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Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, LPR, Minsk, Rusia, Ucrania

Sin tener en cuenta a la población

Pese a la mayor presencia de temas militares en las noticias sobre Donbass, aspecto en el que en ocasiones es posible presentar cualquier mínimo avance como un gran paso adelante en el estancado proceso de Minsk, ciertos aspectos de las negociaciones están pasando desapercibidos o están siendo presentados sin el más mínimo análisis. Es el caso del tema que, en estos momentos, centra una parte importante del proceso: las elecciones locales.

Tal y como se especifica en los acuerdos de Minsk, defendidos por todas las partes de la negociación aunque interpretados de diferente manera, las elecciones locales son el centro sobre el que gira el avance de los pasos marcados por el paquete de medidas pactado en 2015. Las elecciones locales en Donbass deben celebrarse según una legislación específica aprobada por el Parlamento ucraniano y elaborada en colaboración con las Repúblicas Populares, aunque todo indica que Moscú, y de ahí también Donetsk y Lugansk, aceptarían una legislación aprobada unilateralmente.

Cinco años después de la firma de los acuerdos, y con las elecciones locales ucranianas previstas para otoño, el tema ha vuelto a la primera plana de la negociación, en esta ocasión porque son Moscú, Donetsk y Lugansk quienes presionan para que dichas elecciones se celebren. Esa postura choca con la negativa ucraniana.

Una breve nota publicada en Izvestia deja clara la postura ucraniana:

Kiev no tendrá tiempo de preparar las elecciones en Donbass para que puedan celebrarse simultáneamente a las elecciones locales en Ucrania previstas para el 25 de octubre. Así lo afirmó el lunes, 24 de agosto, el líder de la delegación ucraniana en el Grupo de Contacto para la resolución del conflicto en Donbass, Leonid Kravchuk, en una entrevista emitida en el canal de YouTube de Dmitry Gordon [conocido periodista ucraniano-Ed].

Ese bando [los representantes de la RPD y la RPL-Ed] insiste en que se retire el punto cuatro de la resolución del Parlamento sobre las elecciones locales, que prohíbe celebrar elecciones en los territorios fuera de control. Teniendo en cuenta todas los pasos necesarios, no habrá tiempo antes del 25 de octubre”, afirmó Kravchuk.

Además, el expresidente de Ucrania mostró su insatisfacción con quienes se oponen a celebrar elecciones en Donbass, ya que los acuerdos de Minsk fueron aprobados por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y Ucrania debe cumplirlos.

La semana pasada, Kravchuk afirmó que el tema de las elecciones en Donbass debe ser considerado en el marco del formato Normandía (del que forman parte Alemania, Francia, Rusia y Ucrania).

El 15 de julio, el Parlamento de Ucrania decidió que las elecciones locales se celebrarán en Ucrania el 25 de octubre. Se celebrarán en todas las regiones del país a excepción de los territorios de Donbass. El documento afirma que las elecciones deben realizarse según una ley específica, solo una vez retirados los grupos armados ilegales.

Izvestia 

La breve nota de Izvestia, similar a otras informaciones aparecidas en la prensa rusa deja claros varios aspectos. En primer lugar, Ucrania trata de presentar una postura más moderada, movimiento claramente vinculado a lograr que Rusia acepte la celebración de una nueva cumbre del formato Normandía, el preferido por Kiev ya que en él cuenta con el apoyo de Alemania y Francia y puede negociar sin la incómoda presencia de su oponente en la guerra, ya que Donbass no tiene voz en el formato. A ello se debe también la reducción de la actividad en el frente. El objetivo es siempre imponer los acuerdos de Minsk, de ahí el recordatorio de que se trata de un documento ratificado en el Consejo de Seguridad, aunque según la interpretación ucraniana, que como ya se ha encargado de repetir Kravchuk, no contempla ningún estatus especial para Donbass.

La postura ucraniana ha estado encaminada, desde la misma firma de los acuerdos de Minsk, a lograr el retorno de Donbass a su control sin el cumplimento de los puntos políticos de los documentos firmados y ratificados, a iniciativa de Rusia, por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En ellos, la celebración de las elecciones locales en Donbass sería el punto de partida para el retorno de los territorios a dominio ucraniano, algo que Kiev pretende conseguir con el menor número de concesiones políticas posibles.

En este contexto, y con las Repúblicas Populares y Rusia presionando para celebrar elecciones -pese a que ese paso sería el principio del fin para la RPD y la RPL-, los movimientos ucranianos continúan, con pequeños cambios, la misma tendencia que han seguido hasta ahora. La pretensión de moderación de Kravchuk o de Zelensky no puede esconder que Ucrania está dispuesta a alargar al máximo el proceso si el otro lado no realiza concesiones. Entre ellas está, no solo la entrega del control de la frontera -con lo que Ucrania podría imponer un bloqueo efectivo de la zona- sino el desarme de la RPD y la RPL como prerrequisito para continuar el proceso. La exigencia de desarme es, en la práctica, una exigencia de rendición incondicional que ni Donetsk/Lugansk ni Moscú pueden ni deben permitirse.

Conscientes de que Rusia y las Repúblicas Populares -posiblemente bajo presión de Moscú- están dispuestas a realizar concesiones a cambio de la celebración de elecciones locales, que serían el paso más decisivo hacia la implementación de los acuerdos de Minsk, las autoridades de Kiev buscan ahora la forma de beneficiarse de ello. De ahí que no sea ninguna sorpresa que Kravchuk plantee que la cuestión electoral ha de tratarse, no en el Grupo de Contacto, donde Donbass tiene voz y voto, sino en el formato Normandía. Un acuerdo en dicho formato incumpliría abiertamente la letra y el espíritu de los acuerdos de Minsk, que prevén que todo paso político se dé en colaboración con la RPD y la RPL, y sería también más sencillo de presentar ante el nacionalismo ucraniano, ya que no se habría negociado con los separatistas. Como en ocasiones anteriores -el caso de la aprobación de la fórmula Steinmeier para la entrada en vigor del estatus especial para Donbass-, Kiev busca avanzar en el proceso de Minsk siempre ignorando la voluntad de la población de Donetsk y Lugansk.

La experiencia de años anteriores hace pensar que la retórica moderada y el cumplimiento del alto el fuego en el frente serán suficientes para que Moscú acepte, en los próximos meses, la celebración de una nueva cumbre de jefes de Estado en la que todo hace indicar que las elecciones serán una de las cuestiones clave. Todo ello sin la participación de Donbass en un aspecto que afectaría directamente a la vida de millones de personas. Sin preocupación por la población sino con el objetivo de beneficiarse del intento de sus oponentes de dar un impulso al proceso de paz.

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