Entrada actual
Alemania, América Latina, Donbass, DPR, Ejército Ucraniano, Estados Unidos, Francia, LPR, Minsk, Rusia, Ucrania

Negociaciones

Artículo Original: Colonel Cassad

En el contexto de la sistemática destrucción de las relaciones entre Occidente y Bielorrusia tras el fallido intento de derrocar a Lukashenko, el formato de Minsk, que tampoco antes había dado señal especial de vida, ha quedado reducido a algo completamente virtual, ya que incluso las “conversaciones” en Minsk se han detenido. Es más, con la cancelación del tráfico aéreo entre Ucrania y Bielorrusia, surgen dificultades prácticas incluso para la demostración formal de gestos diplomáticos, que se suman a la general falta de voluntad del entorno de Zelensky de implementar los acuerdos de Minsk.

Al mismo tiempo, Rusia sigue insistiendo en que es el primer interesado en los acuerdos, por lo que, si Ucrania quiere discutir Donbass, puede ir a Minsk o comunicarse directamente con Pasechnik y Pushilin. Obviamente, nadie va a discutir Donbass ni Crimea directamente con Zelensky. Además de la oferta de recibirle en Moscú para tratar las relaciones ruso-ucranianas, Zelensky no ha conseguido nada. Es más, se prevé para el 16 de junio unas conversaciones directas entre Biden y Putin en Ginebra, donde, entre otros asuntos (en los que se incluye Bielorrusia) estará la cuestión de Ucrania. Como es habitual, se hará sin Ucrania, algo que ya no sorprende, ya que Ucrania carece de independencia en las relaciones internacionales.

De ahí el deseo de Zelensky de mantener conversaciones con Putin antes del encuentro Biden-Putin (en Donbass o en otra parte) para intentar así presentarse como una persona que influye en algo. Como no hay nada previsto en este sentido, ahora el equipo de Zelensky afirma que el presidente ucraniano hablará con su homólogo estadounidense antes del encuentro con Putin para que Biden tenga en cuenta la “posición ucraniana”. Todas estas maniobras claramente demuestran cuál es la posición de Zelensky, y en general de Ucrania, en el sistema de relaciones internacionales.

Los intentos de crear “nuevos formatos para discutir el problema de Donbass” han llegado también a un callejón sin salida. Los europeos no han caído en la trampa de las propuestas de Kiev y una vez más se han reafirmado en que existe el “fantástico” formato Normandía, que no debe modificarse. Evidentemente, los europeos son conscientes de que el formato Normandía ha tenido poco impacto más que otros formatos en la búsqueda del final de la guerra, pero Alemania y Francia no quieren convertirse en extras si el formato se convierte en un foro en el que discuten Estados Unidos y Rusia. La Federación Rusa, por su parte, ha afirmado repetidamente que no está interesada en participar en un formato actualizado de las negociaciones sobre Donbass con la participación de Estados Unidos, aunque ese tipo de propuestas se hayan sucedido tanto en tiempos de Poroshenko como en tiempos de Zelensky.

En este contexto, Zelensky, siguiendo la política existente y siendo completamente dependiente del control externo, no puede, de ninguna manera, “lograr la paz en Donbass”, donde continuará la guerra y donde, como ocurriera con Poroshenko, Zelensky usará el derramamiento de sangre y los bombardeos según los intereses de la política interior, culpando de todos los problemas a las maquinaciones del “enemigo exterior”. Aunque sea evidente que los principales problemas de Ucrania son Euromaidan y sus consecuencias: del neonazismo rampante instigado por las autoridades (por cierto, Sternenko fue puesto en libertad y nadie se ha sorprendido, incluso los asesinos y secuestradores pueden ser perdonados) a la corrupción y un saqueo con el que los “malvados ladrones de Yanukovich” jamás habrían soñado.

En lo que resta de su mandato, Zelensky tendrá que seguir el ya establecido camino de insistir en políticas rusófobas e implementación de las directivas que lleguen de fuera. De hecho, no es más que la persona que ahora ocupa un sillón en un territorio utilizado como trampolín para la nueva guerra fría contra la Federación Rusa. Y si, en beneficio de esa guerra, es preciso minar la posición de Rusia en Bielorrusia y cambiar al presidente allí e instalar a un títere prooccidental (se podría encontrar una versión bielorrusa del cómico Zelensky) para incluir al país en el “cordón sanitario contra Rusia”, Ucrania, por supuesto, participaría en la jugada al margen de cuáles fueran las pérdidas, con las que tendría que correr por su cuenta.

En estas condiciones, los nazis ucranianos no son un peligro, las condiciones para su existencia seguirán protegidas (por Zelensky, entre otros), lo que significa que la fría guerra civil en Ucrania y la guerra en Donbass continuarán, ya que nadie en su sano juicio negociará seriamente con esta Ucrania. Es improbable que las cosas vayan a cambiar significativamente reemplazando a Zelensky en 2024 o antes de ese momento, de la misma forma que sustituir a Poroshenko por Zelensky no cambió nada. Son solo marionetas, ni siquiera las más importantes.

Las esperanzas de que la oposición legal en Ucrania fuera capaz de conseguir nada han quedado claramente apagadas por el ejemplo de Medvedchuk [en arresto domiciliario, acusado de alta traición en un caso claramente político-Ed] y la Plataforma Opositora Por la Vida. En cuanto el partido apareció en primer lugar en las encuestas, fue purgado, sus medios de comunicación fueron prohibidos y se persiguió a los oligarcas que lo apoyaban. Como es habitual, las quejas a Europa sobre la “violación de la democracia” quedaron en nada. A nadie le interesa esa información allí, especialmente teniendo en cuenta que la gran habilidad europea de mirar para otro lado ante la información incómoda ha aumentado notablemente. Estados Unidos no puede permitirse perder el control de la parte de Ucrania que controlan, así que cualquier intento de políticos u oligarcas ucranianos de eliminar el sistema de control externo será severamente castigado independientemente de la lógica, los hechos o la ley. Estados Unidos ha seguido en Ucrania la misma lógica que en Latinoamérica contra la Unión Soviética, donde cultivó durante décadas regímenes parecidos. En la actual realidad, el papel que entonces jugaron El Salvador o Colombia será interpretado por Ucrania y este es exactamente el futuro para el que está preparada. Por supuesto, ningún acuerdo de Minsk ni formato Normandía puede cambiar esta realidad.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Reportes del frente archivados.

Registro

junio 2021
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  
Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a 21.792 seguidores más

Estadísticas del Blog

  • 1.427.687 hits
A %d blogueros les gusta esto: