Entrada actual
Donbass, Donetsk, DPR, Ejército Ucraniano, LPR, Minsk, Rusia, Ucrania

Cinco años de bloqueo

Artículo Original: Ukraina.ru

El 15 de noviembre de 2014, las autoridades ucranianas, convencidas de que era imposible conquistar al completo el Donbass rebelde, decidieron ahogar a las Repúblicas por medio de un bloqueo económico. El cálculo era simple: sin dinero, electricidad ni comida, ellos mismos rogarían volver a Ucrania. Ese 15 de noviembre entró en vigor el decreto del presidente de Ucrania Petro Poroshenko sobre las medidas restrictivas contra las repúblicas no reconocidas, que pasó a conocerse como el decreto del bloqueo. Poroshenko lo había firmado el 4 de noviembre.

El decreto buscaba poner en práctica la decisión del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania “sobre las medidas urgentes para estabilizar la situación socioeconómica en las regiones de Donetsk y Lugansk” del 4 de noviembre. De hecho, el documento solo confirmaba oficialmente la relación que ya existía con la parte de Donbass fuera del control de Ucrania. Se paralizó oficialmente el trabajo de las instituciones ucranianas y se bloqueó el sistema bancario. En ese momento, los bancos de las ciudades de Donbass llevaban ya tres meses sin funcionar, aunque seguía habiendo lugares en los que se podía sacar dinero de los bancos ucranianos.

Un golpe a Minsk-1

Apenas un mes después de la firma del primer acuerdo de Minsk quedó claro en el acto que Kiev había decidido ahogar a los que hasta hacía poco habían sido sus ciudadanos. Así calificó el bloqueo impuesto por Poroshenko Denis Pushilin, entonces vicepresidente del Parlamento de la República Popular de Donetsk. Pushilin afirmó que el decreto contradecía flagrantemente el acuerdo de Minsk. Concretamente, infringía el tercer punto, que hablaba de recuperar el potencial económico de la región y proporcionar herramientas para su recuperación. El decreto infringía también el octavo punto, que exigía a Ucrania mejorar la situación humanitaria y adoptar un programa de reconstrucción de la región.

Primero fueron a por el dinero

En lugar de reconstrucción se optó por la destrucción y la negación de los beneficios sociales. En una región en la que rápidamente se perdían recursos humanos, laborales y financieros, el problema de cómo obtener dinero surgió rápidamente.

Valery Krasnov, residente de Torez, habla de la situación en la que se vieron sus compatriotas tras la introducción del bloqueo económico: “corría por la ciudad buscando dónde cobrar el cheque que había recibido de los bancos ucranianos. Y en todas partes había colas de trabajadores y pensionistas preguntándome por cómo sacar dinero”, explica.

Cada semana se hacía más difícil. Aparecían y desaparecían cuestionables intermediarios que ayudaban a cobrar los cheques a cambio de una enorme comisión. Marina Sedova recuerda que “al principio era de 4-6%, luego 10% y después no quise saber. No quiero recordarlo”.

Las tiendas se vaciaron. Las cadenas de supermercados se fueron de Donetsk y otras ciudades de las Repúblicas. Quedó solo el pequeño comercio, pero la cadena de suministro era muy complicada.

En los puestos de control, las tropas ucranianas exigían sobornos a los suministradores de productos y muchos se hicieron millonarios. Y comenzó la reorganización del comercio, la llegada de convoyes rusos de ayuda humanitaria y la participación de miles de ciudadanos rusos ordinarios que se hicieron voluntarios para ayudar a sus hermanos de Donbass.

Después bloquearon el transporte

El problema con el transporte apareció simultáneamente al del comercio o el de el movimiento a través de Ucrania. Svetlana, ingeniero en uno de los institutos de diseño de Donetsk, recuerda: “a principios de noviembre, mi marido tuvo que ir unos días a Crimea a ver a su tía. Fue en el tren normal: el número 47 Donetsk-Sebastopol. Al volver, la ruta desde Crimea a través de Ucrania estaba bloqueada. En Donetsk hay separs, decían”.

Todo ese verano, pese a los ataques en las carreteras, se podía viajar de Donetsk a Kramatorsk, Krasni Liman, Mariupol. En un principio era sencillo, ya que solo había puestos de control de la República, pero después la RPD quedó reducida a su actual tamaño y había que atravesar puestos republicanos y ucranianos. Pero no había ni permisos ni sistema de inspección. En general, en la mayor parte de los casos, todo se reducía al registro de vehículos y autobuses.

A partir de noviembre, todo cambió. Las largas colas en los cruces de frontera, a menudo con el riesgo de recibir el impacto de una bala perdida, se convirtieron en la realidad para miles de residentes de la RPD, obligados a viajar a Ucrania para conseguir su pensión en territorio controlado por Ucrania. O para visitar a familiares.

Riéndose de los pensionistas

“Recuerdo claramente que una de las primeras veces que fui a territorio ucraniano a por la pensión”, cuenta le minero retirado Vadim Raijlin, “el autobús estaba lleno de jubilados, muchos de ellos mayores de 80 años. Esperamos tres horas, después los soldados ucranianos, aparentemente de Galizia, nos miraron y dijeron: ¿por qué esas caras largas? Esas caras son para Donetsk, en Ucrania hay que estar sonriente”. Ahora los cruces son algo más sencillos. Pero ¿cuánta gente ha perdido su salud y años de vida en esas eternas colas? ¿Alguien los ha contado?

El mayor impacto del bloqueo económico impuesto por Ucrania en noviembre de 2014 ha recaído sobre los pensionistas de Donbass. Y no es solo el bloqueo en sí, las personas mayores, en muchos casos con problemas de movilidad, se vieron obligadas a hacer largos viajes para recoger el dinero que habían ganado con décadas de trabajo y se encontraron con que iban a ser humillados por las autoridades ucranianas, que inventaron un ridículo ritual que les forzaba a decir que vivían en la parte ucraniana de la RPD para poder recibir sus pensiones.

Donbass luchó y encontró una solución

Quien escribe estas líneas fue ese año coordinador del movimiento público de Donetsk “Iniciativa Civil de Donbass”. Organizamos mesas redondas en las que, con las autoridades y la ciudadanía, buscábamos una forma de resolver los asuntos más críticos de la vida de la República, entre los que obviamente estaba el asunto de los “turistas pensionistas”, como se les llamaba entonces en Donetsk.

Los abogados de nuestro grupo preparaban demandas para el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, buscamos abogados y consultores que ayudaran a los pensionistas a presentar esas demandas. Preparamos, incluso antes del bloqueo, charlas sobre los difíciles problemas económicos. Invitamos a todo el mundo, también a la prensa. Vinieron colegas de medios británicos, estadounidenses, alemanes y españoles. Estaban sorprendidos. Nos decían: “¿Tenéis este tipo de libertad de prensa aquí? Después de hablar con el otro bando, pensábamos que esto era imposible”. El “otro bando” nunca se sentó a discutir. Sin embargo, es verdad que, un día, escritores de Kiev invitaron a colegas de Donbass a hacer una teleconferencia en la que surgió una fascinante discusión sobre proyectos que simplemente quedaron olvidados.

Esta era la esencia del decreto de Poroshenko del 15 de noviembre de 2014: Ucrania intentó olvidarse de Donbass, de su historia, cultura, lengua y economía. Para que su propia conciencia no viera que se vaciaban las ciudades y las fábricas y que los pensionistas de “ese” lado se morían de hambre, cerraron la línea de demarcación.

“Nuestra elección es Rusia”

Sin embargo, tras los bombardeos de Donbass, la gente de nuestra región no se sorprendió en exceso por el ataque económico. Ya estaba claro que los nacionalistas no eran nuestros hermanos y que no había ley ni moral que no estuvieran dispuestos a infringir para conseguir lo que querían. “Ucrania sobre todas las cosas” era algo que ya había surgido en marzo, cuando Crimea volvió a Rusia. En una sesión del ayuntamiento de Donetsk, recuerdo a un viejo periodista que tranquilamente dijo: “hay que cortar el agua a Crimea, ellos mismos rogarán volver”. A mi pregunta de cómo iba a hacerle eso a la gente, contestó: “No infringe ninguna ley ucraniana”.

Así que la decisión de Ucrania no fue una sorpresa para Donbass. La pregunta que más se hacía en noviembre de ese año era: ¿cómo se puede sobrevivir con el menor nivel posible de bajas? Ahora sabemos que fue con ayuda de Rusia, que reaccionó inmediatamente diciendo que no iba a permitir una catástrofe humanitaria en Donbass.

Y a la odiosa posición del Gobierno nacionalista de Kiev, podemos responder sobre sus intentos de ahogar a Donbass y Crimea que los políticos ucranianos no podían haber inventado una mejor forma de suicidio nacional.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Reportes del frente archivados.

Registro

noviembre 2019
L M X J V S D
« Oct   Dic »
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930  
Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a otros 38.460 seguidores

Estadísticas del Blog

  • 1.327.184 hits
A %d blogueros les gusta esto: