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¿En qué consiste el “plan Sajdik”?

Artículo Original: Sergey Mirkin / EADaily

Antes del Año Nuevo, la prensa ucraniana ya había comenzado a hacer circular rumores que afirmaban que Occidente preparaba un nuevo plan para resolver el conflicto en Donbass. Sin embargo, no se conocía ni el documento ni el autor. Cuando un diario austriaco publicó una entrevista al enviado especial de la OSCE en Ucrania, el austriaco Martin Sajdik, el “misterio” quedó revelado. Resulta que Sajdik y otros diplomáticos de la OSCE son los autores del nuevo plan de paz. Pero, ¿en qué consiste el “plan Sajdik”?

En primer lugar, la ONU y la OSCE trabajarían conjuntamente en una única estructura bajo el liderazgo de un representante especial. En segundo lugar, la región estaría bajo control militar y policial de Naciones Unidas. Tercero, la ONU organizaría las elecciones en la región y la OSCE las monitorizaría. Cuarto, se establecería una administración interina de Naciones Unidas en el territorio de las Repúblicas de Donbass. Quinto, según Sajdik, debe ratificarse el nuevo tratado en los parlamentos. Sin embargo, no especificó en cuáles. Teniendo en cuenta que en una parte anterior de la entrevista se había lamentado de que el acuerdo de Minsk no hubiera sido ratificado por la Rada ucraniana y la Duma rusa [aunque sí fue ratificado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a proposición de la Federación Rusa-Ed], parece que Martin Sajdik espera que el nuevo documento sea aprobado por los parlamentos de Kiev y Moscú. Sexto, el plan prevé la creación de una “agencia para la reconstrucción” de la Unión Europea, que aportaría fondos para la reconstrucción de Donbass.

Sajdik explicó así la necesidad de un nuevo plan: “en los últimos años nos hemos dado cuenta de que los acuerdos de Minsk no son lo suficientemente claros. Lo importante es implementar el punto clave, las elecciones locales, y para eso es precisa ayuda externa. Hemos llegado a la conclusión de que solo puede ser Naciones Unidas”.

Evidentemente, es difícil no estar de acuerdo con Sajdik en el argumento de que gran parte de los puntos de los acuerdos de Minsk “no están muy claros”. Por decirlo de otra manera, están “borrosos”, lo que permite a las partes interpretar los mismos puntos de formas muy diferentes. Es un hecho que Minsk-2 no se va a implementar. Sin embargo, el “plan Sajdik” es uno de esos casos en los que el remedio es peor que la enfermedad. A pesar de todos sus problemas, el acuerdo de Minsk está basado en la idea de la necesidad de diálogo directo entre Kiev por un lado y Donetsk y Lugansk por otro. El “plan Sajdik” elimina para Kiev la exigencia de negociar con Donbass, ya que todo lo relacionado con la región, también las elecciones, sería gestionado por la administración de Naciones Unidas.

La idea de Sajdik refleja perfectamente la postura de Occidente sobre la situación en Donbass, que se basa en no reconocer personalidad legal alguna a los habitantes de la región. En otras palabras, Estados Unidos y la Unión Europea están convencidos de que no es necesario tener en cuenta la opinión de la población de Donbass y es suficiente con negociar con el Kremlin.

En noviembre de 2018, ya expresó abiertamente esa idea el enviado especial del Departamento de Estado de Estados Unidos, Kurt Volker. En su perfil de redes sociales, escribió: “las llamadas repúblicas populares no tienen sitio en los acuerdos de Minsk y son autoridades ilegítimas, mantenidas por el poder militar ruso y creadas por Rusia para controlar territorio ucraniano, que controla por la fuerza”. Si analizamos al detalle el “plan Sajdik”, pretende apartar completamente a los residentes de Donbass del proceso político. Sin embargo, en la entrevista, Sajdik afirmó que el objetivo del establecimiento de una administración de Naciones Unidas no es excluir a la población del Gobierno, sino asegurar y garantizar los derechos de los ciudadanos, incluyendo la amnistía [que Kiev ya ha afirmado, por activa y por pasiva, que no tiene intención de conceder-Ed]. Esas palabras suenan como los discursos de los filósofos romanos justificando la esclavitud. Escribieron sobre lo bueno que era para los bárbaros ser esclavos, ya que el dueño les daba vestido y comida y los bárbaros no tenían que sufrir para tomar decisiones, ya que el ilustrado dueño se hacía cargo de tomar todas las decisiones.

Desde el punto de vista de la mayoría de los residentes de la RPD y la RPL, el “plan Sajdik” pinta una imagen de la región en la que se impondría una administración de ocupación liderada por un gauleiter [jefes de zona de la ocupación Nazi-Ed], aunque se le llame “representante especial”. Se introducirían en el territorio de las Repúblicas tropas de ocupación. Su significado no cambiaría, aunque fuera bajo bandera de Naciones Unidas. Los residentes de Donbass serían apartados de la toma de decisiones sobre su propio destino y el destino de su región. Como premio de consolación, se propone la “agencia de reconstrucción” de la Unión Europea, que suministraría fondos para la reconstrucción.

Según los acuerdos de Minsk, Alemania y Francia se comprometieron en 2015 a restablecer el sistema bancario de Donbass y aún no lo han hecho. Así que es probable que la “agencia de reconstrucción” quede también en una declaración de buenas intenciones. De hecho, a Occidente no le gusta gastar su dinero, especialmente si es en otras culturas, da igual que así se desacredite el humanismo de las capitales europeas. La culpa de lo que ocurrió en Donbass en 2014 recae directamente en Estados Unidos y la Unión Europea, que apoyaron el golpe de Estado en Ucrania. Quién sabe, quizá las circunstancias hagan pagar por ello a Occidente y el Donbass destruido se restaure con dinero de la Unión Europea algún día, pero no será con el “plan Sajdik”.

No puede sorprender que la idea de Martin Sajdik no haya recibido apoyo de la RPD y la RPL. El ministro de Asuntos Exteriores de la RPL, Vladislav Deinego, afirmó en una entrevista: “Las irresponsables palabras del representante de la OSCE en el Grupo de Contacto de Minsk no solo no contribuyen a la estabilización de la situación en la zona de conflicto, sino que torpedean las negociaciones para una resolución pacífica. De esta forma, un alto representante de la OSCE sin querer hace el juego al partido de la guerra de Kiev y disminuye la autoridad efectiva de la organización”.

Según la ministra de Asuntos Exteriores de la RPD, Natalia Nikonorova, las palabras de Sajdik muestran el deseo de sabotear el proceso de Minsk por parte de altos cargos de la OSCE, lo que siembra la duda de la capacidad de la organización, cuya responsabilidad es coordinar y facilitar la implementación de los acuerdos de Minsk.

En Ucrania, el “plan Sajdik” no ha recibido una reacción negativa. El 16 de enero, antes de que se publicara la entrevista de Martin Sajdik en Kleine Zeitung, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Pavlo Klimkin, afirmó que la OSCE trabajaba, también en el contexto de Minsk, en una propuesta para crear una misión conjunta de Naciones Unidas y la OSCE. Esta misión conjunta tendría componentes militares y policiales y una administración internacional. Klimkin añadió que Rusia no va a tener éxito en su intento de utilizar Donbass para hacer de Ucrania un Estado federal. Según Klimkin, el “plan Sajdik” sería uno de los principales temas de la visita del ministro de Asuntos Exteriores de Eslovaquia, que ocupa la presidencia de turno la OSCE, a Moscú.

Si ignoramos las ideas cosméticas de Sajdik y los demás autores, el plan se corresponde prácticamente al completo con la “misión de paz” que Poroshenko lleva varios años intentando imponer. Solo falla que el componente militar del “plan Sajdik” es menor que el que desea Poroshenko. En la entrevista, Sajdik precisó que no son necesarios 20.000 efectivos, número que exige el presidente ucraniano. Eso no le gusta a Kiev. Así que, al comentar el plan, Klimkin afirmó que quiere una administración internacional en Donbass que prepare la región para las elecciones. Pero no mencionó los términos de Sajdik.

Pero la base del “plan” es algo que hay que mantener. Con ella Ucrania recuperaría Donbass, no como consecuencia de una negociación con sus habitantes, sino de las manos de una administración interina que prepararía a Donbass para la “reintegración” en Ucrania. Además, en el “plan Sajdik” ni siquiera se menciona el estatus especial de la región y los derechos lingüísticos. Este abandono también es consistente con la posición política de Poroshenko, que el 22 de enero afirmó que Ucrania es un Estado unitario con un único idioma oficial, tal y como afirma la Constitución, así que no habrá ni federaciones ni estatus especiales.

Pese al intento de Martin Sajdik de presentar su plan para la resolución del conflicto en Donbass como si fuera neutral, se corresponde a la perfección a la postura ucraniana. Aun así, es dudoso que pudiera ser aprobado por el Parlamento de Ucrania. El hecho es que muchos radicales ucranianos consideran inaceptable el despliegue de tropas internacionales en Donbass, ya que creen que los cascos azules limitarían las acciones del Ejército Ucraniano. Es más, desde su punto de vista, el establecimiento de una administración internacional supondría para Ucrania aceptar su incapacidad para recuperar Donbass por sí misma. Así que Poroshenko no va a perder el tiempo intentando convencer del nuevo plan al Parlamento.

En Rusia, Andrey Kelin, director del Departamento de Cooperación Europea del Ministerio de Asuntos Exteriores, se refirió a la propuesta de Sajdik y afirmó que el plan no tiene el apoyo ni de Ucrania ni de las Repúblicas Populares. Sin el apoyo de las partes en conflicto, no puede ser implementado.

La pregunta es por qué el señor Sajdik ha decidido presentar su plan ahora. En realidad, en los círculos diplomáticos, el plan se dio a conocer a principios de diciembre. Hay diferentes versiones. La primera es que Sajdik decidió hacer público su plan ante la visita del ministro de Exteriores eslovaco a Moscú, en la que, según Klimkin, se iba a discutir el proyecto con las autoridades rusas. Puede que Sajdik haya pensado que dar publicidad al plan fuera a darle más peso.

La segunda versión afirma que, con su plan, Martin Sajdik quería mostrar la utilidad de las autoridades de la OSCE y, de alguna manera, hacer olvidar el mal trabajo de la organización en el campo de la observación en Donbass. Sin embargo, con su plan, Sajdik reconoce la absoluta incapacidad de la OSCE para resolver la situación.

Según la tercera versión, Sajdik está a punto de terminar su carrera y este “plan” sería su carta de despedida y su legado. Es decir, quiere demostrar que ha hecho todo lo que ha podido para resolver la situación en Donbass, pero las circunstancias se lo han impedido. Así se jubilaría como un luchador, no como un derrotado.

La más interesante es la cuarta opción, que dice que el “plan Sajdik” es parte de una campaña de Occidente para poyar a Poroshenko en las elecciones presidenciales. Los datos dicen que la principal exigencia política de los ciudadanos ucranianos es la paz. Sin embargo, Poroshenko no tiene nada que ofrecer a los votantes en lo que respecta al conflicto en Donbass. En estos cinco años, ha demostrado que es un presidente de guerra, no de paz. Aunque su principal lema de campaña en 2014 fuera una rápida finalización de la guerra.

Así que ahora que Poroshenko necesita decir algo sobre la guerra y la paz a sus votantes, el plan Sajdik puede convertirse en parte de su campaña. El presidente de Maidan puede decir: la OSCE ha preparado un plan para resolver el conflicto en Donbass y lo vamos a seguir. ¿Suena poco realista? En parte. Sin embargo, su principal rival en la carrera presidencial, Yulia Timoshenko, ofrece terminar la guerra e iniciar negociaciones según algún tipo de formato “Budapest plus” que incluya a las principales potencias mundiales. Esta versión es mucho más utópica que el proyecto de Sajdik. Así que no sería sorprendente si parte de esas ideas se convierten en lemas de la campaña electoral de Poroshenko mientras Petro se escuda detrás de la autoridad de la OSCE.

En general, es previsible que esta “innovación” tenga el mismo destino que el “plan Morel”, la “fórmula Steinmeier”, las “ideas de Medvedchuk” y otros proyectos similares para resolver el conflicto de Donbass. Acabará cubierto de polvo en alguna estantería. Lo que tienen en común todos estos planes es que rechazan tener en cuenta la realidad que ha emergido en Donbass y que se ciñen únicamente a la postura ucraniana y occidental de la situación.

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