Entrada actual
Ejército Ucraniano, Historia, Segunda Guerra Mundial, Ucrania, Uncategorized, Unión Soviética

Un cruce en el camino del invasor

Artículo Original: Andrey Manchuk

Hace 76 años, el 26 de octubre de 1942, comenzó la legendaria operación de los grupos partisanos de Alexander Saburov y Sidor Kovpak. Operando en la retaguardia de las tropas alemanas en su avance, transfirieron en secreto sus fuerzas de los bosques de Briansk y Sumi, a través del río Dniéper, a la margen derecha de Ucrania, a los lejanos bosques de Polesia y Volinia.

La preparación de esta operación vino precedida por una reunión especial en Moscú, hasta donde, acompañado por sus comandantes, llegó en persona Kovpak. El 31 de agosto de 1942, se reunieron con Stalin, Voroshilov y representantes del Estado Mayor del Ejército Rojo. Las autoridades soviéticas insistieron en la creciente importancia del movimiento partisano y resaltaron especialmente la alta efectividad de las tácticas de redadas de Sidor Kovpak. Como apuntó el Kremlin, las operaciones activas tras la línea enemiga no solo causan pérdidas al enemigo, sino que ayudan a recopilar valiosa inteligencia además de tener un efecto crucial de propaganda y estimular la resistencia en los territorios ocupados por los Nazis.

“El traslado de grandes unidades partisanas de los bosques de Briansk a la margen derecha del Dniéper -a Polesia, Kiev, Rovno y Yitomir- era el objetivo político de la redada; atacar la infraestructura militar industrial y los centros de comunicación del enemigo era el objetivo militar”, escribió más tarde el legendario comandante de Kovpak Pyotr Vershigora, un hombre de espectacular destino, que comenzó la guerra como actor y director del Estudio de Cine de Kiev y que más adelante se convertiría en un famoso escritor.

“Los partisanos han llevado la guerra más cerca de Alemania”, resumió el jefe del Estado Mayor del Ejército Rojo, el mariscal Alexander Vasilevsky, al describir la estrategia de las autoridades políticas y militares soviéticas.

Según el Estado Mayor, los meses de redadas de Kovpak y Saburov habían dificultado las operaciones militares alemanas, algo único en la Europa ocupada a excepción de las redadas de los partisanos yugoslavos de Josip Broz, Tito. Varios miles de partisanos, armados con rifles y mortero, tuvieron que franquear cientos de kilómetros de zonas pantanosas, evitar numerosas guarniciones alemanas reforzadas por la colaboracionista policía auxiliar ucraniana. Las unidades partisanas tuvieron que atravesar bien protegidas barreras fluviales: el Dniéper y el Pripyat. Los movimientos de las unidades habitualmente se realizaban por la noche, ya que durante el día los bosques eran constantemente patrullados por la aviación alemana, que trataba de detectar a los hombres de Kovpak.

Los partisanos no solo se infiltraron en el oeste de Ucrania, sus movimientos vinieron acompañados de operaciones militares que causaron la alarma en la retaguardia Nazi. Los grupos de Kovpak y Saburov destruyeron sistemáticamente pequeños destacamentos enemigos, que reponían sus filas con jóvenes ucranianos y bielorrusos que masivamente habían huido a los bosques para escapar la movilización forzosa para trabajar en Alemania. Sin embargo, el principal objetivo de las redadas partisanas era la destrucción de las comunicaciones ferroviarias, que conectaban la metrópolis alemana con el frente y a través de la cual se enviaba equipamiento, munición y tropas al grupo de Friedrich Paulus, que avanzaban sobre Stalingrado.

En la retaguardia de los Nazis, los partisanos de Saburov y Kovpak lanzaron la famosa guerra ferroviaria que descarriló docenas de trenes, incluidos algunos que transportaban tanques y material pesado para reponer al Sexto Ejército alemán. El punto álgido de esta operación fue el famoso “cruce de Sarny”, cuando los partisanos hicieron explotar todos los puentes alrededor del estratégico nudo de comunicaciones de Sarny, que los estrategas de las guerrillas veían como los tentáculos esparcidos de una araña.

“La intersección de Sarny va de norte a sur (de Baranovichi a Rovno) y de oeste a este (de Kovel a Kiev). En Sarny se juntan para después separarse en las cuatro direcciones. Y a escasos kilómetros, las vías atraviesan una gran cantidad de ríos. La explosión simultánea de cuatro o cinco puentes en las afueras de Sarny decidió el destino de este nudo de comunicaciones”, recordaban las memorias partisanas.

Conscientes de la importancia estratégica de esta zona, los Nazis la vigilaban desde las colinas con unidades policiales que constantemente patrullaban las vías del tren y que las observaban desde el aire. Sin embargo, no pudieron impedir que los partisanos paralizaran completamente el tráfico ferroviario a consecuencias del éxito del sabotaje.

“Fue la noche del cuatro al cinco de diciembre de 1942. Esa noche, a miles de kilómetros al este, las tropas del Ejército Rojo habían sitiado completamente a los ejércitos de Paulus en Stalingrado. Y el “cruce de Sarny” fue la ayuda que los partisanos de Kovpak pudieron brindar al heroico Ejército Rojo, que a partir de entonces comenzó su camino hacia la gran victoria. Al día siguiente volvieron las unidades y con sus informes por fin supimos que había sido un éxito completo. Los negros tentáculos de las vías habían sido cortados en todas las direcciones, en una de ellas hasta dos veces. Estaba claro que la gorda araña estaría decaída durante una buena temporada”, describió el triunfante partisano de Kovpak y futuro general Vershigora.

El éxito del sabotaje de Sarny obligó a los Nazis a utilizar grandes recursos militares contra las unidades partisanas, lo que les apartó de las operaciones en el frente del Volga. Para entonces, los partisanos ya habían creado todo un distrito partisano en la región de Rovno, que utilizaban como base para sus ataques e incluso planearon la redada para tomar ellos mismos Sarny.

A finales de 1942, los partisanos de Kovpak participaron en las batallas defensivas contra las tropas alemanas en su avance en todas las direcciones. El día de año nuevo, el 1 de enero de 1943, volvieron a cruzar el helado río Pripyat para llegar a las costas del vasto lago Knyaz, que convirtieron en un aeródromo clandestino. Los aviones soviéticos pudieron evacuar a los heridos y suministrar munición a las principales bases en los bosques del este de Ucrania con el objetivo de preparar otra de las más famosas operaciones de la historia de la guerra: la redada de los Cárpatos.

“Nadie sabe dónde vamos y nadie tiene que saber de dónde venimos”, diría más adelante Kovpak. “Todo el pueblo está luchando. Y nosotros solo somos una pequeña gota de esta gran corriente”.

Pero esa gota ayudó a limpiar nuestra tierra de agresores Nazis.

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Reportes del frente archivados.

Registro

Follow SLAVYANGRAD.es on WordPress.com

Ingresa tu correo electrónico para seguir este Blog y recibir notificaciones de nuevas noticias.

Únete a otros 39.053 seguidores

Estadísticas del Blog

  • 1.241.024 hits
Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: