultramar. Resulta que, en lugar de una Suprun, la destrucción final de la medicina nacional recaerá sobre los hombros de todo el Departamento de Sanidad de Estados Unidos, que ha desarrollado un plan estratégico de desarrollo de la medicina ucraniana hasta 2030.

Como saben, durante el periodo de mandato de nuestra ministra de Sanidad Ulyana Suprun, el país perdió un tercio de sus camas de hospital heredadas por la Ucrania independiente de la República Socialista Soviética de Ucrania. Fue algo muy doloroso para el país durante la pandemia de coronavirus, cuando gran parte de los hospitales y departamentos especializados se vieron obligados a rechazar el ingreso de pacientes que no fueran de coronavirus por culpa de la escasez de camas.

Por desgracia, no se han registrado estadísticas sobre el número de muertes que se podrían haber evitado entre los pacientes cardiovasculares, renales, hipertensos, diabéticos y otras patologías que requieren de tratamiento especializado. Sin embargo, a las autoridades no les sorprende el aumento de mortalidad que acompaña a una fuerte caída de la natalidad tras la reforma de Suprun.

Los ucranianos votan contra el actual curso del país no solo con los pies, sino también con sus ataúdes. No pueden aguantar mucho tiempo en un país en el que la medicina se convierte en un lujo para la población. Ahora, el proceso de destrucción de las infraestructuras hospitalarias será más rápido y más eficiente”, escribió el bloguero Valery Pesetsky.

Ni siquiera se ha informado a los ucranianos sobre la nueva etapa de la exitosa reforma sanitaria bajo el liderazgo de los americanos. Por algún motivo, la iniciativa no ha recibido amplia publicidad en los honestos medios democráticos, aunque ese tipo de noticias no serían recibidas con entusiasmo en una sociedad afectada por el coronavirus y en la que ya se conoce cuál es el precio a pagar por el cierre de clínicas y la reducción de camas de hospital.

Todo esto es perfectamente coherente. Las consecuencias de Euromaidan hacen que las autoridades ucranianas puedan permitirse ignorar abiertamente la opinión de la población. Porque las fuentes de poder en el país son ahora la embajada de Estados Unidos y los nazis en la calle. Los intereses de la población pueden ser ignorados. Es suficiente engañarles en las elecciones prometiéndoles parar la guerra y detener las políticas nacionalistas de Poroshenko para seguir las mismas políticas con una potencia aún más elevada después.

Y qué se puede decir si el principal creador de noticias diarias es el bloguero Alexey Arestovich, el mismo canalla propagandista y exsocio del diputado Dmitry Korchinsky que se hizo famoso por la frase: “Queridos amigos, os he estado mintiendo mucho desde la primavera de 2014”. Después de eso, fue nombrado asesor del presidente, necesitado de un personal tan avispado. Ahora, este hombre exige cambiar el nombre del país a Ukraina-Rus para conseguir finalmente derrotar al agresor, sorprendido por tal movimiento. Arestovich llegó a decir que su iniciativa tiene el apoyo de Zelensky. Eso sí pueden creerlo, al contrario que los 277.000 millones.

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