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Educación, Ejército Ucraniano, Historia, Nacionalismo, Ucrania

Mitos para educar a una generación

Artículo Original: Andrey Manchuk

El Ministerio de Educación y Ciencia de Ucrania enseña a los niños una fantasía en lugar de la historia de Ucrania.

1019368527“De hecho, durante miles de años, Ucrania existió con las mismas fronteras. El pueblo aquí hacía las mismas cosas que vosotros hacéis ahora, cultivaban trigo y grano, verduras y frutas, criaban ganado. Se dedicaban a la artesanía y a la caza, comerciaban productos con pueblos cercanos y lejanos. Los investigadores afirman que eran hombres atléticos, activos y con coraje y las mujeres eran bellas. ¿No son esas las características del pueblo ucraniano actual?”

Cómicas a primera vista, estas reflexiones aparecen en un libro de texto de geografía para alumnos de octavo curso que fue publicado en 2016 y que recibió la aprobación oficial del Ministerio de Educación y Ciencia de Ucrania, que lo recomienda para su uso en los colegios ucranianos. Es más, el texto del manual fue publicado en la web del Instituto de Modernización del Contenido Educativo, que depende del Ministerio.

Sin embargo, el problema es que el libro en sí no contiene apenas geografía ni ciencia. En lugar de eso, parece un panfleto de propaganda de los mitos sin rigor alguno más fantásticos sobre la infinita antigüedad y la infinita historia de los ucranianos. “Investigadores americanos creen que los ucranianos son la nación más antigua del mundo”. “La increíble riqueza y belleza natural de Ucrania fue creada por la fenomenal calidad de la nación ucraniana, que se expandió por el mundo”. “Hoy, el grano tripiliano que los emigrantes ucranianos llevaron a Estados Unidos, Rusia, Canadá, Kazajistán y Argentina se come por todo el mundo”, les cuenta a los adolescentes este libro de texto. No hay duda de que muchos jóvenes ingenuos que reciben instrucción militar básica en los campamentos de Azov creerán al pie de la letra estas historias, que llevarán consigo durante toda su vida. Ese parece ser el objetivo de los nacionalistas que lo escribieron y publicaron.

El manual presenta a Ucrania como el verdadero centro del mundo, donde se han desarrollado la ciencia y la cultura de la civilización moderna. Por ejemplo, los vuelos al espacio son un logro única y exclusivamente de nuestra gran nación. “Las irresistibles ansias por las estrellas son una característica del carácter ucraniano. Encontró su expresión en el trabajo técnico de cohetes y exploración espacial. Los ucranianos hicieron en este sector más que la suma de todas las naciones del mundo. La teoría del vuelo espacial fue desarrollada e implementada por personas de etnia ucraniana: Zasyadko, Kibalchich, Tsiolkovskiy-Nalvayko, Kondratiuk, Korolev, Grlushko, Chelomey, Yasimovich, Dudchak, Yagel, Lozino-Lozinskiy, Sikorskiy. Nuestra nación dio alas al mundo”, afirma la charla inspiradora de los autores del libro.

Al mismo tiempo, cobardemente ocultan el hecho de que la mitad de esas personas que enumeran en la impresionante lista están sujetos a la descomunización por ser miembros de movimientos socialistas, del Partido Comunista o funcionarios soviéticos. Omiten también que la industria aeroespacial de Ucrania se desintegró inmediatamente después de la independencia y que Maidan la llevó definitivamente a la tumba y cesó la producción de motores para la industria espacial. En cualquier caso, se centraban en cooperar con empresas del país agresor como parte de las redes de investigación y producción creadas en los malditos tiempos totalitarios.

Pero además de dar al mundo el Cosmos y enseñarles a conseguir comida, los ucranianos compartieron generosamente con los subdesarrollados vecinos los enormes éxitos de miles de años de cultura y se dedicaron a la educación humanística de los celosos bárbaros.

“Durante siglos, los ucranianos crearon las más melodiosas canciones tradicionales del mundo. Ninguna nación del planeta tiene más de 200.000 canciones tradicionales. Las melodías ucranianas son la base de la música europea, el folklore ucraniano se convirtió en folklore de Polonia a Rusia, de Estados Unidos a Japón. Además de pan, los ucranianos dieron al mundo las canciones. La nación que dio al mundo las canciones, el pan y sus alas fue capaz de hacer de Ucrania uno de los países líderes en el mundo”, se deleitan los autores.

Pero el libro no se centra únicamente en el campo de la música en lo que respecta a las relaciones con Europa. Los estudiantes ucranianos emprenden sutilmente que nuestra nación es, en realidad, alemana, al contrario que las tribus semisalvajes eslavas que la rodean. “Entre algunos historiadores alemanes existe la idea de que los ucranianos son alemanes eslavizados. De ahí deriva la diligencia, la precisión ucraniana. Para verificar esos hechos, se dan algunos términos de la lengua ucraniana que son similares al alemán y al inglés y que no están en la lengua rusa. “Probablemente conoceréis las palabras ucranianas решта, мабуть, струмок, rest, maybe y stream en inglés”, se jactan los falsos profesores ucranianos, sin miedo a utilizar los colegios para promocionar el sinsentido más primitivo y sin ningún rigor científico. Y que no tienen ningún problema en conseguir la bendición del Ministerio de Educación y Ciencia.

Sí, el Ministerio de Educación y Ciencia recomienda este libro a pesar de que está repleto de tesis políticas xenófobas absolutamente falsas y que son contrarias a los valores europeos que el país ha declarado oficialmente como propios. Por ejemplo, el libro contiene claros ataques contra los refugiados y los musulmanes, temas que serían motivo de un escándalo en cualquier país de la Unión Europea.

“Hasta hace poco, en los países europeos ha dominado la teoría y la práctica del multiculturalismo. Los políticos europeos creían que los inmigrantes de otros estados generalmente asimilaban la cultura y las tradiciones de los países, que aprendían en idioma y se convertían en alemanes, franceses, italianos, etc. Pero eso no ocurrió. Las minorías nacionales prefieren una existencia aislada, preservando sus tradiciones, su lengua, su religión. Las minorías nacionales viven en sus propios barrios y zonas a las que no dejan entrar a extraños. Así que en los países europeos se han creado una especie de mini-estados de minorías nacionales. Y habitualmente no son solo ciudadanos neutrales sino hostiles al Estado [el razonamiento es el mismo que los grupos neonazis utilizan para justificar sus ataques contra la población romaní de Ucrania-Ed]… Actualmente, entre las minorías religiosas musulmanas se extienden ideas radicales, se cometen terribles actos de terrorismo. Esos problemas no solo existen en Europa”.

En otras palabras, los alumnos ucranianos ven el planeta limitado a Ucrania, se les acostumbra a la idea de que viven en la nación más grande del mundo, donde patéticamente se culpa de todos los males a los enemigos internos y externos. Educados en este espíritu, los adolescentes se convertirán en obedientes herramientas en manos de clase dirigente, que les venderá al extranjero como mano de obra barata o los enviará como carne de cañón a la guerra. Y toda la desesperación, la frustración y la ira de los pobres miembros de la nación más grande que ha dado la historia decaerá en pogromos contra la población romaní o violentos “safaris” para agredir a inmigrantes inocentes que, como millones de nuestros compatriotas, se ven obligados a buscar la felicidad fuera de su país. Ese será el precio que pagar por los falsos mitos en los que deliberadamente se educa a las futuras generaciones de ucranianos.

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